{"id":293,"date":"2011-11-02T19:55:08","date_gmt":"2011-11-02T17:55:08","guid":{"rendered":"http:\/\/xn--mozodieldesanchiigo-b4b.es\/?page_id=293"},"modified":"2011-11-15T20:57:40","modified_gmt":"2011-11-15T18:57:40","slug":"lexico-de-la-zona-de-mozodiel-de-sanchinigo","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/xn--mozodieldesanchiigo-b4b.es\/?page_id=293","title":{"rendered":"L\u00c9XICO DE LA ZONA"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><strong>Palabras y cosas<\/strong><\/p>\n<p><strong>L\u00c9XICO DE LA ZONA <\/strong><\/p>\n<p>Aspectos aqui mostradas son \u00a0copia del libro :<\/p>\n<p>Pascual RIESCO CHUECA (2003)\u00a0<em>Calzada de Valdunciel. Palabras, cosas y memorias de un pueblo de Salamanca<\/em>, 346 p\u00e1ginas. 24 x 17 cm. R\u00fastica. ISBN: 84-7797-209-5, ediciones Diputaci\u00f3n de Salamanca. Agradecemos a su autor\u00a0y si no fuese por su inestimable\u00a0colaboraci\u00f3n\u00a0y generosidad para su\u00a0recopilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta lista intenta evocar la atm\u00f3sfera verbal que, inseparable de la vida, envolv\u00eda los trabajos y los d\u00edas de un pueblo de Salamanca. No es ambici\u00f3n ni potestad del recopilador auparse al cotarro de la ciencia filol\u00f3gica. Muchos de los vocablos reunidos son compartidos con otros lugares; no pocos pertenecen al acervo com\u00fan del castellano. Si se traen a colaci\u00f3n es porque su uso en el pueblo les ha dado un sabor peculiar o porque su menci\u00f3n sirve de excusa para divagaciones sobre la vida antigua o presente de Calzada. Del otro lado de cada palabra cuelga un hilo de pr\u00e1cticas y memorias: la realidad, si tiene materia de palabras, puede sin duda ordenarse alfab\u00e9ticamente. Esta relaci\u00f3n queda abierta a cr\u00edticas y mejoras, que los m\u00e1s versados en cosas calzudas est\u00e1n invitados a ir acopiando.<\/p>\n<p>Se ha optado por renunciar, salvo excepciones, al cotejo de las voces recogidas en Calzada con variantes o formas id\u00e9nticas que, abundantemente, salen al paso en la literatura lexicogr\u00e1fica leonesa y castellano-occidental. La bibliograf\u00eda intenta suplir esta ausencia. En los \u00faltimos a\u00f1os, por otra parte, la emergencia de una cultura popular en internet est\u00e1 produciendo un fen\u00f3meno inesperado: numerosos municipios, algunos de humilde estatura, est\u00e1n convirti\u00e9ndose en estudiosos de s\u00ed mismos, y sirven en la red sus corpus descriptivos de l\u00e9xico, toponimia y etnograf\u00eda. Tambi\u00e9n a ellos se ha acudido en la medida de lo posible. El propio libro vive, en forma paralela y reducida, en la p\u00e1gina web del pueblo de Calzada, donde tienen cabida tambi\u00e9n otros textos m\u00e1s indigestos salvo para el fetichista de lo calzudo (apeos y deslindes detallados del Catastro de Ensenada \u2013CME-, por ejemplo, cuyas citas pueden comprobarse en la red).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1.1. Lista de palabras seleccionadas<\/strong><\/p>\n<p><em>Abangado<\/em>: flexionado por la carga. D\u00edcese de un objeto \u2015rama, viga\u2015 que se curva vencido por el peso propio o por el que soporta. De forma derivada, se aplicaba a los que se encorvaban por vejez o por cansancio, rendidos tras las faenas del campo: \u00abest\u00e1 abangado de viejo\u00bb; \u00abviene abangado de escardar\u00bb.<\/p>\n<p><em>Abotargado<\/em>: persona de aspecto hinchado y tumefacto; persona gruesa y voluminosa en exceso. La forma est\u00e1ndar, que no se usa en Calzada, es<em>abotagado<\/em>, es decir, \u2018inflado como una bota u odre de vino\u2019.<\/p>\n<p><em>Abrebocas<\/em>: utensilio ficticio para embutir la matanza con que se embroma a los novatos. La tarea de mantener abierta el extremo de una tripa mientras se rellena con mondongo no es f\u00e1cil, siendo precisa cierta habilidad con los dedos para asegurarla. Ello ha dado pie a la siguiente broma popular: a un ni\u00f1o o a un forastero se le pide que vaya a buscar el\u00a0<em>abrebocas<\/em>, encareciendo la importancia de contar con \u00e9l para completar la faena; all\u00ed donde el embromado vaya a recogerlo o a requerirlo, lo reciben con burlas o le dan cualquier objeto pesado (piedras, adobes, tierra) metido en un saco. La matanza se prestaba a toda suerte de chanzas: otra que parece haber sido com\u00fan en Calzada es la de colgar una tripa vac\u00eda de la espalda de alguien, con ayuda de un alfiler. Se cuenta que las que iban al baile ten\u00edan que andar con cuidado de que no les prendieran a la falda un pedazo de tripa. Figuradamente, tambi\u00e9n se llama\u00a0<em>abrebocas<\/em> al indeciso, al irresoluto, que no sabe qu\u00e9 hacer y espera a que le resuelvan sus problemas.<\/p>\n<p><em>Abrojos<\/em>: como en otras partes de Espa\u00f1a, por\u00a0<em>abrojos<\/em> se entiende una planta, con cabeza pinchuda, relativamente grande y de flor amarilla (<em>Tribulus terrestris<\/em>). A veces, en Calzada parece designar a un tipo de cardo diminuto y de flor azul, del mismo g\u00e9nero que el cardo corredor y el cardo marino, el\u00a0<em>Eryngium tenue<\/em> (S\u00e1nchez-Barbudo, 1991). Es voz bien conocida y antigua: \u00abKien malos kaminos anda, malos abroxos halla\u00bb (Correas, 1627).<\/p>\n<p><em>Acachinar<\/em>: dar un golpe fuerte y certero a animales de corral (conejos, liebres, pollos) con el fin de sacrificarlos; se puede usar un palo y atinar en el cogote para que la muerte sea instant\u00e1nea. De forma translaticia,\u00a0<em>acachinar<\/em> equivale a matar cruentamente, aunque en su origen se aplicara preferentemente a los animales sacrificados en casa. As\u00ed, se usaba figuradamente para referirse a los soldados muertos en guerra, por ejemplo en las campa\u00f1as de \u00c1frica: \u00ablos soldados van a que los acachinen\u00bb. Tambi\u00e9n se ha usado como amenaza jocosa, en un contexto familiar: \u00ab\u00a1que te acachino!\u00bb.<\/p>\n<p><em>Acedera<\/em>: planta que se usaba para hacer ensaladas. Tambi\u00e9n se llamaban\u00a0<em>acederones<\/em>. Probablemente es\u00a0<em>Rumex acetosa<\/em>. Eran comida de refuerzo, propia de las econom\u00edas humildes. En Figueruela de Arriba (Zamora), se dice: \u00abya viene mayo con las acedas, que se amuelen los ricos con las paneras\u00bb. Circula por Calzada el refr\u00e1n: \u00abAcederas en marzo, calenturas\u00a0<em>pa tol<\/em> a\u00f1o; acederas en abril, calenturas\u00a0<em>pa<\/em> morir\u00bb. Las acederas sal\u00edan en las tierras cuando los pesticidas no se hab\u00edan hecho a\u00fan los due\u00f1os del campo. Su peligro estriba en la tendencia de la acedera a acumular oxalatos al crecer, lo que puede producir envenenamientos leves si se consume inmoderadamente o en fases tard\u00edas de crecimiento. En Palacios del Arzobispo se oye, seg\u00fan\u00a0<em>Pal<\/em>. (2001) otra variante, invertida: \u00abacederas de mayo, calenturas para todo el a\u00f1o\u00bb, junto a \u00abacederas de abril, calenturas para morir\u00bb. Dado que las acederas son tanto m\u00e1s da\u00f1inas cuanto m\u00e1s avanza el a\u00f1o, la versi\u00f3n correcta debe ser la calzuda.<\/p>\n<p><em>Acerolo<\/em>: \u00e1rbol frutal, que se plantaba en algunos huertos. Su fruta es la acerola. Se trata del\u00a0<em>Crataegus azarolus<\/em>. Las hab\u00eda de color rojo y amarillo.<\/p>\n<p><em>Aciburri<\/em>,\u00a0<em>aciburrio<\/em>: espasmo, dolor intenso, malestar generalizado y repentino. Es posible alg\u00fan parentesco de este t\u00e9rmino popular, con la voz, de registro culto, que reiteradamente figura en los\u00a0<em>Libros de Difuntos<\/em> para aludir a crisis s\u00fabitas, mortales, que no daban tiempo a la extremaunci\u00f3n (<em>accidente<\/em>).<\/p>\n<p><em>Aciguar<\/em>: sosegarse y centrarse antes de una acci\u00f3n que requiere tino, tener destreza para algo; atinar, dar en el clavo. \u00abCon las prisas, no aciguo a enhebrar la aguja\u00bb.<\/p>\n<p><em>Achiperres<\/em>: trastos, cachivaches, objetos desperdigados.<\/p>\n<p><em>Adobera<\/em>: molde de madera, que conten\u00eda la forma y capacidad para hacer adobes. Sol\u00edan disponer de dos o tres celdas correspondientes a tantos adobes. La tierra de adobes se cog\u00eda de sitios seleccionados y se mezclaba con paja picada, dej\u00e1ndola secar a sol una vez aplastada en la adobera.<\/p>\n<p><em>Aguederas<\/em>: las mujeres que celebran el d\u00eda de\u00a0<em>Sant\u00e1gueda<\/em> (5 de febrero).<\/p>\n<p><em>Ahollar<\/em>: sin\u00f3nimo de\u00a0<em>encalcar<\/em>, compactar la paja en el pajar o en los carros a pisotones.<\/p>\n<p><em>Aijada<\/em>: aguijada, palo con punta para estimular a los bueyes cuando tiraban del carro, del trillo o del arado.<\/p>\n<p><em>Aire<\/em>: en Calzada no se empleaba apenas la palabra\u00a0<em>viento<\/em>. Era muy esperado que levantara aire para\u00a0<em>limpiar<\/em>. Del d\u00eda de San Lorenzo (10 de agosto), en plena \u00e9poca de parvas en la era, se dec\u00eda que era muy favorable para aventarlas. \u00abSan Lorenzo el airoso\u00bb es expresi\u00f3n o\u00edda en Calzada. Se distingu\u00edan varias orientaciones de viento:\u00a0<em>aire de arriba<\/em> (el que viene de la parte de arriba de la vega, es decir, de Valdunciel, del este),\u00a0<em>aire de abajo<\/em>(de Forfoleda, es decir, del oeste), aire<em> <\/em><em>del camino Topas<\/em> (del norte-nordeste),\u00a0<em>aire burgal\u00e9s<\/em> (del nordeste; apenas distinguido del anterior),\u00a0<em>aire de Santa Marina<\/em>(del oeste-noroeste),\u00a0<em>aire serrano<\/em> o\u00a0<em>solano<\/em> (del sur). El aire de Santa Marina era tambi\u00e9n conocido como \u00abaire del camino Madrigal\u00bb o \u00abaire gallego\u00bb. El \u00abaire del camino Topas\u00bb era sostenido y suave; se consideraba muy favorable para la limpia de las parvas.<\/p>\n<p><em>Ajo de cig\u00fce\u00f1a<\/em>: se trata de especies silvestres del g\u00e9nero\u00a0<em>Allium<\/em>. Probablemente es el\u00a0<em>Allium sphaerocephalon<\/em> (S\u00e1nchez-Barbudo, 1991). Crece en los prados (de ah\u00ed probablemente la referencia a la cig\u00fce\u00f1a, ave que frecuenta los prados en su b\u00fasqueda de alimento) y tiene la cabeza m\u00e1s peque\u00f1a que el ajo cultivado. Es posible relacionar el t\u00e9rmino con la tradici\u00f3n seg\u00fan la cual las cig\u00fce\u00f1as \u00abmachan el ajo\u00bb cuando crotoran en el nido; se trata de un saludo no vocal con el que se interpelan entre s\u00ed, entrechocando las dos palas del pico.<\/p>\n<p><em>Ajunjera<\/em>: planta de tallos carnosos que crece en las tierras y barbechos y se usaba para hacer escobajos. Con los escobajos o escobones (que tambi\u00e9n se hac\u00edan de baleo cabezudo o\u00a0<em>Centaurea spp.<\/em>) se barr\u00eda el ruedo de la trilla, despu\u00e9s de recogerla, y se formaba un montoncito de grano y tierra. La ajunjera es probablemente\u00a0<em>Chondrilla juncea<\/em>, cuyo n\u00facleo tierno es conocido como\u00a0<em>ternillo<\/em> en otros puntos de la provincia. Esta planta, de flores amarillas, se usaba tambi\u00e9n (no se sabe si en Calzada) para hacer ensaladas. Ya Sarmiento, en el s. XVIII, establece la identificaci\u00f3n entre<em>ajonjera<\/em> y la\u00a0<em>Chondrilla viminea<\/em><em> <\/em>o\u00a0<em>Ch. juncea<\/em> de Bauhino (Sarmiento, 1986). Bauhino, cuya\u00a0<em>Historia Plantarum Universalis<\/em>es de 1651, recoge algunos nombres de plantas de Salamanca, entre ellos el de\u00a0<em>junquerina<\/em>, otro nombre de la misma planta, que Sarmiento pone \u2015con dudas\u2015 en relaci\u00f3n etimol\u00f3gica con\u00a0<em>ajunjera<\/em>. La voz parece estar presente en un topn. medieval, \u00abvalle Algongero\u00bb, de la zona de Alaejos, mencionado en un testamento de 1180 (Mart\u00edn\u00a0<em>et al.<\/em>, 1977).<\/p>\n<p><em>Ajustarse [un criado]<\/em>: contratarse con el due\u00f1o.<\/p>\n<p><em>Alabancioso<\/em>: jactancioso, alardeador; presumido en alto grado.<\/p>\n<p><em>Alboroque<\/em>: peque\u00f1o agasajo que hac\u00edan en las tabernas el comprador y el vendedor cuando cerraban un trato. Sol\u00eda invitar el vendedor. Habitualmente se trataba de una jarra de vino y algunos garbanzos torrados o cacahuetes. Cerca de los feriales y mercados hab\u00eda tabernas donde se multiplicaban los alboroques en d\u00edas mercantiles. Es palabra de antigua tradici\u00f3n leonesa. En un documento de 1236, se incluye el alboroque en el montante total de una venta: \u00abpor precio nombrado, CCC morauedis entre precio e albaroch\u00bb (Cast\u00e1n y Cast\u00e1n, 1992).<\/p>\n<p><em>Alcabuz, arcabuz<\/em>: cangil\u00f3n de noria. Eran abundantes las norias de Forfoleda hacia abajo, en las vegas de Torresmenudas, Aldearrodrigo y El Arco. En Torresmenudas hab\u00eda, detr\u00e1s de la iglesia, una fuente de\u00a0<em>alcabuces<\/em>, de la que se sacaba el agua haciendo girar una manivela. En Calzada, en cambio, eran raras. Se recuerda una noria en una huerta cercada, propiedad del entonces alguacil, \u2015a\u00fan subsiste como huerta\u2015 situada frente a las eras de arriba al final de la c\/ la Cilla. Otra noria estaba en un trozo reservado para huerto en la alameda del cura, situada al sur y a oriente de la casa rectoral.<\/p>\n<p><em>Alcaer\u00eda<\/em><em> <\/em>(ant.): alquer\u00eda. Figura esta forma ya antigua (que a\u00fan se oye en otros puntos de la provincia, pero no en Calzada) en declaraciones de propiedad del Catastro de Ensenada.<\/p>\n<p><em>Alcaparrero<\/em>: exagerado, melindroso. Tambi\u00e9n se dec\u00eda\u00a0<em>alcaparras<\/em>.<\/p>\n<p><em>Aleluyas<\/em>: relatos o recitaciones. Figuradamente, significa tambi\u00e9n \u2018cuentos, excusas\u2019.<\/p>\n<p><em>Alibierno<\/em> (ant.): parece ser el nombre antiguo, ya olvidado, del labi\u00e9rnago (<em>Phyllirea angustifolia<\/em>). Este arbusto silvestre, hoy ausente del t\u00e9rmino de Calzada, pero que pervive en Huelmos de Arriba, deb\u00eda de ser com\u00fan en el s. XVIII. El Padre Sarmiento, en su viaje bot\u00e1nico a Galicia, editado por J. L. Pensado, pas\u00f3 por Calzada a mediados de dicho siglo. En unas fichas cuya escritura realiz\u00f3 probablemente entre 1757 y 1758, pero correspondientes a notas de viaje de 1755, se registra lo siguiente: \u00ab1760.\u00a0<em>Lentisco.<\/em><em> <\/em>Hoy 19 de noviembre de 1755, despu\u00e9s de haber pasado el monasterio de Valpara\u00edso, de bernardos, a poco de haber entrado en el monte del Cubo, encontr\u00e9 mucho lentisco y con granitos negros, y dentro un huesecito duro. Cog\u00ed semilla y hojas.\u00a0<em>Alivierno<\/em> llaman en Calzada. 1761.\u00a0<em>Alivierno<\/em> o\u00a0<em>alibierno<\/em>. As\u00ed llamaron al lentisco que da frutilla en Calzada de Valdunciel, y a los granitos ubas de perro. La voz alivierno es s\u00edmbola de la voz laderno, y acaso todo de alaternus\u00bb (Sarmiento, 1986). M\u00e1s adelante a\u00f1ade: \u00absu frutilla es oval, que remata en pico\u00bb. Por la fecha del viaje de Sarmiento, la drupa del labi\u00e9rnago estar\u00eda negra y casi consumida. Causa cierta duda la referencia a un solo huesecillo.\u00a0<em>Phyllirea angustifolia<\/em> tiene generalmente dos en cada fruto. \u00bfPodr\u00eda pensarse entonces en alguna especie del g\u00e9nero\u00a0<em>Rhamnus<\/em> (por ejemplo,<em>R. Alaternus<\/em>\u2018aladierno\u2019 \u2015como propone Font Quer (1962) \u2015, de tres o cuatro semillas por fruto? No parece justificado, como se argumenta seguidamente.<\/p>\n<p>En efecto, cabe citar las fichas 2494 y 2495 del propio Sarmiento, referidas a los montes de Toledo: \u00ab<em>ladierno.<\/em> Nombre del lentisco en Toledo, en Galicia laderno.\u00a0<em>Ladierna<\/em> y laderna, y en el monte del Cubo\u00a0<em>alivierno<\/em>\u00ab. En ellas identifica claramente esta especie con el\u00a0<em>alibierno<\/em> de El Cubo, que es el mismo de Calzada. Y sucede que en Toledo\u00a0<em>laderna<\/em> es el nombre de\u00a0<em>Phyllirea angustifolia<\/em>, es decir, del\u00a0<em>labi\u00e9rnago.<\/em> Ciertamente, el arbusto aqu\u00ed aludido no es el generalmente llamado\u00a0<em>lentisco<\/em><em> <\/em>\u2018Pistacia lentiscus\u2019, del todo ausente en esta zona biogeogr\u00e1fica. La referencia a \u00ablentisco\u00bb debe entenderse como fruto de la diversidad de nombres locales en las especies vegetales. En efecto, el labi\u00e9rnago se denomina\u00a0<em>lentisca<\/em> en algunas zonas (por ejemplo, en Huelva), y tambi\u00e9n\u00a0<em>lentisco<\/em>.<\/p>\n<p>Otro elemento de juicio que apoya la identificaci\u00f3n del\u00a0<em>alibierno<\/em> con el\u00a0<em>labi\u00e9rnago<\/em> es la pervivencia de este arbusto cerca de los lugares donde lo vio Sarmiento: en el t\u00e9rmino municipal de Peleas de Arriba, al sur de Valpara\u00edso, sobreviven labi\u00e9rnagos cerca del llamado\u00a0<em>Camino de los lobos<\/em>, en una zona de denso monte de quejigo (<em>Quercus faginea<\/em>) con alg\u00fan pie de alcornoque (<em>Q. Suber<\/em>). Tambi\u00e9n, ya m\u00e1s cerca de Calzada, en Huelmos de Arriba, entre el arroyo del\u00a0<em>Moro<\/em> y el\u00a0<em>Conejal<\/em>, se observan numerosos labi\u00e9rnagos en zonas abrigadas, como arbusto de sotobosque. El que el nombre fuera conocido en Calzada en 1755 indica una mayor expansi\u00f3n antigua de la especie. Probablemente persist\u00edan setos verdes o lindes arb\u00f3reas entre los campos, donde el\u00a0<em>alibierno<\/em> ser\u00eda abundante. Tambi\u00e9n es probable que la labra de Santib\u00e1\u00f1ez por los de Calzada favoreciera un mayor conocimiento colectivo de las plantas montesinas. Cuando el municipio se deslig\u00f3 de Santib\u00e1\u00f1ez, Calzada se volver\u00eda hacia el secano y perder\u00eda su conexi\u00f3n cultural con el monte y sus especies.<\/p>\n<p><em>Almuerzo<\/em>: antes, el almuerzo no era comida principal, de mediod\u00eda, sino algo muy parecido a un desayuno. Se hac\u00eda por la ma\u00f1ana, hacia las ocho. Si tocaba trabajar en las tierras, el\u00a0<em>almuerzo<\/em><em> <\/em>se tomaba all\u00ed. Sol\u00eda ser de sopas de ajo, acompa\u00f1adas de un torrezno, y, si se pod\u00eda, algo de huevo, chorizo o farinato. Como la salida a las tierras sol\u00eda ser \u2015en verano\u2015 m\u00e1s temprana, la comida era llevada reci\u00e9n hecha a la hora de su consumo. Llevarla era tarea de mocitas, de rapaces y de viejos. Se iba normalmente en burro, y no era infrecuente que el animal tomara la iniciativa del camino y parara espont\u00e1neamente al llegar al grupo de los trabajadores.<\/p>\n<p><em>Alumbrar<\/em>: aclarar el tiempo despu\u00e9s de una tormenta. Tambi\u00e9n se aplica a una labor en las vi\u00f1as, consistente en separar y mullir la tierra que rodea a las cepas, una vez realizada la poda, para facilitar que la planta se airee y \u00abcoja m\u00e1s tempero\u00bb. En la locuci\u00f3n \u00abllevar las velas alumbrando\u00bb significa ir con los mocos colgando.<\/p>\n<p><em>Alverja<\/em>: semilla leguminosa que se sembraba en febrero para pienso. M\u00e1s grande que los yeros y las arritas, pero menor que los guisantes. Parece coincidir con la\u00a0<em>veza<\/em> del castellano est\u00e1ndar, es decir,\u00a0<em>Vicia sativa<\/em> L. ssp.\u00a0<em>Obovata<\/em>.<\/p>\n<p><em>Alverj\u00f3n<\/em>: planta espont\u00e1nea que crece en los cultivos. Es del g\u00e9nero\u00a0<em>Vicia<\/em>. En el monte de Casablanca hay una nava de\u00a0<em>Valdealverjaca<\/em>.<\/p>\n<p><em>Alzar<\/em>: dar una primera labor de arado a las tierras que han quedado de barbecho, es decir, en descanso productivo durante un a\u00f1o (G\u00f3mez Hern\u00e1ndez<em>et al<\/em>, 1992; \u00c1lvarez Tejedor, 1989). Es una pr\u00e1ctica que pertenece al pasado, pues implica la rotaci\u00f3n y los descansos anuales del terreno. En Tierra del Vino se denomina a esta operaci\u00f3n\u00a0<em>relvar<\/em>. El arado levantaba los rastrojos, sobre todo en los\u00a0<em>cerros<\/em>; que eran arrasados por el grueso dental del arado romano, llev\u00e1ndose con ellos la paja y ra\u00edz de los cultivos anteriores. Las pasadas de arado, que no respetaban las alineaciones anteriores (a veces se alzaba en perpendicular a los surcos antiguos) se hac\u00edan muy apretadas. La labor de alzar requer\u00eda tiro fuerte, y hac\u00edan falta bueyes; no as\u00ed el aricar, que se pod\u00eda hacer con vacas o mulas. El refranero local recomienda alzar en enero; aunque tambi\u00e9n se sugiere la conveniencia de hacerlo antes, en noviembre: \u00aben noviembre alza el rastrojo \/ para los granos menudos, \/ que la tierra que est\u00e1 alzada \/ criar\u00e1 mejor los frutos\u00bb. El Comendador (N\u00fa\u00f1ez, 2001) tambi\u00e9n recomienda anticipar la labor del alzado: \u00abvina cuando otro al\u00e7a, si quieres hinchir tu casa\u00bb; y explica: \u00ab<em>al\u00e7ar<\/em> es la primera arada,\u00a0<em>vinar<\/em>, la segunda\u00bb.<\/p>\n<p><em>Andancio<\/em>: enfermedad epid\u00e9mica que\u00a0<em>anda<\/em>, es decir, que se propaga y demora por una zona.<\/p>\n<p><em>Andr\u00f3minos<\/em>: palabra de sentido vago, preferentemente \u2018cachivaches\u2019; no es seguro si se utilizaba en la acepci\u00f3n de \u2018tejemanejes, embelecos\u2019. En vez de \u2018caj\u00f3n de sastre\u2019, se empleaba la locuci\u00f3n \u00abcaj\u00f3n de los andr\u00f3minos\u00bb.<\/p>\n<p><em>A\u00f1usgarse<\/em>: atragantarse.<\/p>\n<p><em>Aparente<\/em>: parecido, semejante: \u00abes aparente a su abuelo\u00bb.<\/p>\n<p><em>Apeayeguas<\/em>: lucero de Venus. Sale al atardecer, a la hora en que las bestias (caballos sobre todo) eran trabadas por los pies mediante\u00a0<em>arrapeas<\/em>, para asegurar su permanencia en la zona. Era frecuente en las antiguas ordenanzas que los pastores y vaqueros tuvieran la obligaci\u00f3n de regirse por el primer lucero para recoger los bueyes o apear (atar por los pies) las bestias. As\u00ed, por ejemplo, en las Ordenanzas Antiguas de Badajoz, \u00ablos boyeros tengan cargo de recoger sus boyadas [&#8230;] hasta que salga el luzero primero de la noche como es costumbre\u00bb (Mart\u00edn Mart\u00edn, 2001). En Calzada se recuerda el refr\u00e1n: \u00abyegua apeada, prado halla\u00bb, indicando que, a pesar de las\u00a0<em>arrapeas<\/em>, las caballer\u00edas saben arreglarse para buscar pasto; de forma traslaticia, el refr\u00e1n es aplicable a las adolescentes, que a\u00fan ligadas por normas y vigilancias paternas, sab\u00edan buscarse amores.<\/p>\n<p><em>Aperos<\/em>: tiene un sentido m\u00e1s amplio que el de \u2018utillajes para una labor\u2019. Puede aplicarse, con sentido humor\u00edstico o derisorio, a trastos, adornos, perifollos, complicaciones. \u00ab<em>Mia<\/em> qu\u00e9 aperos tiene en el cuarto, maja\u00bb.<\/p>\n<p><em>Aranzada<\/em><em> <\/em>(ant.): en apeos antiguos de Calzada aparece esta unidad de superficie, equivalente a la fanega o huebra, que s\u00f3lo se usaba en referencia a los vi\u00f1edos. El Catastro de Ensenada de Castellanos explica: \u00aben punto de vi\u00f1as se trata por aranzada, quiere decir lo mismo que fanegada\u00bb. Calzada ya no ten\u00eda vi\u00f1as en 1752; m\u00e1s tarde se replantaron algunas. En Castellanos una aranzada de vi\u00f1a de primera produc\u00eda 6 cargas de uva (4 y 2 cargas, respectivamente, las de segunda y tercera). Una carga de uva produc\u00eda unos dos c\u00e1ntaros (2 x 16 litros) de mosto. Todav\u00eda se usaba entonces en Castellanos la distinci\u00f3n entre\u00a0<em>tierra<\/em> \u2018parcela de cereales\u2019 y\u00a0<em>pago<\/em><em> <\/em>(ant.\u00a0<em>bago<\/em>) \u2018parcela de vi\u00f1as\u2019.\u00a0<em>Bago<\/em> es el nombre que reciben las tierras destinadas a vi\u00f1edo, como se infiere de esta cita del Fuero de Salamanca: \u00abvinas qui en bago non ioguieren, vindimien las sin calo\u00f1a\u00bb (Alvar, 1982), es decir, \u00ablas vi\u00f1as que no estuvieran en vi\u00f1edo, que se vendimien libremente\u00bb.<\/p>\n<p><em>Arenaza<\/em>: piedra arenisca, como la de las canteras de Villamayor. Tambi\u00e9n se conoce como \u00abpiedra de manteca\u00bb: si se mete en agua se deja cortar f\u00e1cilmente; seca, es muy dura. Llamaban\u00a0<em>piedra fregadera<\/em> a la que, procedente de Villamayor y elegida del grano m\u00e1s fino, se usaba para fregar pucheros y sartenes. Con agua, a modo de estropajo, se refregaban vigorosamente las costras negras que iba dejando en los recipientes el fuego. Fue desplazada por la emergencia en el mercado de un producto en polvo, llamado\u00a0<em>pedramol.<\/em><\/p>\n<p><em>Arga\u00f1a<\/em>: argaya o arista de las espigas.<\/p>\n<p><em>Aricallo<\/em>,\u00a0<em>arrecallo<\/em>,\u00a0<em>arric\u00e1ngel<\/em>: con estos tres nombres se designaba el vencejo (<em>Apus apus<\/em>). Lamano (1915) recoge las formas\u00a0<em>arrej\u00e1quele<\/em>,\u00a0<em>arrec\u00e1jel<\/em> y<em>arrec\u00e1jele<\/em> (en Las Guare\u00f1as),\u00a0<em>arric\u00e1ngel<\/em>,\u00a0<em>arric\u00e1ngele<\/em> (en tierra de Ciudad Rodrigo) para la misma ave. En alg\u00fan caso se les confund\u00eda en Calzada con los aviones (<em>Delichon urbica<\/em>), puesto que se les recuerda como p\u00e1jaro a modo de golondrina \u00abcon corbata\u00bb.<\/p>\n<p><em>Aricar<\/em>: dar a la tierra ya sembrada una labor ligera, pasando la reja por el valle de cada surco para quitar las malas hierbas y arrimar tierra a las plantas (S\u00e1nchez Le\u00f3n, 1995). Se sol\u00eda hacer en dos momentos del a\u00f1o: una primera, en adviento (antes de navidad), cuando estaba apuntando el tallo (\u00abel que arica en Adviento, arica y escarda a un tiempo\u00bb, Mor\u00e1n, 1954); otra hacia febrero o marzo (Cabo Alonso, 1955). En Calzada se sol\u00eda hacer en marzo. Esta labor era complementada por la escarda, hecha a mano hacia abril o mayo. Correas usa la voz\u00a0<em>aricar<\/em> a prop\u00f3sito de esta advertencia: \u00abKubre en polvo i vina en lodo. Kubrir en polvo i vinar en lodo\u00bb.\u00a0<em>Vinar<\/em> es binar o bimar, pasar la segunda reja; la explicaci\u00f3n que a\u00f1ade Correas es la siguiente: \u00abAvisos de la agrikultura de trigo i vi\u00f1as. Es bueno kubrir el pie de la zepa despu\u00e9s ke \u00e1 rrezibido tenpero por primavera, para ke los kalores no konsuman la umedad; i ans\u00ed se \u00e1 de kubrir el trigo despu\u00e9s ke \u00e1 llovido, kon arikar\u00bb.<\/p>\n<p><em>Arrapeas<\/em>: apea de caballer\u00eda, maniota o traba en las manos y patas de las bestias. Sirve para dificultar el movimiento de los animales cuando se les deja descansando. Pod\u00edan ser de soga de esparto o tambi\u00e9n de hierro, al modo de trabas o grilletes. La forma castellana est\u00e1ndar es\u00a0<em>arropea<\/em>.<\/p>\n<p><em>Arregalzar<\/em>,\u00a0<em>regalzar<\/em>: remangarse.<\/p>\n<p><em>Arrimado<\/em>: anejo, dependencia. Se puede decir: \u00abNarros es un arrimado de Valdunciel\u00bb.<\/p>\n<p><em>Arringarse<\/em>: desri\u00f1onarse, deslomarse.<\/p>\n<p><em>Arritas<\/em>: planta leguminosa cultivada. \u00bfCoincide con los llamados en otras partes\u00a0<em>titarros<\/em>, es decir,\u00a0<em>Lathyrus cicera<\/em>? Eran usadas s\u00f3lo para cebo de animales. Las semillas eran redondas, peque\u00f1as, de color verde oscuro. No se confund\u00edan con la muela \u2018almorta\u2019, ni con la alverja.<\/p>\n<p><em>Arroba:<\/em><em> <\/em>unidad antigua de peso, equivalente a 11.5 kg, o sea, un cuarto de quintal, o veinticinco libras.<\/p>\n<p><em>Arromanar<\/em>: pesar mucho. Lamano (1915) cita el refr\u00e1n salmantino \u00abunos pesan y otros arromanan\u00bb con la siguiente explicaci\u00f3n: \u00ab[en] todo hay quien gane a otro, por muy entendido que sea en su arte u oficio\u00bb.<\/p>\n<p><em>Asfixie<\/em>: habit\u00e1culo herm\u00e9ticamente cerrado en el que se introduc\u00edan las lentejas, en costales, para crear condiciones anaerobias y con ello matar el gorgojo. Se echaba un l\u00edquido, al que llamaban\u00a0<em>bobolina<\/em>, para favorecer el proceso. Esta operaci\u00f3n deb\u00eda realizarse inmediatamente despu\u00e9s de trillada la parva de lentejas y acarreado el muelo; de lo contrario, se multiplicaba irreversiblemente el gorgojo (Cabo Alonso, 1955). Este procedimiento se generaliz\u00f3 en las primeras d\u00e9cadas del s. XX. Antes, las lentejas eran inaprovechables para consumo humano, salvo en cantidades muy limitadas, por culpa del gorgojo. En Calzada, seg\u00fan Cabo Alonso, antes de que se usaran los asfixies, se recurri\u00f3 durante algunos a\u00f1os a tostar las lentejas. El se\u00f1or Gonzalo S\u00e1nchez, que viv\u00eda en la Plaza, era herrero y hab\u00eda inventado una m\u00e1quina para tostarlas, que no dejaba ver a nadie. Empleaba a mujeres para la faena de seleccionar las lentejas y las vend\u00eda en Salamanca.<\/p>\n<p>Antes a\u00fan, se consum\u00eda lentejas s\u00f3lo en peque\u00f1a porci\u00f3n, guardadas en tinajas de aceite, que preservaban el producto a salvo de los gorgojos. Esto era inabordable para las econom\u00edas m\u00e1s d\u00e9biles, puesto que el aceite, vendido por trajinantes que ven\u00edan de la Sierra de Gata, era producto caro en la comarca.<\/p>\n<p>Las lentejas, por lo tanto, se generalizaron gracias a los asfixies. Sus labores eran parecidas a las de las\u00a0<em>garrobas<\/em>, aunque algo m\u00e1s tolerantes a la labor de aricada. La paja de lentejas es de gran calidad como cebo y como combustible y se pod\u00eda almacenar separadamente para hacer borrajo.<\/p>\n<p>A mediados del XVIII el cultivo absolutamente dominante en Calzada era el trigal. No hab\u00eda vi\u00f1as, y el centeno ocupaba tan s\u00f3lo 80 fanegas, que se destinaban a cebar ganado. La cebada, que se sembraba en las cortinas, era de consumo exclusivamente animal. Como leguminosas, se citan los garbanzos, y las\u00a0<em>garrobas<\/em>. En las Ordenanzas de Salamanca, de 1719 aunque adaptadas de documentos anteriores, constan tres tipos de leguminosas: garbanzos,\u00a0<em>garrobas<\/em> y\u00a0<em>yerbos<\/em><em> <\/em>(Rup\u00e9rez y Lorenzo, 1994). Larruga, en sus\u00a0<em>Memorias<\/em> de 1795, referidas a la provincia de Salamanca, muestra con m\u00e1s detalle el panorama productivo en materia de leguminosas: de algarrobas se produc\u00edan 150 arrobas; de lentejas, 1.5; de garbanzos, 30; de galbanas, habas y guisantes, 2.7; de alubias, 1.8. Obs\u00e9rvese la escas\u00edsima producci\u00f3n de lentejas, debido al problema de los gorgojos.<\/p>\n<p>Las muelas llegaron a la Armu\u00f1a m\u00e1s tarde. Por esto la base alimentaria antigua en Calzada era el pan en sopa o en masa, como ha sobrevivido en el<em>relleno<\/em> o masa de pan de trigo, ajo, perejil y huevo, con alg\u00fan trozo de tocino y chacina. En el antiguo r\u00e9gimen, era alt\u00edsimo el consumo de pan; as\u00ed se expresa en el Fuero de Manganeses de Lampreana: \u00abet darlos el Obispo [a los trilladores] a comer: al almorzo pan, vinno et carne, et a la zena pan et vinno\u00bb (S\u00e1nchez Rodr\u00edguez, 1987). En el fuero de Villafront\u00edn (Le\u00f3n) la dieta que debe sufragar el amo a sus criados es explicada en toda su monoton\u00eda: \u00abminister domus providebit eis in illa die, in hiyeme, in pane triticeo et vino bono in mane, in sero, in pane et vino et legumine. In estate, in pane triticeo bono vino et et legumine, in mane; in meridie, in pane et vino; in sero, in pane et vino et legumine\u00bb (Ed. Raimundo Rodr\u00edguez,\u00a0<em>Archivos Leoneses<\/em>, 1949, p. 115-116).<\/p>\n<p>En Calzada deb\u00eda de haber en el pasado un consumo relativamente alto de cebollas, nabos, calabazas y otras hortalizas. Las patatas no se empiezan a comer hasta principios del s. XIX y s\u00f3lo en peque\u00f1as cantidades. Los garbanzos y, para los m\u00e1s pobres, las muelas, pasaron a ser de consumo diario m\u00e1s tard\u00edamente. A mediados del s. XVIII se menciona el cultivo de garbanzos como cosa rara y costosa, que se practicaba espor\u00e1dicamente en los a\u00f1os de descanso de las tierras.<\/p>\n<p><em>Asqueroso<\/em>: remilgado, que hace muchos ascos a las cosas, en particular a la comida. Es voz registrada por Hern\u00e1n N\u00fa\u00f1ez (2001) en su refranero, parcialmente compilado en Salamanca: \u00ab\u00bfasqueroso os hab\u00e9is tornado?: pues ya comistes de este guisado\u00bb.<\/p>\n<p><em>Aterrar<\/em>: cegar un pozo llen\u00e1ndolo de tierra.<\/p>\n<p><em>Atijos<\/em>: ataduras precarias para cerrar o ce\u00f1ir una bolsa, saco o prenda. Los sacos y costales de arpillera o los fardeles de tela usados antes, cuando se cerraban con\u00a0<em>atijos<\/em>, estaban en peligro de abrirse y regar por el suelo el contenido.<\/p>\n<p><em>Atillo, -a<\/em>: hombre o mujer que en la siega de las mieses iba detr\u00e1s de la cuadrilla atando los haces que hab\u00edan quedado en el suelo. Dado que en El Cubo se le llama\u00a0<em>ati\u00f1o<\/em>, es posible una influencia gallega en el vocablo (\u00c1lvarez Tejedor, 1989). A cada golpe de hoz se cortaba una manada o\u00a0<em>man\u00e1<\/em>; las manadas eran dejadas en el suelo formando un montoncito; el atillo iba detr\u00e1s y reun\u00eda las manadas (unas seis u ocho) para formar un haz, que era atado con un\u00a0<em>vencejo<\/em>(ca\u00f1as de trigo o centeno; tambi\u00e9n, a veces, de junco) o una\u00a0<em>l\u00eda<\/em> (de esparto). Los haces eran a veces agrupadas en unos montones, que se llamaban hacinas. En estos montones, todas las cabezas de las espigas apuntaban al interior, para proteger los haces en caso de tormenta. Las herbales (leguminosas), que se sol\u00edan cosechar a mano, se agrupaban en unos ramos m\u00e1s peque\u00f1os, llamados\u00a0<em>gavillas<\/em>.<\/p>\n<p><em>Atollar<\/em>: estancarse un carro, animal o persona en sitio pantanoso. \u00abCon el nublado que viene, cuidado si no se\u00a0<em>atuellan<\/em> pah\u00ed pal Camino Hondo\u00bb.<\/p>\n<p><em>Atronarse<\/em>: frustrarse la pollada por culpa de una tormenta. Se dec\u00eda que los truenos malograban los embriones de pollo antes de que pudieran salir del cascar\u00f3n. Para evitar este peligro, cuando ven\u00eda tormenta se colocaban insignias de santos bajo el nidal (ATS,\u00a0<em>El tiempo<\/em>, p. 80). Otras mujeres pon\u00edan tijeras abiertas bajo \u00e9ste.<\/p>\n<p><em>Averiguado<\/em>: listillo, enterado; cotilla; entrometido, chismoso.<\/p>\n<p><em>Azumbre<\/em>: medida antigua de capacidad, equivalente a la octava parte de un c\u00e1ntaro, es decir, unos 2 litros. En Parada de Arriba, popularmente conocida como \u00abParada de los lecheros\u00bb, se dec\u00eda que los vaqueros antiguos recib\u00edan diariamente para su gasto un azumbre de leche. Se med\u00eda aproximadamente como la cabida de un cuerno de vaca. Una\u00a0<em>media<\/em> era una jarra de medio azumbre (aproximadamente un litro); tambi\u00e9n hab\u00eda jarras de cuartillo (medio litro). Las jarras de vino, de las que se beb\u00eda colectivamente (a boca de jarra) en las tabernas y en las comidas caseras, sol\u00edan ser de metal o de barro. Correas (1627): \u00abpor no perder la kostunbre, aunke no tengo sed, echad un azunbre\u00bb.<\/p>\n<p><em>Babanzos<\/em>: ve\u00e1se\u00a0<em>gavanzos<\/em>.<\/p>\n<p><em>Babas de buey<\/em>: hilos finos, de ara\u00f1as, que se cruzan por el aire. En Calzada se cree que anuncian la proximidad de lluvias.<\/p>\n<p><em>Bacillar<\/em>: vi\u00f1a de reciente plantaci\u00f3n, que a\u00fan no produce uva por ser nueva.<\/p>\n<p><em>Bacillos<\/em>: sarmientos procedentes de la poda de las vides. Se hac\u00edan peque\u00f1as parvas junto a las vi\u00f1as, que luego eran trasladadas a las\u00a0<em>ten\u00e1s<\/em>. Con el nombre de\u00a0<em>bacillos<\/em> se designaba preferentemente a los v\u00e1stagos de vid que se usan para plantaci\u00f3n de vi\u00f1a nueva. Los bacillos se plantaban con ra\u00edz (de barbado) o se implantaban como injerto sobre cepas viejas. Es voz antigua, que ya figura en las Ordenanzas de Zamora: \u00abque ninguno sea osado de ir ni enviar a las vi\u00f1as ajenas a cortar ni llevar los dichos va\u00e7illos y prova\u00f1as\u00bb (Del Canto\u00a0<em>et al.<\/em>, 1991).<\/p>\n<p><em>Baile<\/em>: en Calzada se hac\u00eda baile todos los domingos, las fiestas grandes y los d\u00edas\u00a0<em>de cuarenta<\/em>. Hab\u00eda en Calzada un tamborilero (Bernardo el Cojo, viejo, tambi\u00e9n conocido como \u00abel t\u00edo Cojito\u00bb; m\u00e1s tarde fue Domingo, llamado \u00abEl Pi\u00f1o\u00bb). Cuando el baile era de d\u00eda, se hac\u00eda en El Corrillo, salvo si nevaba o llov\u00eda.<\/p>\n<p>En caso contrario, o si el baile se hac\u00eda de noche, se celebraba en la c\u00e1rcel vieja o casa de concejo, situada en el solar del actual ayuntamiento, edificio del s. XVI tristemente demolido en la posguerra, hacia 1947. Ten\u00eda grandes arcos parecidos a los de la iglesia. Una habitaci\u00f3n interior serv\u00eda de calabozo: era el llamado \u00abcagarr\u00f3n\u00bb, donde durmi\u00f3 alguna vez un mozo juerguista o un ladr\u00f3n de mieses o ganado. Hacia el lado sur, en un anejo, estaban las escuelas de las ni\u00f1as (las escuelas de los ni\u00f1os se localizaban detr\u00e1s de la iglesia, junto con el juzgado, en una manzana que luego fue destinada a casa del m\u00e9dico y ahora a centro de la tercera edad). Adyacente a la escuela de las ni\u00f1as, en una habitaci\u00f3n separada, se encontraba la oficina del ayuntamiento. El espacio principal de la casa de concejo, bajo los arcos, estaba rodeado de un grader\u00edo de piedra, para que los vecinos, reunidos en concejo, pudieran tomar asiento. Estas mismas gradas serv\u00edan durante los bailes para los que miraban, esperaban o vigilaban. En el centro hab\u00eda una mesa de piedra; cuando se organizaba una fiesta, los mayordomos o mayordomas de la fiesta pon\u00edan sobre la mesa la merienda; el alguacil tra\u00eda unas medias de vino; en las fiestas de las mozas colocaban un ruedo o manta alredededor y se sentaban. La mesa de piedra pudo, en su origen, tener la funci\u00f3n de facilitar a los hombres que iban a concejo la bebida de un trago de vino, como sol\u00eda ser costumbre en las reuniones desde tiempo inmemorial.<\/p>\n<p>Los grader\u00edos de la casa de concejo fueron tambi\u00e9n escenario de otras celebraciones. All\u00ed se representaban funciones de t\u00edteres y se\u00a0<em>echaban<\/em>comedias. Ven\u00edan, en particular, unos t\u00edteres de Venialbo. En \u00e9poca de elecciones, se daban m\u00edtines y charlas. Un discurso nombrado lo dio durante la rep\u00fablica Marciano Mu\u00f1oz, comunista, hijo de \u00c1ngel Mu\u00f1oz, que fue boticario de Calzada. Marciano fue m\u00e1s tarde fusilado. Tambi\u00e9n se hac\u00edan all\u00ed los bailes de bodas, hasta despu\u00e9s de la guerra.<\/p>\n<p>Las aguederas convidaban a meriendas en el baile antiguo de la c\u00e1rcel. Las comidas, pagadas por las que organizaban la fiesta, pod\u00edan consistir en un cabrito asado o un gallo. Luego, al son del tamboril, se bailaba, incluso con casta\u00f1uelas; las mujeres lanzaban su relincho o\u00a0<em>jirijeo<\/em>. Recaudaban fondos y compraban un cabrito o unas gallinas, y ajustaban un tamborilero. Los hombres iban como invitados. Esta situaci\u00f3n era justamente la opuesta de lo que se hac\u00eda en el baile: los mozos pagaban al tamborilero, mientras que ellas entraban de balde.<\/p>\n<p>Hac\u00eda 1915 empez\u00f3 a abrir el sal\u00f3n de baile de la calle de la Laguna. Ten\u00eda un pianillo de manubrio. El baile era\u00a0<em>fiado<\/em>, es decir, cualquier moza sin novio formal deb\u00eda aceptar la invitaci\u00f3n a bailar de cualquier mozo. El proponente se acercaba a cualquier pareja que estuviese bailando y solicitaba reemplazar al var\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Baileles<\/em>: especie de marioneta de tablillas y trapo, que se hac\u00eda en el pueblo para los Carnavales. Una se\u00f1ora, a la que apodaban \u00abla t\u00eda Bailela\u00bb, se encargaba de confeccionarlos. V\u00e9anse m\u00e1s datos en A. Gordillo (<em>Vivencias<\/em>). Al igual que en otros nombres de juegos (<em>bar\u00e1julas<\/em>,\u00a0<em>tr\u00faquele<\/em>,\u00a0<em>p\u00eddola<\/em>,<em>t\u00fambalo<\/em> o\u00a0<em>tr\u00e1itele<\/em>, se conserva sin duda en esta voz el pronombre encl\u00edtico).<\/p>\n<p><em>B\u00e1lago<\/em>: mont\u00f3n de mieses en la era dispuestas para la trilla. Tambi\u00e9n se denomina as\u00ed la espuma crasa de jab\u00f3n que se forma en la pila de lavar. Esta misma acepci\u00f3n se constata, por ejemplo, en Fuentelape\u00f1a (Zamora). En Calzada, el alto contenido en cal de las aguas impide la formaci\u00f3n de b\u00e1lago. Se dice que es agua \u00abmuy cruda\u00bb. Por eso, para lavarse antiguamente se prefer\u00eda coger agua de los regatos (y para cocinar, la que ca\u00eda de las tejas). Las mujeres iban a lavar ropa a los lavaderos o al regato de la Vega, al pie de los pontones. Los segadores, para su higiene personal, se lavaban directamente en las charcas, especialmente en v\u00edspera de fiesta o cuando se preparaban para el largo viaje de regreso a su tierra.<\/p>\n<p><em>Baleo cabezudo<\/em>: planta que se usa para hacer escobajos de era y corral. Parece tratarse de la\u00a0<em>Mantisalca salmantica<\/em> o\u00a0<em>Centaurea salmantica<\/em>. Las flores, de color azul morado, dan lugar a unos cogollos de los que se deriva el nombre. Se encontraba en tierras malas o en lindes; se arrancaba con una azuela. Eran frecuentes en El Sierro.<\/p>\n<p><em>Baleo fino<\/em>: planta que se usa para hacer escobas. Sal\u00eda en tierras que durante el invierno se encharcaban. No se trata, parece, de la misma especie que la\u00a0<em>escobilla<\/em>.<\/p>\n<p><em>Baluarte<\/em>: armaz\u00f3n del carro para la carga de mieses, forraje, heno o paja. Se hac\u00eda con unos palos largos sin punta colocados verticalmente en contacto con los tablones laterales, trab\u00e1ndolos con otros palos horizontales. Sujetada por esta armaz\u00f3n, se tend\u00eda una red de esparto holgada, que cuando se llenaba formaba grandes bolsones laterales. El baluarte es posterior al sistema antiguo, de estacones. Antes de que se generalizaran las redes, en efecto, la carga era contenida por estacones puntiagudos sobre los que iban pinchados unos cuantos haces reteniendo a todos los dem\u00e1s. En cambio, el baluarte permit\u00eda la carga con haces mal hechos o incluso sueltos. Las puertas carreteras eran altas, para permitir el paso de los carros cargados.<\/p>\n<p><em>Baluga<\/em>: holgura entre la camisa y el torso que permite guardar cosas escondidas: g\u00e9neros de contrabando o piezas de caza. Era com\u00fan disimular mercanc\u00edas en la baluga para escamotearlas ante los guardas del campo o al llegar al fielato.<\/p>\n<p><em>Bambolla<\/em>: ostentaci\u00f3n, boato, bullanga, aparatosidad. Es t\u00e9rmino com\u00fan del castellano.<\/p>\n<p><em>Bandal<\/em>;\u00a0<em>Bandujo<\/em>: tripa o paquete intestinal de una res sacrificada para carne.<\/p>\n<p><em>Bar\u00e1julas<\/em>: juego de mozos. Se lanzaban chapas o monedas contra un muro, intentando acortar la distancia con respecto a la pieza arrojada antes; esta distancia se med\u00eda con un palmo o una cuarta.\u00a0<em>Barajulear<\/em> significaba \u2018pelear\u2019. Como\u00a0<em>tr\u00faquele<\/em><em> <\/em>o\u00a0<em>p\u00eddola<\/em>o\u00a0<em>t\u00fambalo<\/em> (juego pastoril, Lamano, 1915) o<em>tr\u00e1itele<\/em> (Pajares de la Lampreana, Gonz\u00e1lez Calvo, 2000), el t\u00e9rmino se deriva de alguna expresi\u00f3n repetida durante el juego, con el pronombre en posici\u00f3n encl\u00edtica: \u00ablas barajo\u00bb, \u00ablas truco\u00bb, \u00abla pido\u00bb, \u00ablo tumbo\u00bb&#8230; Comp\u00e1rese con la voz\u00a0<em>baileles<\/em>. En Muga de Alba (Zamora),\u00a0<em>bar\u00e1julas<\/em> era la expresi\u00f3n usada en el juego de las chapas para anular la tirada. As\u00ed lo recoge tambi\u00e9n Unamuno (Llorente, 1998): \u00abcuando se tira taba y [se] cree el que la tira que el otro ha podido hacer trampa, dice \u2018bar\u00e1jolas, para m\u00ed\u2019 = \u2018anuladas para m\u00ed\u2019\u00bb.<\/p>\n<p><em>Baratilleros<\/em>: vendedores ambulantes.<\/p>\n<p><em>Barda<\/em>: roble joven, de tronco fino y erguido. Por la descripci\u00f3n verbal recogida (\u00e1rbol esbelto, de vara vertical), parece tratarse del rebollo (<em>Quercus pyrenaica<\/em>), que forma extensiones espesas en las zonas m\u00e1s h\u00famedas del monte de Valencia de la Encomienda. En Palacios (<em>Pal<\/em>., 2001) se registra la adivinanza \u00abfui al monte, cort\u00e9 un bard\u00f3n, cortarlo pude, rajarlo no\u00bb, donde\u00a0<em>bard\u00f3n<\/em><em> <\/em>parece usarse en la acepci\u00f3n \u2018vara de roble\u2019. De l\u00e9xico m\u00e1s arcaizante y leon\u00e9s es el prototipo de esta adivinanza recogida por Mor\u00e1n (1954): \u00abfui al monte, cort\u00e9 un bardi\u00f3n, racharlo pude, cortarlo no\u00bb.\u00a0<em>Barda<\/em> es palabra bien conocida en casi toda la provincia. Las ramas de barda eran usadas por los pastores y carboneros, junto a otras plantas, para hacer chozas. Tambi\u00e9n se ha visto hojarasca de barda formando cama de tejas, es decir, en una capa situada sobre los cabrios (<em>cuartones<\/em>) y bajo las tejas; especialmente en caba\u00f1ales y sobrados.<\/p>\n<p><em>Bardal<\/em>: monte bajo de roble, formado por matas espesas con densa hoja verde que es aprovechada por el ganado vacuno o caprino. Tambi\u00e9n se emplea en sentido colectivo el t\u00e9rmino ra\u00edz: \u00abes terreno de barda\u00bb. Bardal es a roble lo que carrascal es a encina. Los troncos esbeltos de las matas se usaban como varas de apoyo y como cuartones en las tenadas. En los apeos de Huelmos (Catastro de Ensenada) aparece repetidamente el t\u00e9rmino<em>bardal<\/em>. \u00abDe Olleros y San Mu\u00f1oz \/son los espesos bardales\u00bb (Mor\u00e1n, 1940); \u00abgordo i rroto komo p\u00e1xaro de bardal\u00bb (Correas, 1627).<\/p>\n<p><em>Barril<\/em>: recipiente de barro, con cuello y dos asas, que se usaba para llevar el vino a los trabajadores del campo. Era parecido a la\u00a0<em>barrila<\/em>, pero m\u00e1s barrigudo y peque\u00f1o.<\/p>\n<p><em>Barrila<\/em>: recipiente de barro, con un solo orificio central que admite tap\u00f3n de corcho y dos asas dispuestas sim\u00e9tricamente enmarcando el orificio. Se usaba para llevar agua desde las fuentes a los que trabajaban en las tierras o en las eras.<\/p>\n<p><em>Barro blanco:<\/em> tipo de tierra que se usaba para enlucir los muros a modo de cal. Con la misma locuci\u00f3n se designa un lugar del t\u00e9rmino municipal. De los de La Nava de Francia se dec\u00eda: \u00abtierrablanqueros, que jabielgan hasta las lanchas\u00bb (Blanco Garc\u00eda, 1997). Sanz (1953) recogi\u00f3 en La Mata una retah\u00edla geogr\u00e1fica, alusiva a una ermita de Gomecello: \u00abLa Esperanza en Gomecello, \/ donde sale el barro blanco \/ y a San Andr\u00e9s en Pedrosillo \/ lo encajaron de un porrazo\u00bb. Sobre el famoso barro de Pe\u00f1ausende, del tipo de caol\u00edn se oye a\u00fan: \u00abel barro blanco de Pe\u00f1ausende, un burro lo saca y ciento lo venden\u00bb. Tambi\u00e9n se usaba otro tipo de tierra, el barro moreno, para repellar las paredes, a menudo mezclado con paja picada. De una charrada: \u00aben Valdelacalz\u00e1 anduve \/ sacando barro moreno \/ para enjabelgar la casa \/ que es de aquel reyno del Cielo\u00bb (Mor\u00e1n, 1990). Valdelacalzada es alquer\u00eda de Retortillo. Eran famosos otros barros de alfarero: \u00abbuen barro hay en Muelas, bueno lo hay en Periruela\u00bb (Muelas del Pan, Pereruela o Perig\u00fcela de Sayago). Pero el barro bueno para los alfares y la construcci\u00f3n no daba lugar a suelos productivos: \u00abla tierra negra lleva el pan; que la blanca por las paredes anda\u00bb (N\u00fa\u00f1ez, 2001).<\/p>\n<p><em>Barruntar<\/em>: intuir o presagiar; estar inminente. \u00abSe conoce que barrunta lluvia: van las golondrinas bajas\u00bb.<\/p>\n<p><em>Bastardo<\/em>: culebra bastarda (<em>Malpolon monspesulanus<\/em>). Sol\u00edan abundar en las proximidades de las fuentes. De una fuente que hab\u00eda ya acabado el t\u00e9rmino del pueblo, camino de Santib\u00e1\u00f1ez adelante, se dec\u00eda que criaba muchos bastardos; desde lejos se les o\u00eda silbar. Una moza calzuda, que sol\u00eda ir all\u00e1 a coger una carga de agua para los segadores que trabajaban a la raya de Valencia, les ten\u00eda mucho miedo, y se acercaba siempre a la fuente cantando en voz alta para espantarlos. Los bastardos se com\u00edan, a veces incluso en las tabernas. Su carne era blanca y fina, como pescado. Se mataban a garrotazos. Alguna vez \u2015se cuenta\u2015 entre las cargas de le\u00f1a que se tra\u00edan del monte en carros, al bajar los haces se encontraron con un bastardo enroscado.<\/p>\n<p>Otras comidas pintorescas del Calzada antiguo eran los erizos (vid.\u00a0<em>erecines<\/em>) y los lagartos. Estos lagartos eran los grandes\u00a0<em>Lacerta lepida<\/em> (lagarto ocelado) que a\u00fan se ven por el monte de Huelmos. La caza de lagartos se hac\u00eda agrandando la hura y sac\u00e1ndolos directamente. De Eusebio Luengo, que era cazador famoso, se contaba que los sacaba metiendo un dedo en la hura como cebo, dej\u00e1ndose morder y dando luego un tir\u00f3n. Los lagartos se cocinaban (\u00abse arreglaban\u00bb) y no era infrecuente que se sirvieran como tapa en las tabernas. Las ranas tambi\u00e9n se pescaban, en las charcas. De las diversas procedencias de las cuadrillas que ven\u00edan a la siega, eran los portugueses los m\u00e1s aficionados a pescarlas. Para ello iban de noche, con un farol y unas cestas, a la charca de Valdo\u00f1egas.<\/p>\n<p><em>Bat\u00e1n, traer un buen<\/em>: agitarse mucho, tener una actividad desmedida. \u00abUn d\u00eda de bat\u00e1n\u00bb es un d\u00eda de un gran ajetreo.<\/p>\n<p><em>Baulines<\/em>: fruta peque\u00f1a y roja del espino albar (<em>Crataegus monogyna<\/em>). Hab\u00eda uno en la Alameda Grande (tercera alameda), cerca de la\u00a0<em>Fuente de Miguel Vida<\/em>. A veces se confund\u00edan con los\u00a0<em>babanzos<\/em>, fruto del rosal silvestre. Los ni\u00f1os com\u00edan o ro\u00edan estas frutillas. El nombre es una probable deformaci\u00f3n de *<em>bayolines<\/em> o\u00a0<em>mayolines<\/em><em> <\/em>(as\u00ed se denominan en Ferreras de Abajo, Aliste), a su vez procedente de\u00a0<em>*mayuelo<\/em> \u2018espino albar\u2019. En otras partes de Salamanca, se les llama\u00a0<em>bayolinos<\/em> (Ribera) y\u00a0<em>baulinos<\/em>. Circulaba tambi\u00e9n la forma variante\u00a0<em>violines<\/em>, probablemente deformaci\u00f3n infantil del t\u00e9rmino m\u00e1s correcto\u00a0<em>baulines<\/em>. Comp\u00e1rese con\u00a0<em>babanzos<\/em> \u2018<em>gavanzos<\/em>\u2019<em>.<\/em><\/p>\n<p><em>Baus\u00e1n<\/em>: persona aprovechada que intenta hacerse pasar por bobo para sacar tajada. Unamuno recogi\u00f3 la locuci\u00f3n: \u00abes un t\u00edo baus\u00e1n\u00bb. Correas tambi\u00e9n conoc\u00eda esta voz, ya en 1627. Como glosa a la entrada \u00abAlma de k\u00e1ntaro\u00bb explica: \u00abd\u00edzese al tocho, baus\u00e1n, floxazo\u00bb. M\u00e1s adelante describe la expresi\u00f3n \u00abes un baus\u00e1n\u00bb, con la siguiente nota: \u00abdel ke se keda pasmado, mirando la boka abierta\u00bb.<\/p>\n<p><em>Bebedero<\/em>: abrevadero, en su doble acepci\u00f3n, como charca, arroyo o manadero donde acuden los ganados a beber, o como pil\u00f3n alimentado por un ca\u00f1o de agua.<\/p>\n<p><em>Berraza<\/em>: lenteja acu\u00e1tica o manta de ranas (<em>Lemna spp.<\/em>). Se trata de una planta que formaba una especie de nata verde sobre las charcas, sobre todo las m\u00e1s cercanas al pueblo (m\u00e1s ricas en nutrientes). El viento a veces, si sopla muy recio, la arrolla a un lado y deja la charca despejada. Se recog\u00eda para echar a las gallinas como comida verde. Se cog\u00eda con una escoba o con un palo largo, al que se la a\u00f1ad\u00eda un cerco trenzado de juncos. Cuando com\u00edan berraza, las gallinas pon\u00edan huevos con la yema m\u00e1s dorada. Se dec\u00eda \u00abest\u00e1n los huevos dorados; se conoce que las gallinas han comido hierba\u00bb.<\/p>\n<p>Antiguamente debi\u00f3 de designar tambi\u00e9n (y de ello quedaba memoria en los m\u00e1s viejos) una planta de zonas h\u00famedas, que Sarmiento encontr\u00f3 con el mismo nombre en Toro: \u00abuna planta como\u00a0<em>berro<\/em> de hojas muy grandes y tallo de verdolaga\u00bb; esta misma parece ser la\u00a0<em>berraza<\/em><em> <\/em>que Correas (1627) describe as\u00ed: \u00abse kr\u00eda en arroios, i se kome kon vinagre, i en algunas partes la llaman \u00abfriera\u00bb, en otras, \u00abrrabaza\u00bb.\u00bb. Probablemente es el\u00a0<em>Apium nodiflorum<\/em> (S\u00e1nchez-Barbudo, 1991).<\/p>\n<p><em>Berros<\/em>: planta silvestre acu\u00e1tica que se com\u00eda en ensalada. Es voz com\u00fan en espa\u00f1ol. En Calzada era complemento de las econom\u00edas humildes, como las setas y los cardillos. Se cog\u00edan berros en la Fuente del Valle; tambi\u00e9n en los Ca\u00f1os de Valduercos, donde bajan las aguas a reunirse con la Vega. El apodo\u00a0<em>berrero<\/em>,\u00a0<em>berrera<\/em><em> <\/em>alud\u00eda a los que cog\u00edan para su consumo o venta berros. En Castellanos hab\u00eda una\u00a0<em>Fuente de los Agriones<\/em>, que har\u00e1 referencia a esta misma planta.<\/p>\n<p><em>Berza<\/em>: se usa tambi\u00e9n con el sentido de \u2018verdura en general\u2019. Esta acepci\u00f3n es antigua (verza &lt; lat. viridia): \u00aba ellos, padre, vos a las ver\u00e7as, yo a la carne\u00bb (N\u00fa\u00f1ez, 2001).<\/p>\n<p><em>Besana<\/em>: tierra de secano grande.<\/p>\n<p><em>Bezos<\/em>: morros de vacas, bueyes, caballos y otros animales. Aplicado a las personas significa, como es general en espa\u00f1ol, \u2018labios gruesos o salientes\u2019.<\/p>\n<p><em>Bobolina<\/em>: l\u00edquido con el que se mataba el gorgojo de las lentejas en el asfixie.<\/p>\n<p><em>Boceras<\/em>: vocinglero, alborotador, persona parlanchina que grita sin necesidad. An\u00e1logo sentido se registra en Fuentelape\u00f1a (Zamora). Tambi\u00e9n en plural (\u00abtener boceras\u00bb), designa las berreteras o restos de comida y bebida que se adhieren a los labios.<\/p>\n<p><em>Bodorrio<\/em>: boda pobre y destemplada. La se\u00f1ora Martina recordaba una clasificaci\u00f3n jocosa, de los tiempos antiguos: \u00abhay cuatro casamientos: bodas, bodines, bodorrios y bodas de los demonios\u00bb. Los primeros, hechos a lo grande, eran \u00abcara con cara\u00bb; los bodines eran \u00abcodo con codo\u00bb; los bodorrios eran de \u00ab\u00bfqu\u00e9 trajiste[s], qu\u00e9 te dieron?\u00bb; las\u00a0<em>bodas de los demonios<\/em> eran de \u00aba repartir los muchachos\u00bb. Con estas formulillas se expresa la gradual penuria del convite. En la boda rumbona los invitados est\u00e1n holgados, cara con cara. En la boda de menos posibles, ya se aprietan, codo con codo; en la categor\u00eda inferior, los invitados van como de rebati\u00f1a, a ver si sacan algo; en la categor\u00eda \u00ednfima, ya los \u00fanicos que pueden sacar algo en limpio son los ni\u00f1os, m\u00e1s \u00e1giles y entrometidos. Los viejos y los viudos estaban expuestos a mortificantes cencerradas: \u00ab\u00bfde qu\u00e9 le sirve a Mart\u00edn \/ haber comprado los pregones, \/ si a la entrada Monterrubio \/ le tocan los esquilones? \/ La pobre Florencia c\u00f3mo hab\u00eda de dar \/ que en un burro viejo la iban a montar\u00bb (Ledesma, 1907). Las cencerradas se hac\u00edan a la salida del juzgado (detr\u00e1s de la iglesia).<\/p>\n<p>Antes, sol\u00eda haber tres d\u00edas de celebraci\u00f3n en las bodas. Para las comidas, se sol\u00eda hacer matanza, normalmente una ternera, o una ternera y un cabrito. La v\u00edspera, los novios iban casa por casa invitando personalmente a los convidados del d\u00eda siguiente. En cada casa recib\u00edan alg\u00fan peque\u00f1o agasajo (vino y pastas, generalmente). Luego se cenaba con rumbo, normalmente en casa de alg\u00fan familiar de los novios. Al d\u00eda siguiente, los novios, separadamente, eran despertados con su desayuno de bodas, a base de chanfaina. Despu\u00e9s ven\u00eda la misa y la comida. \u00c9sta pod\u00eda celebrarse en casa de la familia o en la c\u00e1rcel vieja, situada donde ahora est\u00e1 el ayuntamiento. Se pon\u00edan ollas de garbanzos y fideos, seguidas por jam\u00f3n, carne y chorizo. El postre pod\u00eda ser de arroz dulce y bollo [maim\u00f3n]. Por la tarde hab\u00eda baile, con tamborilero y con rosca. El d\u00eda siguiente (la tornaboda), se com\u00edan las sobras al mediod\u00eda, se hac\u00edan las fotos en Salamanca y, a veces, se repet\u00eda el baile.<\/p>\n<p>En la noche de bodas y el d\u00eda siguiente, los novios estaban expuestos a bromas y chanzas de diverso gusto. De una pareja se cuenta que, cuando volv\u00edan en auto de Salamanca, donde hab\u00edan ido a retratarse, el ch\u00f3fer pretext\u00f3 una aver\u00eda a la altura del prado de las Carrerinas; y los amigos de los novios, que estaban conchabados con \u00e9l, aparecieron con un burro, que llevaba dos grandes cestos de las vendimias. A la fuerza metieron a los novios, uno en cada cesto; no pod\u00edan salir, de tan hondos como eran. Con el burro cargado as\u00ed, un novio a cada lado en su cesto (y protestando airadamente), los amigos fueron en tropel hasta Calzada y pasearon en desfile por todo el pueblo. Otras bromas m\u00e1s habituales eran las de uncir a los novios con un yugo para que tiraran de un arado ligero.<\/p>\n<p>La locuci\u00f3n \u00abhacerle la boda a alguien\u00bb equivale a \u2018estar de casamentero, propiciar un emparejamiento\u2019.<\/p>\n<p><em>Bogalla<\/em>: agalla o cecidia de roble o alcornoque. Las m\u00e1s habituales en el contorno son las producidas en el quejigo (<em>Quercus faginea<\/em>). Las bogallas viejas, ya crecidas, han encontrado en el pasado otros usos: por ejemplo, para hacer collares grotescos o pendientes de carnaval. Se recoge en Calzada el cantarcillo de juego de ni\u00f1as: \u00abJuan Cardoso \/ comi\u00f3 pan soso, \/ leche de cabra, \/ juego de bogalla. \/ Tente, Cardosito, \/ que no te me caigas\u00bb. Hay que interpretar\u00a0<em>juego<\/em> como deformaci\u00f3n de\u00a0<em>jugo<\/em>: la dieta de Juan Cardoso es la de un cabrero que anda por el monte y no conoce otras frutas que la bogalla. Esta canci\u00f3n se simultaneaba con el lance de una taba; a veces tambi\u00e9n se recitaba mientras se jugaba a las canicas con las bogallas y los bogallos.<\/p>\n<p><em>Bogallo<\/em>,\u00a0<em>bogall\u00edn<\/em>: bogalla peque\u00f1a, poco crecida, de color amarillento o rojizo. Se usaban como canicas para el\u00a0<em>gu\u00e1<\/em>. En portugu\u00e9s se registra una voz muy similar, como muestra este refr\u00e1n del Comendador (N\u00fa\u00f1ez, 2001): \u00abfalaon le en allos, responde en bugallos\u00bb (es decir, le estaban hablando de ajos y \u00e9l sale con los bogallos; como hacen los que quieren escurrir el bulto).<\/p>\n<p><em>Bollo maim\u00f3n<\/em>: bizcocho suave, como en el resto de la provincia. En Calzada, s\u00f3lo se hac\u00eda para la fiesta. Se acostumbraba a comer acompa\u00f1ado de an\u00eds (las mujeres) o de co\u00f1ac (los hombres).<\/p>\n<p><em>Bo\u00f1ica<\/em>: bo\u00f1iga. Las vecinas soltaban las gallinas a la calle para que picaran los granos de cereal intactos en las bo\u00f1igas de buey y vaca. Algunos vecinos humildes recog\u00edan, con un escobajo y una herrada, las bo\u00f1igas de las calles y caminos.<\/p>\n<p><em>Botica<\/em>: farmacia. Era la denominaci\u00f3n \u00fanica y general.<\/p>\n<p><em>Boy\u00e1<\/em>: reba\u00f1o compuesto por todo el ganado vacuno del pueblo (vacas y bueyes) cuando los animales estaban ociosos (<em>holgones<\/em>); era confiado para su guarda a un boyero, que dirig\u00eda los movimientos del ganado por los pastos del concejo (la Vega, la Laguna, la Portilla, Valdo\u00f1egas). Al atardecer, los animales regresaban espont\u00e1neamente hacia sus casas, mugiendo sonoramente a la puerta si no se les abr\u00eda y dorm\u00edan en las\u00a0<em>ten\u00e1s<\/em>. Durante el final del invierno, los bueyes permanec\u00edan en casa y era preciso procurarles alimento de los bueyes: \u00absi el buei kieres engordar, demediado hebrero hasta maio le as de apazentar\u00bb (Correas, 1627). La temporada en que la\u00a0<em>boy\u00e1<\/em> sal\u00eda a los prados se iniciaba en mayo, hacia el d\u00eda de Santa Cruz (3 de mayo). Este fecha era conocida como el d\u00eda de \u00abechar los\u00a0<em>bu\u00e9s<\/em> a la hierba\u00bb. Para celebrar la ocasi\u00f3n, se organizaban peleas de bueyes en las eras de la vega, cuidadosamente vigiladas por los respectivos amos para evitar lesiones. Cuando terminaban las faenas de verano y quedaban libres las eras, los bueyes pastaban en las eras de abajo; las caballer\u00edas (la\u00a0<em>burric\u00e1<\/em>) en las eras de arriba. En el s. XVIII (CME), Calzada contaba con 230 bueyes y vacas de labor, 40 erales y 12 becerros. En 1919 hab\u00eda 235 reses vacunas, casi la misma cifra de 1752; en 1950, 299 reses (Cabo Alonso, 1955). El boyero en Calzada sol\u00eda ser un vecino contratado para ello. En otros lugares pod\u00eda ser un forastero: \u00abDende all\u00ed me fui a Las Navas, \/ me cog\u00ed para boyero. \/ Me dan tres medias de trigo \/ y otras tantas de centeno, \/ un cuarter\u00f3n de tabaco \/ y la bula y el sombrero\u00bb (Ledesma, 1907).<\/p>\n<p><em>Bragazas<\/em>: hombre que se deja dominar por la mujer o por otras personas. Tambi\u00e9n se aplica a la persona poco trabajadora.<\/p>\n<p><em>Burdel<\/em>: multitud bullanguera y ruidosa.<\/p>\n<p><em>Burric\u00e1<\/em>: reba\u00f1o compuesto por todo el ganado equino del pueblo (asnos, mulos y caballos) cuando los animales estaban ociosos (<em>holgones<\/em>); era confiado para su guarda a un pastor, el\u00a0<em>burriquero<\/em>, que dirig\u00eda los movimientos del ganado por los pastos del concejo (la Vega, la Laguna, la Portilla, Valdo\u00f1egas). Tambi\u00e9n aprovechaban el rastrojo una vez pasada la siega. Al atardecer, cada due\u00f1o recog\u00eda sus bestias, tarea habitualmente encomendada a los\u00a0<em>rapaces<\/em>, que part\u00edan con sus\u00a0<em>cabez\u00e1s<\/em> hacia el ejido, al final de las eras de Abajo, cerca de la Charca Redonda.<\/p>\n<p>La recr\u00eda de caballer\u00edas no se realizaba en el pueblo. Seg\u00fan el CME, a mediados del s. XVIII hab\u00eda paradas de sementales en La Vell\u00e9s y Palencia de Negrilla (ligadas a la arrier\u00eda), y tambi\u00e9n en Carde\u00f1osa (Cabo Alonso, 1955). Por ello no sorprende ver que en las respuestas del Catastro de Calzada figuran s\u00f3lo burras (200 jumentas), sus cr\u00edas (50), yeguas (22 yeguas de vientre) y potros (8), pero no hay caballos padres. Mulas hab\u00eda cuatro. La situaci\u00f3n en la primera mitad del s. XX era similar, aunque aumentaron mucho las mulas: 33 yeguas y caballos, 28 mulas y 187 asnos en 1919; en 1950, 26 de caballar, 52 de mular y 140 de asnal (Cabo Alonso, 1955).<\/p>\n<p><em>Brav\u00edo<\/em>: terreno que no se labra por estar en barbecho o por su mala calidad.<\/p>\n<p><em>Bravuc\u00f3n<\/em>: este t\u00e9rmino, aunque es de uso general descriptivo de las personas valentonas, que aparentan m\u00e1s bravura de la que tienen, se aplicaba particularmente a las reses vacunas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Brienda<\/em>: apero con mango, dientes largos y travesa\u00f1o. Se usaba para cargar paja limpia (de menor densidad que la mies sin limpiar) de la parva al carro o del carro al pajar. Es m\u00e1s grande que el\u00a0<em>briendo<\/em>. La forma est\u00e1ndar en castellano es\u00a0<em>bieldo, -a<\/em>.<\/p>\n<p><em>Briendo<\/em>: apero de madera con una cabeza formada por un travesa\u00f1o y cinco o seis dientes cortos, que se usaba para\u00a0<em>limpiar<\/em>(aventar) el grano de las parvas. En un documento salm. de 1281 se mencionan algunos pertrechos de labor, entre ellos \u00abdos trillos buenos et una vendra, et quatro vendros\u00bb (Mart\u00edn\u00a0<em>et al.<\/em>, 1977).<\/p>\n<p><em>Brincar<\/em>: pegar un salto.\u00a0<em>Brincar la cuerda<\/em> era saltar a la comba. Los\u00a0<em>rapaces<\/em> \u00abbrincaban la tapia\u00bb para coger fruta de las higueras que se plantaban pegadas a las paredes de algunos corrales. Tambi\u00e9n, despu\u00e9s de las lluvias, se pod\u00edan retar unos a otros a \u00abbrincar el charco\u00bb.<\/p>\n<p><em>Bruja<\/em>: remolino de polvo y arena causado por un peque\u00f1o tornado. En Valdelosa, conjuraban su peligro diciendo: \u00abdetente, detente, no vengas a la gente\u00bb; en Tard\u00e1guila hac\u00edan una cruz con pulgar e \u00edndice (<em>PCS<\/em>, p. 68). En Calzada tambi\u00e9n se hac\u00eda esa cruz, confiando en que el remolino se desviar\u00eda.<\/p>\n<p><em>Bru\u00f1os<\/em>: endrinas. Fruto del\u00a0<em>Prunus spinosa<\/em> o endrino. Eran frecuentes los\u00a0<em>bru\u00f1os<\/em> en el sotobosque del encinar o del quejigar. Cerca de Calzada se encontraban con facilidad por la zona de Huelmos, en las proximidades de la rivera de Ca\u00f1edo, o en los arroyos del Mono y del Moro, al pie de Huelmos de San Joaqu\u00edn. Cuando las lindes entre tierras eran pobladas de vegetaci\u00f3n, subsist\u00edan algunos\u00a0<em>bru\u00f1os<\/em> en ellas. Se recuerda en particular la abundancia de endrinos en la llamada\u00a0<em>Linde de las Corderas<\/em>, por el camino de la Ace\u00f1a (hacia Zorita). No ha de sorprender, pues a\u00fan subsisten algunos, muy maltrechos por el arado, en los ribazos de la carretera entre Torresmenudas y Valverd\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Bucar\u00f3n<\/em>: ventanuco alto, cuadrangular, sin reja, por el que se alimentaba desde la calle el pajar. Los carros, con su baluarte y redes para la carga de paja, eran dispuestos (<em>arreculando<\/em> el carro) adyacentes a la pared exterior del pajar. El\u00a0<em>bucar\u00f3n<\/em>, pr\u00f3ximo en cota al techo del pajar, ten\u00eda la altura adecuada para facilitar la descarga del carro desde arriba, mediante\u00a0<em>briendas<\/em>. Los\u00a0<em>rapaces<\/em> se encargaban de igualar y compactar la paja, es decir, de<em>encalcar<\/em>. En algunas casas, el bucar\u00f3n estaba situado sobre una puerta grande, de tipo carretero. El carro se iba vaciando al principio directamente sobre el suelo, con las puertas abiertas. A medida que sub\u00eda el nivel, el vano de la puerta iba cerr\u00e1ndose por abajo con tablones; al final, la puerta era cerrada del todo y se continuaba la descarga de paja por el bucar\u00f3n. Se oye la expresi\u00f3n \u00abtener la boca como un bucar\u00f3n\u00bb, es decir, la boca grande.<\/p>\n<p><em>Buebo<\/em>\u00b8\u00a0<em>g\u00fcebo<\/em>: formas populares y compartidas con muchos pueblos de \u00e1mbito leon\u00e9s para<em> <\/em><em>huevo<\/em>. Cuando los calzudos iban a Salamanca en burro, con carro o a caballo, surg\u00eda la cuesti\u00f3n de d\u00f3nde dejar las bestias durante el tiempo, generalmente breve, de sus recados: pagar a los amos la renta, comprar aperos, hacer escrituras&#8230; A la entrada hab\u00eda una posada a la que llamaban \u00abLa Posada del Huevo\u00bb, porque, a cambio de dejar custodiadas las caballer\u00edas durante las dos o tres horas de demora, era preciso abonar a los propietarios un huevo. Otra posada de caballer\u00edas, tambi\u00e9n cerca de la Glorieta, era la de Bernab\u00e9. Por la salida hacia Ledesma hab\u00eda una posada de una tal se\u00f1ora Basilisa. En la posada no se daba pienso a los animales, que quedaban simplemente custodiados, y descansaban de sus aparejos.<\/p>\n<p><em>Buerta, buerto<\/em>: formas populares de\u00a0<em>huerto<\/em>,\u00a0<em>-a<\/em>. Tambi\u00e9n se oye\u00a0<em>Buelmos<\/em> en vez de Huelmos. Exist\u00edan pocas huertas en el t\u00e9rmino. Pueden nombrarse casi todas en breve espacio: en el Prao Carrerinas, a oriente de la carretera de Salamanca hab\u00eda una (de Jos\u00e9 Escudero, plantada hacia 1940); otra en el prao Martib\u00e1\u00f1ez (del se\u00f1or Frutos; se hizo en la postguerra, como\u00a0<em>huerto familiar<\/em>); otra adyacente al Alcornocal (de Manuel Merino, con un trozo de vi\u00f1a adjunto); otra en la cuesta, sobre las eras de arriba, del se\u00f1or Quico Santos, que se plant\u00f3 hacia la guerra (ten\u00eda una era separada, con un pozo, del otro lado del camino que iba por la Vega; colindante a esta era hab\u00eda otro cacho de era del se\u00f1or Juan Agust\u00edn Gallego); otra en los Rompidos de Aldeanueva, al pie del teso de San Pedro (del se\u00f1or Juan Bravo; hab\u00eda una alameda adyacente, de Manuel S\u00e1nchez, separada por el regato); otra en el Juncal, rayana al monte de Huelmos.<\/p>\n<p><em>Bu\u00e9s<\/em>: bueyes. La pieza principal del orgullo de los\u00a0<em>labradores fuertes<\/em>. A mediados del s. XVIII la cr\u00eda de bueyes se hac\u00eda en el mismo pueblo, sin necesidad de compra en los mercados de Ledesma o Salamanca. Son abundantes las vacas de vientre citadas en las respuestas del CME, de acuerdo con la recomendaci\u00f3n antigua: \u00abhijos, de tus bragas, y bueyes, de tus vacas\u00bb (N\u00fa\u00f1ez, 2001). M\u00e1s tarde, sin embargo, los bueyes se empezaron a comprar fuera: muchas veces en el mercado de Ledesma. Los criadores, en las dehesas, ya los vend\u00edan con su nombre puesto. Los bueyes sayagueses, de enorme tama\u00f1o, eran muy pachorros y blandos; en Calzada apenas se compraban. Para arar con arado de palo, los mejores bueyes eran los de Vitigudino: ligeros, de porte alto. Para tirar del carro o de la\u00a0<em>m\u00e1quina<\/em> (brab\u00e1n), se prefer\u00eda otro tipo de buey, de cabeza recia y cuernos gruesos. Se usaban tambi\u00e9n los de raza morucha.<\/p>\n<p>Eran conocidos los contenciosos ocasionados por la afici\u00f3n de los bueyes a rascar sus cuernos contra las paredes, lo que produc\u00eda a veces desperfectos graves en los muros de barro (tapia o adobe). No s\u00f3lo los bueyes se rascaban en las paredes: tambi\u00e9n los labradores se rascaban la espalda en las esquinas de las casas.<\/p>\n<p>De cuando la invasi\u00f3n de los franceses se cuenta que una labradora rica, huyendo de los desmanes de la tropa, se fue a refugiar al monte de Santib\u00e1\u00f1ez o de Valencia. Al pasar la Rivera de Ca\u00f1edo, como era invierno, las aguas ven\u00edan altas y ella no sab\u00eda nadar. Asi y todo, pas\u00f3, agarrada al lomo y los cuernos de un buey.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los 50 apareci\u00f3 el primer tractor en Calzada, pero durante toda la d\u00e9cada siguiente eran todav\u00eda vacas, mulos y bueyes los m\u00fasculos del campo. Los antiguos tractores, de marca Lanz, con tubo de escape vertical y ruido de cafetera, fueron entrando poco a poco en la vida del pueblo y, a la par, iban saliendo hacia los campos de la memoria los \u00faltimos bueyes.<\/p>\n<p><em>Bufar (la lumbre)<\/em>: crepitar el fuego en la chimenea cuando arrecia el viento en la calle. Era indicio de que se iba a levantar\u00a0<em>aire<\/em>.<\/p>\n<p><em>Burra<\/em>: (1) viga gruesa y horizontal, inferior a los forjados del techo, que soporta el lienzo opuesto al muro de la campana de la chimenea antigua o \u00abde campana\u00bb. (2) Tambi\u00e9n se aplica a los soportes, cruzados en aspa, a modo de caballete para las labores del carpintero o carretero. Estas burras suelen tener tres patas para mayor estabilidad.<\/p>\n<p><em>Burro<\/em>: juego de ni\u00f1os: se pon\u00edan varios en hilera, con el tronco horizontal formando una especie de pasarela; los restantes ni\u00f1os iban saltando procurando llegar lo m\u00e1s adelante. En Palencia de Negrilla se llamaba \u00abburro arrengao\u00bb. Cuando uno saltaba con mucho impulso y se desmoronaba la cadena de ni\u00f1os, se dec\u00eda que los de abajo se hab\u00edan\u00a0<em>arringado<\/em>.<\/p>\n<p><em>Caballos trillones<\/em>: caballos pesados que serv\u00edan para arar. Eran lentos y poderosos. Su pachorra caus\u00f3 en una ocasi\u00f3n apuros a dos mozos que, a caballo sobre sendos trillones, hab\u00edan ido a Santib\u00e1\u00f1ez a traer vacas bravas para la fiesta. Una de las vacas se desmand\u00f3 y sali\u00f3 a embestir a los caballos, que intentaron torpemente huir prado abajo, por la Rivera. Felizmente un vaquero se dio cuenta y ataj\u00f3 a la vaca antes de que hiciera destrozos. Algunos labradores calzudos ten\u00edan una pareja para ir a arar a Villanueva y otras dehesas de la zona. La ventaja con respecto a los bueyes es que se pod\u00eda hacer la arada y regresar en el mismo d\u00eda, porque los caballos, m\u00e1s r\u00e1pidos, completaban f\u00e1cilmente el camino de ida y vuelta. En cambio, con bueyes, la labor de rentero en Villanueva no cubr\u00eda los gastos, pues se hac\u00eda necesario buscar comida y lugar de reposo para los animales. La forma\u00a0<em>trill\u00f3n<\/em> es un ejemplo m\u00e1s de la vitalidad en las hablas leonesas del sufijo agente en \u2013\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Caba\u00f1al<\/em>: cobertizo. Normalmente serv\u00eda para guarecer el carro. Se acced\u00eda por una puerta\u00a0<em>carretera<\/em>. A la puerta del corral se pon\u00eda a veces una<em>cencerra<\/em> para delatar la entrada de desconocidos.<\/p>\n<p><em>Cabezada<\/em> o\u00a0<em>cabez\u00e1<\/em>: j\u00e1quima, armaz\u00f3n de correas y cuerdas con el que se sujeta la cabeza de las caballer\u00edas.<\/p>\n<p><em>Cabezazo, dar el<\/em>: costumbre de pasar los vecinos en fila, al t\u00e9rmino de un funeral, ante el f\u00e9retro y despedirse, uno a uno, del muerto. Para ello, se inclina la cabeza, o se hace un santiguado, o se musitan algunas palabras de oraci\u00f3n o de despedida. Los familiares, que flanquean, de pie, el f\u00e9retro, no reciben muestras particulares de condolencia. El desfile de vecinos es r\u00e1pido. Esta ceremonia se hace al pie del altar, pasando los vecinos en hilera por el pasillo central de la iglesia.<\/p>\n<p><em>Cabijales<\/em>: tim\u00f3n del arado.<\/p>\n<p><em>Cabras<\/em>: varices. Se produc\u00edan por abusar del brasero o de la lumbre.<\/p>\n<p><em>Cabresto<\/em>: cabestro, toro capado de raza grande, que sirve para guiar a las vacas bravas. Hab\u00eda cabestros en la dehesa de Torrej\u00f3n, junto a Palencia de Negrilla.<\/p>\n<p><em>Cabro<\/em>: macho cabr\u00edo.<\/p>\n<p><em>Cachapa<\/em>: costra seca o semiseca de herida, postilla.<\/p>\n<p><em>Cachotero<\/em>: pu\u00f1al corto y agudo con el que se sacrificaba a las reses vacunas en el matadero. Es como el cachetero que usan en los ruedos para dar la puntilla a los toros.<\/p>\n<p><em>Cagarr\u00f3n<\/em>: nombre que se daba al calabozo para presos en la casa de concejo antigua. Este t\u00e9rmino ya fue usado por Villarroel en 1794 con una acepci\u00f3n que parece ser \u2018andurrial, lugar escabroso, perdedero\u2019 (citado en la edici\u00f3n de 1936 del Diccionario de la Academia). En el calabozo de Calzada durmieron alguna noche presos diversos. Antiguamente se pon\u00eda cepos de madera a los presos m\u00e1s peligrosos. Por esc\u00e1ndalo p\u00fablico, antes de la guerra, fue a parar al cagarr\u00f3n una pandilla de mozos que hab\u00edan paseado en un carro, tirado por un burro, disfrazados de oso blanco y pantera; uno de ellos mostraba, a la primera ocasi\u00f3n, el culo al aire. Tambi\u00e9n pas\u00f3 alg\u00fan tiempo en la c\u00e1rcel un vecino al que se hab\u00eda encomendado la tra\u00edda de vacas bravas para la fiesta y que no cumpli\u00f3 con su compromiso (\u00abpuso vacas, y no hubo vacas\u00bb).<\/p>\n<p>Se dice que fue encarcelado tambi\u00e9n, en tiempos m\u00e1s remotos, un se\u00f1or de Calzada que hab\u00eda robado un vaso sagrado (\u00bfun c\u00e1liz?) de la iglesia. Durante las noches se o\u00eda en su casa machacar el oro; esto hizo sospechar a los vecinos, que lo delataron. Parece recordarse, si no es absoluta leyenda, que, en v\u00edsperas de ser conducido a la prisi\u00f3n en Salamanca, cuando fueron a visitarlo su mujer e hijos para cenar en la c\u00e1rcel, busc\u00f3 alguna excusa para quedarse a solas con sus hijos, y, avergonzado de su prisi\u00f3n y su ignominia, los mat\u00f3 volte\u00e1ndolos contra una columna del calabozo, para que no tuviesen que vivir como hijos de tal padre: \u00abyo he sido un ladr\u00f3n, pero a vosotros nadie os llamar\u00e1 ladrones\u00bb.<\/p>\n<p><em>Cahorzo<\/em> (ant.): charca, laguna. Con mayor antig\u00fcedad, exist\u00eda la forma\u00a0<em>cadozo<\/em>, que figura en testamentos y donaciones antes del s. XVIII. Algunos cadozos son naturales y otros proceden de la extracci\u00f3n de barro para hacer adobes o tapia.<\/p>\n<p><em>Calabaso<\/em>: especie de embudo met\u00e1lico, que se acopla a la m\u00e1quina de embutir el mondongo en tripa para hacer chorizos o farinatos.<\/p>\n<p><em>Calagra\u00f1o<\/em>: suciedad o mugre acumulada en la cara, ojos, pesta\u00f1as, cuello y manos. Las madres pod\u00edan decir a sus hijos: \u00abven aqu\u00ed, majito, que te quite esos calagra\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p><em>Calbochero<\/em>: pote o puchero de barro con perforaciones que se usa para asar las casta\u00f1as y bellotas en el borrajo de la lumbre.<\/p>\n<p><em>Calderillo<\/em>: acetre, vasija peque\u00f1a en metal para el agua bendita.<\/p>\n<p><em>Cale\u00f1os<\/em>: piedras blanquecinas y de poca densidad que aparecen en el subsuelo, a poca profundidad; por ejemplo, al abrir una zanja para cimentar un muro. Se usaban para rellenar agujeros o mechinales en las tapias. El t\u00e9rmino probablemente tiene su origen en la existencia de hornos de cal en Calzada (top\u00f3nimos Horno de San Sebasti\u00e1n, Prado de los Hornos), en los que la materia prima eran trozos de piedra caliza extra\u00eddos del subsuelo. Llamaban\u00a0<em>cale\u00f1os<\/em><em> <\/em>a los terrones blancuzcos que quedaban en los hornos despu\u00e9s del cocido de la cal.<\/p>\n<p><em>Calostros<\/em>: primera leche de las hembras reci\u00e9n paridas, especialmente de vacas y cabras. Se coc\u00eda, se tiraba el suero amarillento que sobraba, y se preparaba una especie de reques\u00f3n, que se completaba con az\u00facar y canela.<\/p>\n<p><em>Calzudo<\/em>: gentilicio principal de los de Calzada. La forma parece tener su origen en un floreo verbal con la palabra\u00a0<em>calzas<\/em> \u2018medias\u2019. As\u00ed,\u00a0<em>calzudo<\/em> es alguien que lleva grandes calzas, como\u00a0<em>haldudo<\/em> era alguien que llevaba grandes faldas. La denominaci\u00f3n no responder\u00eda a una peculiaridad en el vestir de los de Calzada, sino probablemente ser\u00eda un simple juego verbal. Evidentemente no es gentilicio obtenido por sufijaci\u00f3n rutinaria (mediante\u00a0<em>\u2013e\u00f1o<\/em>,\u00a0<em>-ano<\/em>,\u00a0<em>-ero<\/em>, &#8211;<em>ense<\/em>&#8230;) del nombre de Calzada. En cualquier caso, parece que un sufijo\u00a0<em>\u2013udo<\/em> es muy raro en Espa\u00f1a como formante de gentilicios; en cambio, es com\u00fan para aludir a rasgos f\u00edsicos: cabezudo, barbudo, barrigudo, melenudo. Los dos casos citados por Rohlfs (1968) aprovechan este sufijo, casi siempre corporal, para producir una alcu\u00f1a jocosa:\u00a0<em>cabezudos<\/em>, de Cabezas del Villar;\u00a0<em>jamilenudos<\/em>, de Jamilena (evocando\u00a0<em>melenudos<\/em>). Tambi\u00e9n cabe citar\u00a0<em>sallenuto<\/em>, de Sallent de G\u00e1llego en Arag\u00f3n (Garc\u00e9s G\u00f3mez).<\/p>\n<p>Es frecuente que el procedimiento de derivaci\u00f3n a partir de un nombre de pueblo no se haga sufijando sino flexionando o buscando par\u00f3nimos de intenci\u00f3n jocosa. As\u00ed, a los de Alberguer\u00eda de Arga\u00f1\u00e1n les llaman\u00a0<em>albergallos<\/em>, a los de Atalaya\u00a0<em>talayos<\/em>, a los de Zamarra\u00a0<em>zamarros<\/em>, a los de Torre de Don Miguel\u00a0<em>torresneros<\/em><em> <\/em>(Iglesias Ovejero, 1992), a los de Collado Mediano\u00a0<em>collarejos<\/em><em> <\/em>(Cela,\u00a0<em>El coleccionista de apodos<\/em>), a los de Facinas\u00a0<em>facinerosos<\/em>(Garc\u00e9s G\u00f3mez). Otras veces se busca una sufijaci\u00f3n maliciosa: los de Majadas (C\u00e1ceres) son\u00a0<em>majaeros<\/em> (Cela, 1975). Similarmente, los de Calzada son calzudos, buscando con ello el chascarrillo de las calzas grandes.<\/p>\n<p><em>Callantar<\/em> (ant.): calmar o silenciar. Sobrevive en el refr\u00e1n calzudo \u00abel cuco que en marzo canta, viene abril y lo callanta\u00bb (ATS,\u00a0<em>El tiempo<\/em>). Tambi\u00e9n se escuchan las variantes \u00abacallanta\u00bb o, ya m\u00e1s alterada, \u00abquebranta\u00bb. Este dicho parece avisar a los prematuros, advirti\u00e9ndoles que a las alegr\u00edas tempraneras les sigue una segunda parte menos sonriente. Es decir, cuando llega abril, \u00e9poca del a\u00f1o en que tocar\u00eda al cuco cantar, \u00e9ste ya est\u00e1 mudo porque ha gastado antes de tiempo su caudal musical. El cuco, con su canto primaveral, avisaba del comienzo de la temporada de fatigas ligada al trabajo de las tierras, una vez pasado el descanso de invierno. Cuando empezaba a o\u00edrse el cuco, hacia marzo, era se\u00f1al de que se avecinaban las faenas de la escarda. Una variante del refr\u00e1n citado se recoge en Monleras (Solano, 1989): \u00abel rano que en febrero canta ya vendr\u00e1 marzo que lo acallanta\u00bb.\u00a0<em>Rano<\/em> es el sapo. En Sayago y Aliste, se recoge un refr\u00e1n similar, y tambi\u00e9n \u00abquien canta, su mal acallanta\u00bb (Panero, 2000; Rodr\u00edguez Fern\u00e1ndez, 1992).\u00a0<em>Callantar<\/em> es voz arcaica, que ya usaba Berceo: \u00abEl nuestro sacerdot quando la missa canta, \/ e faze sacrificio sobre la mesa sancta, \/ todo esto remiembra la ostia que quebranta, \/ todo all\u00ed se cumpre e all\u00ed se callanta\u00bb.<\/p>\n<p><em>Cam\u00e1ndulas<\/em> o\u00a0<em>camandulero<\/em>: persona inquieta e intrigante, con h\u00e1bitos de mentira o disimulo.<\/p>\n<p><em>Camas<\/em>: cobertizo para descanso nocturno de los bueyes.<\/p>\n<p><em>Cambiza<\/em>: aparvadero; apero de labranza en forma de tabla que, arrastrada por la yunta, serv\u00eda para recoger la parva trillada (redonda y poco espesa) y formar la parva de limpia (alargada y de secci\u00f3n triangular). Las cambizas antiguas eran en forma de T.<\/p>\n<p><em>Campanas<\/em>: sobre los toques de campana en Calzada hay ya abundante documentaci\u00f3n disponible. V\u00e9ase en particular la obra de Llop y \u00c1lvaro (1986). Eran m\u00faltiples y diferenciados los toques. Las reuniones de concejo se hac\u00edan previo toque de campana, como era com\u00fan en los concejos leoneses: \u00aben el lugar de St\u00aa. Mar\u00eda del Monte [&#8230;] estando en noble concejo juntos a son de campana ta\u00f1ida\u00bb (Behar y Boixo, 2001). Cuando se procede en Calzada a la instrucci\u00f3n del Catastro de Ensenada, la reuni\u00f3n concejil es convocada, \u00abpara cuyo fin fueron citados por toque de campana seg\u00fan este concejo lo tiene de costumbre\u00bb. Correas (1627) recoge estas locuciones: \u00abXuntarse a boz de konzexo. Xuntarse a kanpana ta\u00f1ida\u00bb, explicando que es \u00abxuntarse para konsultar, o en alboro[t]os i vandos\u00bb. Tambi\u00e9n figura el refr\u00e1n: \u00aba konzexo malo, kanpana de palo\u00bb. En Calzada se distingu\u00eda entre el toque a concejo (tres campanadas de remate) y el toque a hermandad (cuatro campanadas).<\/p>\n<p>Para avisar a misa mayor, en Calzada se dan tres toques. El primero, aproximadamente media hora antes de \u00e9sta; tras una pausa, se se\u00f1ala con dos campanadas; el segundo toque es un cuarto de hora antes, y viene marcado con tres campanadas. El \u00faltimo toque es inmediatamente anterior a la salida del cura al altar, y se acompa\u00f1a de una campanada. \u00c9ste se da desde abajo de la tribuna, con cuerda larga que llega hasta la torre (veinte campanadas seguidas m\u00e1s la una). Las mujeres entran antes que los hombres. La locuci\u00f3n \u00abya han tocado la una\u00bb es com\u00fan entre los que llegan tarde.<\/p>\n<p>En el pasado se regulaba la vida laboral con las campanadas. Las campanas sonaban al alba (el ave mar\u00eda), a la hora del \u00e1ngelus (el mediod\u00eda) y al anochecer (la oraci\u00f3n). En cada uno de estos momentos, se daban tres campanadas simples desde abajo de la tribuna, tirando de la cuerda. Durante los meses de verano, a partir de la cruz de mayo, eran las campanas las que avisaban para salir a los campos \u2013a acarrear o a segar-. Algunos labradores, se dice, sobornaban a veces al campanero a fin de que adelantase el toque del alba y atrasase el del anochecer, para as\u00ed alargar la faena de los jornaleros. Mediante los toques se coordinaban las pautas de trabajo y se facilitaba la vigilancia. En las Ordenanzas de Zamora se indica: \u00ablos vecinos puedan pazer de canpana a canpana\u00bb (Del Canto\u00a0<em>et al.<\/em>, 1991). Los guardas del campo, encargados de prevenir robos en las cosechas, sab\u00edan a qu\u00e9 atenerse, puesto que no estaba permitido salir a las tierras antes de o\u00edrse las campanas. Los guardas, antes de la guerra, se hac\u00edan respetar con tan s\u00f3lo una cayada. Eran dos. Sol\u00edan ir a pie (para pasar m\u00e1s inadvertidos) o a caballo. Despu\u00e9s de la guerra empezaron a usar escopeta.<\/p>\n<p>La costumbre de se\u00f1alar en el toque a muerto la condici\u00f3n del finado debe de ser muy antigua, pues ya figura en un documento de Fuentesa\u00faco del s. XIII: \u00abotrossi pusu que non tangan las campanas mas de tres veces por el baron et duas por la muyer quando finaren\u00bb (S\u00e1nchez Rodr\u00edguez, 1987). As\u00ed lo recoge Correas en este refr\u00e1n: \u00abTa\u00f1en a misa, rrepikan a dos, muri\u00f3se una viexa, perd\u00f3nela Dios\u00bb, explicando luego: \u00abporke en muerte de muxer dan dos posas o badaxa[da]s solas\u00bb. Esta costumbre ha pervivido: en Calzada, el c\u00f3digo avisador se basa en el n\u00famero de campanadas que suceden, separadas, al toque a muerto. Estas campanadas se llaman\u00a0<em>esposas<\/em>. El Libro de Difuntos cuenta un suceso impresionante, ocurrido en 1762: por la ma\u00f1ana hab\u00eda muerto un mozo, Joseph Andr\u00e9s; al empezar a o\u00edrse por la tarde las lentas campanadas del funeral, su padre, Francisco Andr\u00e9s, no pudo resistir y cay\u00f3 muerto de la impresi\u00f3n: \u00abal o\u00edr el toque por su hijo, se sobrecogi\u00f3 de alguna congoja, o accidente, y no hubo lugar a la extremaunci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Otras emergencias por las que se tocaba campanas eran los incendios (se daban campanadas muy r\u00e1pidas, en sucesi\u00f3n atropellada): y seguidamente todo el pueblo iba al lugar del fuego con azadones y palos a cortar las llamas apale\u00e1ndolas y ech\u00e1ndoles tierra. Correas alude a este toque de emergencias (1627): \u00abA boz de kanpana. Konvokarse i xuntarse el pueblo a konzexo o a rrentas, o en alboroto\u00bb. La campana pod\u00eda en efecto llamar a la revoluci\u00f3n: en el cartulario de Carracedo se cuenta c\u00f3mo en 1359 los moradores de Villaverde se rebelaron contra los criados del monasterio que ven\u00edan a coger le\u00f1a en su bosque de Lancinos: \u00absalieron a ellos omes e mugeres a campana repicada e [&#8230;] les dieron feridas\u00bb (Mart\u00ednez Mart\u00ednez, 1999).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se hac\u00edan pagos al campanero por tocar a nublado, como se expresa en el Catastro de Ensenada. Posteriormente, se empez\u00f3 a usar cohetes para espantar los nublados. Se \u00abtiraban bombas\u00bb para \u00abrajar la nube\u00bb. Sol\u00edan ser los guardas del campo quienes hac\u00edan este trabajo y, a veces, el alguacil del Ayuntamiento.<\/p>\n<p><em>C\u00e1ncanos:<\/em><em> <\/em>piojos. Es expresi\u00f3n est\u00e1ndar pero inhabitual en el espa\u00f1ol contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p><em>Candados<\/em>: dec\u00edase de las mieses o plant\u00edos tan espesos que no dejaban ver los surcos. En la ciudad de Salamanca se dec\u00eda que el Tormes se hab\u00eda candado cuando los hielos lo recubr\u00edan por entero, uni\u00e9ndose de una orilla a la otra.<\/p>\n<p><em>Candar<\/em>: cerrar una puerta con llave o\u00a0<em>echar la tranca<\/em>, en las puertas antiguas.<\/p>\n<p><em>Cangallas, no poder con las<\/em>: estar exhausto, desfallecido o flaco una persona o animal hasta el punto de no poder andar, mover los pies o prestar alg\u00fan servicio. Equivale a \u2018no poder con los zapatos\u2019.<\/p>\n<p><em>Cangrejos<\/em>: Cangrejos de los antiguos (es decir,\u00a0<em>Austropotamobius pallipes<\/em>, especie anterior a la afanomicosis epid\u00e9mica provocada por la difusi\u00f3n del cangrejo americano) se iban a pescar al arroyo de San Crist\u00f3bal, en una zona espesa de monte de encina, quejigo y fresneras (soto de fresnos,<em>Fraxinus angustifolia<\/em>), al suroeste de El Cubo del Vino. Para la pesca se usaban los grandes cu\u00e9vanos de coger paja (o\u00a0<em>cestos pajeros<\/em>, menores que los de las vendimias), y como \u00e9stos, hechos con vara de sauce o mimbrera. \u00abEn Poveda, los cangrejos, \/ que los cr\u00eda la Guare\u00f1a\u00bb (Ledesma, 1907).<\/p>\n<p><em>Canguinga<\/em>: debilucho, enclenque; o, tal vez, cuentista, que inventa excusas para no trabajar. Se cita la frasecilla burlona: \u00abcanguinga, que con cuatro no puedes y con cinco respingas\u00bb. Tambi\u00e9n se dec\u00eda \u00abJuan Chinga\u00bb o \u00abJuandinga\u00bb. Parece que en origen aludir\u00eda a un burro o caballo protest\u00f3n.<em>Respingar<\/em> aqu\u00ed no tiene la acepci\u00f3n habitual de \u2018sacudirse, pegar un respingo\u2019, sino la de \u2018brincar, correr, pegar saltos\u2019. Es decir, el burro perezoso es acusado de fingir abrumarse con cuatro a cuestas, cuando incluso con cinco puede ir pegando brincos. No est\u00e1 clara la relaci\u00f3n con\u00a0<em>canguingos<\/em>, que se usa en muchas partes como respuesta sarc\u00e1stica a la pregunta \u00ab\u00bfQu\u00e9 vamos a comer hoy?\u00bb: \u00ab\u2015Canguingos y patas de peces\u00bb.<\/p>\n<p><em>C\u00e1ntaro<\/em>: medida antigua de capacidad, equivalente a unos 16 litros. Un c\u00e1ntaro tiene ocho azumbres y 32 cuartillos. Esta medida se usa todav\u00eda habitualmente en toda la Tierra del Vino.<\/p>\n<p><em>Cant\u00f3n<\/em>: trozo de jab\u00f3n casero. Como se hace con grasa animal, se contaba en Santiz que en alg\u00fan invierno crudo aparecieron las barras de jab\u00f3n ro\u00eddas por lobos.<\/p>\n<p><em>Ca\u00f1o<\/em>: zanja o curso estrecho entre dos tierras, por donde desaguan las lluvias. Antes de la concentraci\u00f3n parcelaria subsist\u00edan algunos ca\u00f1os relativamente anchos y acompa\u00f1ados por vegetaci\u00f3n arbustiva.<\/p>\n<p><em>Cap\u00f3n<\/em>: dulce de navidad formado por higos secos abiertos rellenos de nueces. Tambi\u00e9n se aplica este t\u00e9rmino, como en castellano est\u00e1ndar, al pollo o gallo que es capado para que engorde, o al toro o al eral reci\u00e9n castrado.<\/p>\n<p><em>Car\u00e1mbano<\/em>: capa de hielo en los charcos y en las pilas. No se usa en el sentido habitual castellano \u2018pinganillo colgante de hielo\u2019. Las charcas de las eras de abajo, en las traseras de las casas, se\u00a0<em>candaban<\/em> de hielo, con un\u00a0<em>car\u00e1mbano<\/em> tan espeso que 20 o 30 muchachos pod\u00edan jugar y deslizarse a la vez; \u00abentonces ca\u00edan unos hielos temerosos\u00bb. Aunque hubiese hielo en los lavaderos y charcas, no por ello se dejaba de lavar. Y las mujeres romp\u00edan el car\u00e1mbano a golpes de tajuela o con piedras.<\/p>\n<p><em>Carbizo<\/em>: roble joven, que forma matorral. Calzada perdi\u00f3 en gran medida su contacto con el mundo arb\u00f3reo al dejar de labrar Santib\u00e1\u00f1ez, que era en origen monte ligado al pueblo. S\u00f3lo quedaban como v\u00ednculo con el macizo boscoso de Valdelosa las incursiones en Casablanca, a la cantera, as\u00ed como las idas de algunas familias a por hornija, sobre todo de jara, al monte de Valencia de la Encomienda, o al de Huelmos y Ca\u00f1edino. El resultado es un marcado debilitamiento de la cultura montesina. Ello explica la falta de precisi\u00f3n con que se conocen los \u00e1rboles de monte. Se recuerdan por su nombre los siguientes \u00e1rboles de monte: fresnos, encinas, chaparros, carbizos, robles, bardas y alcornoques. Pero no se establece una clara distinci\u00f3n entre ellos, sobre todo entre carbizos, robles y bardas.<\/p>\n<p>Ha de tenerse en cuenta la singular riqueza en especies del g\u00e9nero\u00a0<em>Quercus<\/em> del enclave abrazado por la rivera de Ca\u00f1edo en su rinconada (zona de Huelmos de Arriba y Valdelosa). En un mismo golpe de vista pueden abarcarse grupos de encinas (<em>Q. Rotundifolia<\/em>), alcornoques (<em>Q. Suber<\/em>), quejigos (<em>Q. Faginea<\/em>) y rebollos (<em>Q. Pyrenaica<\/em>). Probablemente los antiguos ten\u00edan nombres diferenciados y claros para todos ellos. Esta convivencia de especies, explicable como \u00abla superposici\u00f3n tan compleja entre el car\u00e1cter bioclim\u00e1ticamente ecot\u00f3nico del territorio y la historia interventiva humana\u00bb (Garc\u00eda Rodr\u00edguez, 1992) se ve enriquecida por otras presencias singulares, como la del\u00a0<em>alibierno<\/em><em> <\/em>(<em>Phyllirea angustifolia<\/em>), los\u00a0<em>bru\u00f1os<\/em> (<em>Prunus spinosa<\/em>), los espinos (<em>Crataegus monogyna<\/em>), los galaperos (<em>Pyrus bourgeana<\/em>), los\u00a0<em>gavanzos<\/em> (<em>Rosa spp.<\/em>) y los diversos sauces de ribera (<em>Salix salvifolius<\/em> sobre todo).<\/p>\n<p>En Forfoleda, tambi\u00e9n se conoce el t\u00e9rmino\u00a0<em>carbizo<\/em>, y parece aplicarse al quejigo (<em>Quercus faginea<\/em>), muy abundante en las navas del monte. Es el \u00e1rbol m\u00e1s rico en\u00a0<em>bogallas<\/em> de todas las querc\u00edneas de la zona. Sin embargo, en El Maderal (Zamora), cuyo monte comunal es rico en diversidad arb\u00f3rea, identificaba con claridad el Sr. Mart\u00edn (telefonista) la\u00a0<em>carba<\/em> como \u2018rebollo (<em>Quercus pyrenaica<\/em>)\u2019, \u00e1rbol de grandes hojas lobuladas y aterciopeladas, que forma grupos compactos, con altos varales. En cambio,\u00a0<em>barda<\/em> era la mata de quejigo (<em>Quercus faginea<\/em>) y\u00a0<em>roble<\/em> el ejemplar adulto de quejigo. En Palacios del Arzobispo, el\u00a0<em>ALCL<\/em> recoge\u00a0<em>carbizo<\/em> \u2018roble\u2019.<\/p>\n<p><em>Cardo de tierra cochera<\/em>: llamaban a un tipo de cardo comestible, que podr\u00eda ser\u00a0<em>Xanthium spinosum<\/em> \u2018cachurrera\u2019. Apenas se recuerda. Por el contrario, es viva la memoria de los cardillos, que se cog\u00edan en las tierras y se com\u00edan con los garbanzos.<\/p>\n<p><em>Carn\u00facales<\/em>: se dice de un p\u00e1jaro volant\u00f3n, que no ha echado a\u00fan plumas y no puede volar, que \u00abest\u00e1 en carn\u00facales\u00bb. Figuradamente, se aplica tambi\u00e9n a alguien desnudo, por ejemplo un ni\u00f1o peque\u00f1o. Parece haberse usado la locuci\u00f3n\u00a0<em>p\u00e1jaro carn\u00facales<\/em> en referencia a cierta especie de p\u00e1jaro peque\u00f1o, pero apenas puede confirmarse.<\/p>\n<p><em>Carocas, hacer<\/em>: hacer caranto\u00f1as, contar embelecos, embustes o gracejos. Unamuno anota esta voz, recogida en la provincia, como \u00abcarocas = mentiras (hacer caranto\u00f1as)\u00bb (Llorente, 1998).<\/p>\n<p><em>Carretera (puerta)<\/em>: puerta grande, de dos hojas y un postigo, por la que entraba y sal\u00eda el carro del\u00a0<em>caba\u00f1al<\/em>.<\/p>\n<p><em>Cascarrias<\/em>: la forma castiza\u00a0<em>cascarria<\/em> (y no\u00a0<em>cazcarria<\/em>) se atribuye preferentemente a los excrementos resecos o restos de sangre y placenta, tras el parto, que las ovejas y cabras llevan adheridos como costra en la zona anal.<\/p>\n<p><em>Castillejo<\/em>: aparejo de trapo o pa\u00f1o relleno, a modo de albarda, que se colocaba en los lomos de burros y caballos para montar en \u00e9l las personas y las cargas, evit\u00e1ndole al animal el roce.<\/p>\n<p><em>Cebo<\/em>: molido de\u00a0<em>garrobas<\/em>,\u00a0<em>yeros<\/em>, alverjas,\u00a0<em>arritas<\/em>, cebada y otras plantas que, molido, se daba como alimento a bueyes, vacas y ovejas. En un Concierto del Obispo de Zamora y el Concejo de Fuentesa\u00faco sobre nuevos diezmos, fechado en 1251 (S\u00e1nchez Rodr\u00edguez, 1987), se indica: \u00abque nos dien diezmo de toda la lavrancia et de pan [= cereales] et de serondaya [=\u00a0<em>herbales<\/em>, literalmente \u2018zarandaja\u2019]. Et nos dexamosles diezmo de yervos [= yeros] et de negriella [probablemente es la alverja negra] et de carrauvas [= garrobas] ata VIII fanegas cada iugo pora cevo de sus boes\u00bb<\/p>\n<p><em>Ceb\u00f3n<\/em>: cerdo cebado o en ceba para su engorde.<\/p>\n<p><em>C\u00e9dula<\/em>: la \u2018c\u00e9dula de cumplimiento pascual\u2019 era un peque\u00f1o papel impreso que se daba a los feligreses en testimonio de haber confesado y comulgado en la parroquia por Pascua.<\/p>\n<p><em>Cegatoso<\/em>: persona que ve poco, por tener los ojos cargados y llorosos.<\/p>\n<p><em>Celem\u00edn:<\/em><em> <\/em>unidad antigua de capacidad para \u00e1ridos y grano (4.625 litros)<em>.<\/em><em> <\/em>Tambi\u00e9n se usaba para medir extensi\u00f3n. En extensi\u00f3n, es la doceava parte de la huebra o fanega; en capacidad, es tambi\u00e9n la doceava parte. Cada celem\u00edn de extensi\u00f3n equivale a 33 y 1\/3 estadales cuadrados.<\/p>\n<p><em>Cenc\u00edo<\/em>: d\u00edcese del prado cuya hierba a\u00fan no ha sido pastada. Es voz m\u00e1s propia de la zona oriental de la provincia.<\/p>\n<p><em>Cerros<\/em>: lomos de los surcos. No se usa con la acepci\u00f3n \u2018colina, loma\u2019. En su lugar, es habitual\u00a0<em>teso<\/em>.<\/p>\n<p><em>C\u00e9spede<\/em> (ant.): hierba de las eras. En las huertas de Valverd\u00f3n se usaban c\u00e9spedes (trozos arrancados a ras de suelo, con hierba y ra\u00edz) para formar presas de riego, establecidas en los arroyos de Valgrande y de las Vi\u00f1as. Correas (1627) recoge este refr\u00e1n: \u00abal azad\u00f3n i a la laguna, z\u00e9spede i ku\u00f1a\u00bb. Su explicaci\u00f3n es: \u00abal azad\u00f3n porke no se desenaste [=salirse del mango], i a la laguna porke no se vaia el agua\u00bb: id\u00e9ntico en el Comendador (N\u00fa\u00f1ez, 2001). Cabo Alonso (1955) indica que una mujer, la\u00a0<em>veedora<\/em>, era encargada en Valverd\u00f3n de regular el uso de las aguas asignadas por turno a los vecinos regantes.<\/p>\n<p><em>Cesta de costilla<\/em>: cesta fuerte con un asa, de tiras de casta\u00f1o, y con una vara curvada formando el borde. Se hac\u00edan estas cestas en la sierra y se usaban para llevar la merienda.<\/p>\n<p><em>Ci\u00e9ganos<\/em>: lodos o limos acumulados en el fondo de los arroyos, regatos y charcas; eran usados por los labradores como fertilizante de las tierras, aprovechando las peri\u00f3dicas labores de\u00a0<em>mondar<\/em> las charcas. Se escucha tambi\u00e9n la forma\u00a0<em>di\u00e9ganos<\/em> o\u00a0<em>di\u00e9gamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Cavijal<\/em>: tim\u00f3n del arado. Llamado as\u00ed porque en su extremo m\u00e1s alejado de la reja llevaba clavijas para prender el yugo.<\/p>\n<p><em>Cocoso<\/em>: d\u00edcese de la fruta (preferentemente) o cualquier producto que se estropea, enmohece o agusana. Los gusanos que sal\u00edan en las heridas de las vacas o bueyes se llamaban\u00a0<em>cocos.<\/em><\/p>\n<p><em>Cochera<\/em>,\u00a0<em>cochero<\/em>: se aplica al garbanzo que cuece bien y que no requiere dosis de bicarbonato para ablandarse. Tambi\u00e9n se dice de la tierra cuya calidad produce este tipo de garbanzos. El suelo, muy calizo, de Calzada, da lugar a un agua que dificulta la cocci\u00f3n. Por ello se sol\u00eda recoger agua de lluvia de los canalones para cocer los garbanzos y lentejas. En una retah\u00edla geogr\u00e1fica recogida en La Mata se dice: \u00abVillanueva, Villanueva, \/ seis cosas tienes de buena: \/ buen majadal\u00a0<em>pa<\/em> las vacas, \/ el palacio y la alameda, \/ buena tierra\u00a0<em>pa<\/em>conejos, \/ y la Virgen de los Remedios, \/ la tierra de la alameda \/ para garbanzos cocheros\u00bb (Sanz, 1953). Los garbanzos ya se sembraban en Calzada, espor\u00e1dicamente, a mediados del s. XVIII, aunque con grandes precauciones porque esquilman mucho el terreno. Su siembra no se hac\u00eda a voleo, sino \u00aba chorrillo\u00bb o \u00aba tito\u00bb. Una fanega de garbanzos se vend\u00eda a m\u00e1s del doble que la de trigo. M\u00e1s tarde, con la arrier\u00eda y con llegada de los abonos minerales, la producci\u00f3n creci\u00f3.<\/p>\n<p><em>Coger<\/em>: caber, encontrar acomodo. Es vulgar en gran parte del espa\u00f1ol. Se constata en la siguiente forma, recogida en Calzada, del conocido refr\u00e1n: \u00aben abril, aguas mil, y todas cogen en un barril\u00bb (ATS,\u00a0<em>El tiempo<\/em>, p. 127). Tambi\u00e9n se aplica\u00a0<em>coger<\/em> a aparearse los animales; y al contratarse de los criados. Una charrada recogida por Ledesma (1907) atestigua este uso: \u00abdende all\u00ed me fui a Carreros, \/ me cog\u00ed con el t\u00edo Pedro \/ para guardar unos ganaos \/ que me daban buen dinero\u00bb.<\/p>\n<p><em>Cog\u00fcelmo<\/em>: colmo de una medida; forma de llenado que produce un rebose, colmo o convexidad de material sobre el rasero del recipiente. Una media fanega de trigo puede cargarse rasa, cuando se pasa una raedera \u00abcorriendo el rasero\u00bb, es decir, dejando la medida justa, o puede cargarse \u00aba cog\u00fcelmo\u00bb, cuando se llena por encima del filo.\u00a0<em>Echar a cog\u00fcelmo<\/em> o\u00a0<em>acogolmado<\/em> es opuesto a\u00a0<em>echar raso<\/em><em> <\/em>o<em> <\/em><em>correr el rasero<\/em>, como se expresa en el Catastro del Marqu\u00e9s de la Ensenada (hacia 1750). Correas (1627): \u00abEl kogolmo no os d\u00e9 pena, ke el rrasero se lo lleva\u00bb; \u00absienbra en polvo, i avr\u00e1s kogolmo\u00bb (\u00abesto es: mont\u00f3n kolmado de trigo\u00bb).<\/p>\n<p><em>Colaciones<\/em>: dulces de navidad, que sol\u00edan traer para su venta los serranos. Se cambiaban por cebada o trigo; tambi\u00e9n se pagaban con dinero. Consist\u00edan en nueces, higos, casta\u00f1as y turr\u00f3n. A veces se com\u00edan en semana santa, para compensar las privaciones del \u00abcohibirse de carne\u00bb.<\/p>\n<p><em>C\u00f3lico miserere<\/em>: perforaci\u00f3n del aparato digestivo, con hemorragias intestinales. Conduc\u00eda casi irremisiblemente a la muerte.<\/p>\n<p><em>Colorao<\/em>: pelirrojo.<\/p>\n<p><em>Compa\u00f1ones<\/em>: test\u00edculos. En la recopilaci\u00f3n de Hern\u00e1n N\u00fa\u00f1ez (2001): \u00aba braga rota, compa\u00f1\u00f3n sano\u00bb.<\/p>\n<p><em>Comparanza<\/em>: comparaci\u00f3n o referencia. \u00abAunque sea mala comparanza\u00bb.<\/p>\n<p><em>Con bastante<\/em>: con mucho, sobradamente.<\/p>\n<p><em>Conejinas<\/em>: planta herb\u00e1cea espont\u00e1nea de los sembrados, linderos y prados. Echaban un tronco o ra\u00edz como la zanahoria. Su flor era blanca. Era preciso arrancarlas con cuidado, profundizando; de lo contrario volv\u00edan a salir.<\/p>\n<p><em>Corraliza<\/em>: cercado desmontable de ca\u00f1izo o de palo y tablas que se instala en las tierras para encerrar las ovejas de noche .<\/p>\n<p><em>Corrobla<\/em>: merienda y festejo; fiesta con merienda; juerga. Por ejemplo, la que se hac\u00eda en las matanzas, o la de las mujeres el d\u00eda de Santa \u00c1gueda, o la que celebraba un trato. Se aplica tambi\u00e9n a un grupo o corrillo en charla animada.<\/p>\n<p><em>Cornata<\/em>: trozo de cuerno de toro, de forma tubular con dos bocas (una m\u00e1s ancha y otra m\u00e1s estrecha), que se usaba para embutir las morcillas durante la matanza.<\/p>\n<p><em>Cornicabra<\/em>: raza de pimientos retorcida y puntiaguda, de muy buen sabor para freir. Tambi\u00e9n se les llama pimientos\u00a0<em>cuernocabros<\/em>.<\/p>\n<p><em>Correlindes<\/em>: persona inquieta que no para en parte alguna.<\/p>\n<p><em>Cortina<\/em>: tierra cercada con vallado de piedra u otro material. En Calzada las cortinas est\u00e1n aleda\u00f1as a las casas. Se empleaban para sembrar cebada a manta, todos los a\u00f1os. Esta cebada, que se segaba en verde, era el denominado\u00a0<em>herr\u00e9n<\/em>, y serv\u00eda para el engorde de animales. \u00abCortinas de San Pelayo, \/ de El Arco, la fuente buena\u00bb (Ledesma, 1907). En Castellanos y en Almenara, las cortinas se sembraban de centeno.<\/p>\n<p><em>Cotenas<\/em>: mugre acumulada en el cuerpo humano por sudor y falta de higiene. Unamuno hace uso del t\u00e9rmino en su\u00a0<em>Vida de Don Quijote y Sancho<\/em>: \u00abpara limpiar con tus cantos toda esa asquerosa\u00a0<em>cotena<\/em> del esp\u00edritu\u00bb. Probablemente hab\u00eda incorporado esta voz de sus pesquisas lexicol\u00f3gicas en la provincia de Salamanca, pues en un cuaderno suyo, hasta hace poco in\u00e9dito (Llorente, 1998), figura la siguiente entrada: \u00ab<em>Cotena.<\/em><em> <\/em>Costra de porquer\u00eda\u00bb<\/p>\n<p><em>Coterina<\/em> o\u00a0<em>cotorina<\/em>: alto o cumbre de un monte. Parte superior de la cabeza, sincipucio o coronilla.<\/p>\n<p><em>Coto<\/em>: moj\u00f3n o hinc\u00f3n de tierra o piedra para delimitar las fincas. En los apeos y deslindes antiguos se emplea como sin\u00f3nimo los t\u00e9rminos\u00a0<em>moj\u00f3n<\/em> y<em>marco<\/em>. Durante las operaciones de deslinde se renovaban, sobre todo los que estaban hechos de tierra, o se les echaba unos cantos encima. En la provincia de Zamora, \u00c1lvarez Tejedor (1989) documenta adem\u00e1s el uso de las voces\u00a0<em>hitos<\/em>,\u00a0<em>piedras<\/em>,\u00a0<em>marradas<\/em>,\u00a0<em>marras<\/em><em> <\/em>o\u00a0<em>manjanos<\/em> con el mismo valor sem\u00e1ntico. En Jambrina (Zamora), se pon\u00edan los cantos debajo de la piedra mojonera para servir de testigos de la verdadera ubicaci\u00f3n del marco. \u00abSe pasea Don Torcuato con su hijo Rafael, \/ a poner los cotos blancos a la raya San Miguel\u00bb (Pasacalles de La Quilama).<\/p>\n<p><em>Cotral<\/em>: buey viejo del que hay que deshacerse por inservible para la labor y venderlo para carne. Los bueyes alcanzaban los 10 o 12 a\u00f1os en la labor. A esa edad, a pesar de que \u00abbuey viejo, surco derecho\u00bb, era habitual venderlos o sacrificarlos. Los labradores ricos a veces acortaban la vida \u00fatil de los bueyes, con sus criados que los castigaban mucho arando a la m\u00e1quina; a los 8 a\u00f1os, el buey estaba acabado; se les\u00a0<em>aporrillaban<\/em> las manos de artritis. Su carne era usada para el mondongo. Los chorizos eran particularmente sabrosos cuando ten\u00edan carne de buey. La matanza del buey se hac\u00eda coincidir con la de los cerdos. De alguna casa grande en las dehesas pr\u00f3ximas a Calzada se cuenta que hac\u00edan anualmente matanza de un buey y ocho o diez marranos. Es voz que recoge Correas (1627), \u00abSi kieres hazer buen kotral, dale de komer i d\u00e9xale holgar\u00bb, explicando luego: \u00bb \u2018kotral\u2019 llaman al buei viexo ke ia mengua en fuerzas, i le venden para la karnizer\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p><em>Coyundas<\/em>: correas largas de cuero en forma de tiras que se usaban para uncir los bueyes y vacas al yugo. Se cantaba en la provincia: \u00abLa despedida te doy, \/ la que dan los labradores \/ con las coyundas al hombro \/ adi\u00f3s, ramito de flores\u00bb. Correas (1627) registra esta voz, en singular, en el refr\u00e1n siguiente: \u00abPor San Lukas, suelta el buei de la koiunda, mata el puerko i tapa la kuba\u00bb (San Lucas es el 18 de octubre).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Criado<\/em>: temporero, que pasaba el verano en la casa de los labradores para ayudar en las faenas de la recolecci\u00f3n. Sol\u00edan proceder de pueblos de la Rivera de Ca\u00f1edo, de Sayago o tierra de Ledesma. Antes, los criados se contrataban para un a\u00f1o completo, hacia el d\u00eda de San Juan o de San Pedro. Llegada esta fecha, el criado que lo deseaba quedaba liberado y pod\u00eda decirle al amo lo que recoge en 1627 Correas: \u00abA Dios, ke pinta la uva\u00bb; y explica: \u00abdicho por mozos ke se despiden en buen tienpo de los amos\u00bb. En \u00e9poca m\u00e1s reciente, el contrato pod\u00eda tener diversa duraci\u00f3n: (1) cubriendo los meses de recolecci\u00f3n, julio y agosto; (2) extendi\u00e9ndose hasta completar la sementera, desde primeros de octubre a finales de noviembre; (3) ocupando el a\u00f1o completo. El jornalero, en cambio, se contrataba por d\u00edas sueltos. V\u00e9ase A. Gordillo (<em>Vivencias<\/em>) para una descripci\u00f3n m\u00e1s detallada. Seg\u00fan\u00a0<em>ATS,<\/em> <em>El Tiempo<\/em>, en Calzada se adelantaba la contrata de los criados a San Juan (24 de junio), mientras que la de los pastores era por San Pedro (29 de junio).<\/p>\n<p><em>Crica<\/em>: escogido, protest\u00f3n, melindroso. Vocablos sin\u00f3nimos son\u00a0<em>criquerilla<\/em>,\u00a0<em>alecrique<\/em>; se aplican sobre todo a los ni\u00f1os mimados. Vendr\u00e1 de\u00a0<em>crica<\/em>, que en algunas hablas dialectales leonesas designa la hendidura vaginal. As\u00ed, en Fuentelape\u00f1a (Zamora),\u00a0<em>crica<\/em> es las \u2018partes pudendas de la mujer\u2019. Ya se usaba esta voz en \u00e9poca medieval. Alfonso \u00c1lvarez de Villasandino, que vivi\u00f3 entre el s. XIV y el XV, la incluye en un poema er\u00f3tico: \u00abcomo el asno a la borrica \/ vos querr\u00eda enamorar; \/ non vos ver, mas apalpar \/ yo desseo vuestra crica\u00bb.<\/p>\n<p><em>Cuadril<\/em>: parte superior de la cadera. Las mujeres llevaban el c\u00e1ntaro de agua, el ba\u00f1o de ropa o la tajuela al cuadril para soportar mejor el peso.<\/p>\n<p><em>Cuarta (ant.)<\/em>: cuartilla, medida de extensi\u00f3n equivalente a un cuarto de huebra o fanega.<\/p>\n<p><em>Cuarter\u00f3n (ant.)<\/em>: medida antigua de capacidad, equivalente a cuatro onzas o un cuarto de libra. Se usaba para el tabaco. \u00abPesa presto Mar\u00eda, quarter\u00f3n por media libra\u00bb (N\u00fa\u00f1ez, 2001).<\/p>\n<p><em>Cuartilla<\/em>: medida antigua de capacidad, equivalente a un cuarto de c\u00e1ntaro, o sea, dos azumbres (unos cuatro litros). Como medida de superficie, equival\u00eda a tres celemines o la cuarta parte de una fanega.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Cuartillo<\/em>: medida antigua de capacidad, equivalente a medio litro (otras indicaciones lo estiman en 0.504 l). Era la cuarta parte (de ah\u00ed el nombre) de un azumbre. 32 cuartillos equival\u00edan a un c\u00e1ntaro. Las jarras de vino, que sol\u00edan ser compartidas entre los mozos en las tabernas, eran de cuartillo. Correas (1627): \u00abUn kuartillo presto es ido, una azunbre tanbi\u00e9n se zume, el arrova es la ke abonda\u00bb; \u00abVengo por agua i vino vend\u00e9is; ech\u00e1me un kuartillo, i ver\u00e9 k\u00e9 tal es\u00bb. En la medida de granos equival\u00eda a 1\/48 de fanega, es decir, la cuarta parte de un celem\u00edn.<\/p>\n<p><em>Cuart\u00f3n<\/em>: cabrio o viga. Se reserva habitualmente el t\u00e9rmino para los palos de madera apoyados en la cumbrera y alineados seg\u00fan la corriente en el tejado; sobre los cuartones descansa, a modo de colcha, la\u00a0<em>ripia<\/em> de hojarasca y ramillas, que a su vez sustenta las tejas. Tambi\u00e9n se llaman<em>cuartones<\/em> las vigas del forjado. En el\u00a0<em>Libro del Bast\u00f3n<\/em> (1770), se explica: \u00abtiene varios \u00e1lamos negrillos para vigetas, quartones, de casas\u00bb.<\/p>\n<p><em>Cuatropea<\/em>,\u00a0<em>catropea<\/em>: galope.\u00a0<em>A la catropea<\/em>: al galope. Era expresi\u00f3n usada por los chicos cuando regresaban de la\u00a0<em>burric\u00e1<\/em> a lomos del burro propio, y se entablaban competiciones improvisadas entre los diversos jinetes. \u00abNadie como \u00e9l ha lucido \/ yeguas en las cuatropeas \/ y mantas en las capeas \/ y marros en el ejido\u00bb (Gabriel y Gal\u00e1n).<\/p>\n<p><em>Cucos<\/em>: apodo colectivo de los de Castellanos de Villiquera. Es extremadamente frecuente el apodo\u00a0<em>cucos<\/em><em> <\/em>como gentilicio burlesco. Son\u00a0<em>cucos<\/em> los de Valdecarros (Salamanca) y Mercadillo (\u00c1vila) (Blanco Garc\u00eda, 1997), Gallegos del Pan (Zamora) (\u00c1lvarez Tejedor, 1989), San Pedro de M\u00e9rida (Badajoz) y Valdastillas, Valdeh\u00fancar (cucones), Santib\u00e1\u00f1ez el Alto (C\u00e1ceres); en Valdefuentes (C\u00e1ceres) son\u00a0<em>cucones<\/em> (Zamora Vicente, 1943; Ram\u00f3n y Fern\u00e1ndez Oxea, 1949). A los de Hoyos y Valdastillas (C\u00e1ceres) les llaman tambi\u00e9n cucos. Guti\u00e9rrez Macias (1970) lo atribuye a su supuesta taca\u00f1er\u00eda: salieron corriendo por capturar a un cuco que volaba con una cereza. Cela recogi\u00f3 el apodo de los de Pelahust\u00e1n,\u00a0<em>cuquillos<\/em> y\u00a0<em>pelacucos<\/em>, y el de los de Robledo de Sobrecastro,\u00a0<em>cuquelos<\/em>. Tambi\u00e9n son cucos los de Almod\u00f3var del R\u00edo (C\u00f3rdoba), Villanueva (Palencia), Vilacova (Arganil, Portugal) y Villamor de la Ladre (Zamora). Llaman\u00a0<em>cucos<\/em>a los naturales de Villarino Manzanas y a los de Entrepe\u00f1as (Sanabria, Zamora) (Baz, 1967). En Arag\u00f3n es apodo muy frecuente. Los de Sinu\u00e9s y Jasa son cuculdos, los de Urdu\u00e9s son cuqueros, los de Abiego coculos, los de Alforque, Vera de Moncayo, La Corbilla, Pozuel, Santed, Villaruelo de los Olmos son cucos, los de Vici\u00e9n son Cucosos, los de Huerrios son Cucullos y los de Ibor, cuculos.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n que da Blanco Garc\u00eda (1997) sobre el apodo de los de Castellanos de V. es sin duda incompleta: \u00abpor ser madrugadores como los cucos, debido a que exist\u00edan bastantes amigos de lo ajeno, especialmente en la temporada de verano\u00bb. Otra explicaci\u00f3n, tambi\u00e9n insatisfactoria, que corre por Calzada, se basa en la supuesta existencia de un reloj de cuco en la iglesia. Unamuno recogi\u00f3 en la Armu\u00f1a el dicho siguiente: \u00abCastellanos de Villiquera \/ dan la palabra y luego la niegan\u00bb (Llorente, 1998), que parecer\u00eda redundar en esta noci\u00f3n desfavorable de los del pueblo.<\/p>\n<p>Contribuye a aclarar el sentido del mote Mor\u00e1n (1953), quien recogi\u00f3 en Machac\u00f3n una retah\u00edla geogr\u00e1fica alusiva a este mal nombre: \u00abcucos los de Castellanos, \/ que cantan por Villiquera, \/ con cuatro vacas cagonas \/ que les cagan la mancera\u00bb. En muchos otros lugares, se aprecia alguna conexi\u00f3n entre el apodo\u00a0<em>cucos<\/em> y la vida de pastor de vacas. Es probable que el t\u00e9rmino\u00a0<em>cucos<\/em> aplicado a los de Castellanos haga alusi\u00f3n a su condici\u00f3n de vaqueros (en los prados de Villiquera), dado que la relaci\u00f3n entre el pastor y su ganado incluye silbos y voces. Lamano recoge los verbos\u00a0<em>acucar<\/em> \u2018burlar y hacer chifla de alguien con silbos y jijeos\u2019,\u00a0<em>cuquear<\/em> y\u00a0<em>cucar<\/em><em> <\/em>\u2018burlar, hacer burla, molestar, injuriar\u2019. Correas incluye este refr\u00e1n en su repertorio (1627): \u00abal kuko no kukes, i al ladr\u00f3n no hurtes\u00bb. En La Alberca,\u00a0<em>cuquear<\/em> es \u2018cacarear, producir de noche ruidos extra\u00f1os\u2019 (Cort\u00e9s V\u00e1zquez, 1957). S\u00e1nchez Le\u00f3n recoge en la provincia de Salamanca\u00a0<em>cuquear<\/em> \u2018azuzar\u2019, acepci\u00f3n que convendr\u00eda aqu\u00ed. El dictado t\u00f3pico \u00aben Valdastillas los cucos, porque cuquean las vacas\u00bb (Rodr\u00edguez Mo\u00f1ino, 1960-1964) parece aludir a esta intimidad vocal entre pastores y ganado.<\/p>\n<p>Dos posibilidades adicionales se apuntan aqu\u00ed: (1) aunque esta acepci\u00f3n no parece haber conservado vigencia local,\u00a0<em>cucar<\/em> era antiguamente \u2018beber, sorber\u2019, especialmente cuando se hac\u00eda de modo clandestino, como los ni\u00f1os que sorben en el gallinero un huevo haci\u00e9ndole un agujerito. De hecho, circulaba\u00a0<em>cuco<\/em>,\u00a0<em>cucarro<\/em>\u2018borrach\u00edn, bebedor\u2019 en refranes y frases hechas como las recogidas por Correas (1627): \u00abFraile kukarro, dexa la misa i vase al xarro.<\/p>\n<p>Fraile kuko, azeite de sa\u00fako. Fraile kuko, l\u00e1npara de sa\u00fako\u00bb. \u00c9sta es su explicaci\u00f3n: \u00abel azeite de sa\u00fako dizen ke arde mucho, i kreze en llama; i ans\u00ed el fraile bevedor, ke en ese sentido se toma\u00a0<em>kuko<\/em>i\u00a0<em>kukarro<\/em>, sienpre beve m\u00e1s, i si es malo kreze en el mal\u00bb. Cabe por lo tanto postular, como hip\u00f3tesis menor, que algunos de los apodos colectivos del tipo\u00a0<em>cuco<\/em> se basen en la acusaci\u00f3n de mamar leche, tanto de ganado propio como ajeno (\u00abquien tiene la cabra, \u00e9sse la mama\u00bb, N\u00fa\u00f1ez, 2001): es decir, los de un pueblo acusan a los del pueblo vecino de venir a hurtadillas a orde\u00f1ar o a mamar de las cabras o de las vacas, como a los de Puebla de Yeltes, que reciben ocasionalmente el apodo colectivo de\u00a0<em>mamadores de cabras<\/em>(Iglesias Ovejero, 1992). (2) No es tampoco descartable una insinuaci\u00f3n o segundo sentido de car\u00e1cter sexual.\u00a0<em>Cucar<\/em> es \u2018copular\u2019 en la comarca del Rebollar y\u00a0<em>cuca<\/em> es la vulva en otros puntos de la provincia: \u00abpara la cuca m\u00e1s ancha, \/ las mocitas de Miranda\u00bb (Puerto, 1992). Tambi\u00e9n en asturiano tiene vigencia\u00a0<em>cucar<\/em>, tanto en sentido er\u00f3tico, como en el de \u2018fisgar, atisbar\u2019 (Garc\u00eda Arias, 2000). Es bien conocido, en cualquier caso, el recurso a la voz del cuco para zaherir a alguien acus\u00e1ndolo de cornudo. A ello hace relaci\u00f3n este refrancillo del Comendador (hacia 1550), en que alguien se mofa de otro cant\u00e1ndole: \u00ab\u00a1cu, cu!\u00bb; y el otro responde: \u00abguarda no lo seas t\u00fa\u00bb (N\u00fa\u00f1ez, 2001).<\/p>\n<p><em>Cuerdas<\/em>: nimbos de lluvia que se ven en el horizonte. Congesti\u00f3n ocre o amoratada entre las nubes y la l\u00ednea del suelo, en la que a veces se adivina el sesgo de ca\u00edda de la lluvia.<\/p>\n<p><em>Cu\u00e9vano<\/em>: cesto mediano de mimbre y otras varas de sauce, con dos peque\u00f1as asas en la boca, que se usaba para transportar la paja a los pesebres o tirarla en el corral o en la cuadra. Se aprovechaban tambi\u00e9n para pescar cangrejos en los arroyos. Los cestos donde se acarreaba la vendimia eran a\u00fan mayores (les llamaban\u00a0<em>asnales<\/em> en los pueblos vecinos de la parte de Zamora). La recogida de racimos, parra por parra, se iba haciendo en unas cestas m\u00e1s peque\u00f1as, con asa, que iban siendo descargadas luego en los cestos grandes.<\/p>\n<p><em>Cuezo<\/em>: hocico. \u00abMeter el cuezo\u00bb es entrar donde a uno no se le llama.<\/p>\n<p><em>Chacho\u00b8chacha<\/em>: vocativo enf\u00e1tico, especialmente usado entre mujeres, expresando sorpresa. Se alargan mucho las dos s\u00edlabas. Es abreviaci\u00f3n de<em>muchacho<\/em>, aunque se usa como interjecci\u00f3n. Tambi\u00e9n es frecuente, con funci\u00f3n parecida, la interjecci\u00f3n\u00a0<em>Hal\u00e1<\/em><em> <\/em>o\u00a0<em>Huy<\/em>, ambas con la vocal final muy prolongada. Cuentan de un calzudo que, haciendo el servicio, y destinado en Sevilla, vio por vez primera el interior de la catedral. Su exclamaci\u00f3n fue: \u00abhal\u00e1 qu\u00e9 postes\u00bb.<\/p>\n<p><em>Chal\u00e1n<\/em>: negociante experto y astuto en la compraventa de ganado, que actuaba en los mercados y feriales. Todos los jueves hab\u00eda mercado en Salamanca. Tambi\u00e9n iban los labradores a Ledesma y a Vitigudino a comprar bueyes. Se sol\u00eda ir en grupo, para dar m\u00e1s solemnidad y seguridad a la compra. Se cuenta de un labrador lo siguiente: hab\u00eda comprado dos bueyes en el mercado de Ledesma, y regresaba con ellos toda la Rivera arriba (por Cuadrilleros, Ca\u00f1edo de las Due\u00f1as, San Pelayo y El Arco), montados en dos caballos \u00e9l y su hijo mayor. Al llegar al pie del corral de concejo, coincidi\u00f3 que estaban matando una res en el matadero. Uno de los bueyes \u00abconoci\u00f3 la sangre\u00bb y, espantado, sali\u00f3 corriendo vega abajo, seguido por el compa\u00f1ero. Aunque dieron vuelta con los caballos, no los pudieron coger. Tuvieron que viajar de noche, a caballo, hasta Ledesma, y anduvieron preguntando por dehesas y encinares, hasta que, por las se\u00f1as que daban, les ayudaron a encontrarlos. Estaban ambos bueyes pastando juntos y contentos, cerca de la dehesa donde los hab\u00edan criado. \u00abDe Berrocal y Sanch\u00f3n \/salen los buenos chalanes\u00bb (Mor\u00e1n, 1940). \u00abEn Salmoral, los chalanes \/ chalanillos de la mierda, \/ para comprar un ceb\u00f3n \/ se juntan docena y media\u00bb (recogido por Unamuno a principios de siglo XX). \u00abEn La Mata, los chalanes, \/ los del ganado cerdal\u00bb (Bejarano, 1953), en referencia a La Mata de Ledesma.<\/p>\n<p><em>Chalina<\/em>: especie de\u00a0<em>foulard<\/em> que llevaban los hombres cubriendo el cuello bajo la chaqueta. Era una prenda de adorno y protecci\u00f3n, a modo de corbata o bufanda de hilo y de seda; se colocaba sobre el cuello de la camisa o del chaleco y bajo la chaqueta.<\/p>\n<p><em>Chanfaina<\/em>: guisado t\u00edpico de arroz y menudos (bofes, callos, patas y trocitos de sangre cocida) que se tomaba como\u00a0<em>almuerzo<\/em> (es decir, de desayuno) en las bodas del pueblo.<\/p>\n<p><em>Chaper\u00f3n<\/em>: arreglo casero, improvisado o chapucero.<\/p>\n<p><em>Chimenea de campana<\/em>: chimenea antigua, cuyo ca\u00f1o era marcadamente tronco-piramidal y serv\u00eda a la vez de entrada de luz y de salida de humo. La parte baja de la chimenea abarcaba casi todo el \u00e1rea de la cocina. Se cocinaba en el centro, y alrededor se dispon\u00edan esca\u00f1os o tajuelas. El lienzo m\u00e1s inclinado de los cuatro que compon\u00edan el ca\u00f1o estaba orientado contra el\u00a0<em>hostigo<\/em>, es decir, hacia poniente. As\u00ed se mitigaba la entrada masiva de agua durante el\u00a0<em>embernizo<\/em> (temporales de invierno). A pesar de ello era inevitable la ca\u00edda de gotas y copos de nieve en las cocinas, con el consiguiente trasiego de tajuelas en fuga. Se dec\u00eda que en alguna chimenea grande de las antiguas hac\u00eda su nido (dentro del ca\u00f1o) la golondrina. Este tipo de chimenea fue progresivamente reemplazada, a partir de 1920, por las llamadas\u00a0<em>chimeneas francesas<\/em>, donde se separaba la entrada de luz (a trav\u00e9s de tragaluz o a trav\u00e9s de\u00a0<em>lucero<\/em>) de la salida de humo (por un ca\u00f1o mucho m\u00e1s estrecho, adosado al muro, y de forma casi orto\u00e9drica).<\/p>\n<p><em>Chirumba<\/em>: palo de unos 15 cm usado en un juego infantil, que tambi\u00e9n recib\u00eda este mismo nombre. El palo ten\u00eda los dos extremos en punta. Se trazaba en el suelo un corro de unos 100 cm de di\u00e1metro, y se establec\u00edan dos equipos. Los atacantes deb\u00edan conseguir que la\u00a0<em>chirumba<\/em> terminase dentro del corro, y los defensores deb\u00edan evitarlo. Para ello, alguien del equipo atacante lanzaba a mano el palo desde lejos intentando aproximarse al corro. Los defensores, a cada vez, dispon\u00edan de tres lances para despejar. Con este fin, golpeaban con una paleta un extremo de la\u00a0<em>chirumba<\/em>impuls\u00e1ndola hacia fuera. Es el juego conocido como\u00a0<em>to\u00f1a<\/em>,\u00a0<em>tala<\/em><em> <\/em>o\u00a0<em>lito<\/em><em> <\/em>en otras partes del espa\u00f1ol. Con el mismo nombre,\u00a0<em>chirumba<\/em>, es usado en Fuentelape\u00f1a (Zamora). Ya Unamuno (Llorente, 1998) identific\u00f3 este juego con la\u00a0<em>to\u00f1a<\/em>.<\/p>\n<p><em>Cholas, cholos<\/em>: bota fuerte, de cuero, con piso de madera gruesa, a modo de borcegu\u00ed, que usaban los labradores en invierno. Particularmente eran \u00fatiles para entrar en corrales h\u00famedos o en estercoleros. En la parte occidental de la provincia de Salamanca se les daba el nombre de\u00a0<em>chancas<\/em>. Las suelas de palo eran comunes en el cuadrante noroccidental de la pen\u00ednsula. En Portugal se dice: \u00abhomens do Minho \/ vestidos de linho \/ cal\u00e7ados de pau \/ comem p\u00e3o de passarinho [= pan de millo]\u00bb.<\/p>\n<p><em>Choricero<\/em>: ternero, vaca o buey que se engordaba desde final de verano hasta las matanzas (es decir, de septiembre a diciembre), destinado a hacer con \u00e9l embutido (sobre todo chorizo) mixto de cerdo y de res vacuna.<\/p>\n<p><em>Choto<\/em>: ternerillo.<\/p>\n<p><em>Chucha<\/em>: ganga, oportunidad singular en un negocio o una compra.<\/p>\n<p><em>Chupamiel<\/em>: car\u00e1mbano, aguja de hielo colgante de los aleros y canalones. Esta voz es explicable porque para los ni\u00f1os, antes, estos colgantes de hielo eran una golosina: se cog\u00edan y se chupaban de camino a las Escuelas. Como t\u00e9rmino expresivo, es un comod\u00edn, y de hecho se habr\u00e1 aplicado a diversos objetos, entre ellos a flores de sabor dulz\u00f3n y refrescante. En Calzada se llamaba\u00a0<em>chupamiel<\/em> a cierta planta, no identificada. Por ejemplo, en El Arco designa a la flor de la malva, que se usaba para remediar los resfriados (<em>MVP<\/em>, p. 32). En cambio, en Cespedosa de Tormes era la flor del tr\u00e9bol (S\u00e1nchez Sevilla, 1928).<\/p>\n<p><em>Chupitel<\/em>: ver\u00a0<em>chupamiel<\/em>.<\/p>\n<p><em>Churrasco<\/em>: vino dulz\u00f3n que no est\u00e1 del todo fermentado.<\/p>\n<p><em>Churriburri<\/em>: con la expresi\u00f3n \u00ab<em>to<\/em> churriburri\u00bb se alude a un conjunto de personas de toda \u00edndole; a veces, pero no siempre, es peyorativo. La forma est\u00e1ndar castellana es\u00a0<em>zurriburri<\/em>, aunque la forma usada en Calzada es tambi\u00e9n de uso com\u00fan.<\/p>\n<p><em>Churro<\/em>: ternero de cierta edad, entre uno y dos a\u00f1os; equivale a\u00a0<em>eral<\/em>, palabra no usada actualmente en Calzada.<\/p>\n<p><em>Churrul\u00ed<\/em> o\u00a0<em>churul\u00ed<\/em>: p\u00e1jaro [de plumaje oscuro (y moteado), del tama\u00f1o de un\u00a0<em>tordo<\/em>] (datos inseguros) que aparec\u00eda de vez en cuando sobre los tejados de las casas, cantando unas notas que sonaban como \u00abchu-rru-l\u00ed\u00bb. Los ni\u00f1os cre\u00edan o\u00edr la voz \u00aba dormir, a dormir\u00bb. La identificaci\u00f3n es confusa, pero podr\u00eda pensarse con cierto fundamento en el alcarav\u00e1n (<em>Burhinus oedicnoemus<\/em>). En efecto, el reclamo del alcarav\u00e1n es un silbido potente, vespertino, reproducible como \u00abChurr-l\u00ed\u00bb. Mor\u00e1n recoge en su\u00a0<em>Lenguaje de la fauna<\/em> (<em>Centro de Estudios Salmantinos<\/em>, 42), que incluye interpretaciones infantiles y populares de las voces animales, la clara identificaci\u00f3n del canto del\u00a0<em>alcarav\u00e1n<\/em><em> <\/em>con \u00aba dormir, a dormir\u00bb. Lamano (1915) anota la denominaci\u00f3n popular salmantina\u00a0<em>arrum\u00ed<\/em>\u2018alcarav\u00e1n\u2019, que sin duda es onomatop\u00e9yica; tambi\u00e9n\u00a0<em>gurrum\u00edo<\/em>\u2018\u00eddem\u2019. Obs\u00e9rvese que el nombre del ave llamada\u00a0<em>chorlito<\/em> es tambi\u00e9n imitativo del canto (<em>DCECH<\/em>), y que la estructura del nombre es parecida a la del churul\u00ed.<\/p>\n<p><em>Dediles<\/em>: especie de guantes para los dedos, hechos de cuero, que se utilizaban en la siega manual para proteger los dedos de cortes con la hoz. En la recogida del garbanzo serv\u00edan para proteger del\u00a0<em>sarro<\/em>de esta planta (en Palencia de Negrilla). Se complementaban con unas piezas de cuero o lona protectoras del pecho y piernas del segador, a modo de mandiles (\u00c1lvarez Tejedor, 1989).<\/p>\n<p><em>Dem\u00e1s de<\/em>: suficientemente, por encima de lo exigido.<\/p>\n<p><em>Desa<\/em>: forma com\u00fan, sin hiato, de\u00a0<em>dehesa<\/em>. No est\u00e1 clara, en el habla local, la diferencia entre\u00a0<em>alquer\u00eda<\/em><em> <\/em>y\u00a0<em>dehesa<\/em>. En gran medida depende de una convenci\u00f3n topon\u00edmica. Por ejemplo, no se oye hablar de una dehesa de Huelmos, pero s\u00ed de la de Valencia. Casi todas las dehesas pr\u00f3ximas a Calzada est\u00e1n al norte de la rivera de Ca\u00f1edo. El pueblo ha mantenido una relaci\u00f3n estrecha con las m\u00e1s pr\u00f3ximas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pueden mencionarse algunas de \u00e9stas, con sus propietarios del antiguo r\u00e9gimen, tal como lo declara el Catastro de Ensenada: Ca\u00f1edino, San Crist\u00f3bal del Monte y Casablanca (esta \u00faltima, llamada tambi\u00e9n Ca\u00f1edo del Yermo) eran del cabildo de la catedral de Salamanca; Santib\u00e1\u00f1ez era en gran parte del Conde de Canillas; Huelmos era del Conde de Grajal y otros propietarios; Izcala, de las \u00darsulas; Villanueva, del Conde de Grajal; Carde\u00f1osa, tambi\u00e9n del Conde, salvo una quinta parte (Carde\u00f1osita) que pertenec\u00eda al Cabildo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1933, durante la Rep\u00fablica (Garc\u00eda Mart\u00edn, 1992), la propiedad estaba en manos seculares: Huelmos (de Mar\u00eda de las Nieves L\u00f3pez y S\u00e1nchez Tabernero y Fernando Rodr\u00edguez Fornos), Carde\u00f1osa y Carde\u00f1osita (de los hermanos Maldonado de Guevara, Mar\u00eda del Carmen, y Julia y Mario respectivamente), Ca\u00f1edino (de Vicente Oliva Rodr\u00edguez y hermanos), Villanueva y San Crist\u00f3bal del Monte (de Ricardo Soriano Scholtz, de Madrid), Izcala (de Teresa Blanco Cobaleda), Valencia (del\u00a0<em>Conde Mallada<\/em>), Santib\u00e1\u00f1ez y Casablanca. Villiquera era de Antonio V\u00e1zquez de Parga. Bastantes de ellas se vieron sometidas durante los a\u00f1os 30 a expedientes de expropiaci\u00f3n con motivo de la reforma agraria (Garc\u00eda Mart\u00edn, 1992), aunque esta iniciativa no prosper\u00f3. En los a\u00f1os 1959-60, la propiedad hab\u00eda cambiado: Villanueva era de Esperanza Hern\u00e1ndez Riego, Izcala estaba partida en tres cuartos, uno de Alonso Marcos, otro de los hermanos de Santiago \u00cd\u00f1igo Mart\u00edn y Benito Mart\u00edn, y otro de Teresa Lammani\u00e9 de Clairac. Ca\u00f1edino segu\u00eda en manos de Vicente Oliva. Huelmos de Arriba era de la familia de P\u00edo Cabanillas, el pol\u00edtico. Huelmos estaba dividido en una parte de M\u00aa Nieves L\u00f3pez S\u00e1nchez Tabernero y otra de Agust\u00edn Benito. El segundo era el llamado \u00abt\u00edo carbonero\u00bb, de Matilla de los Ca\u00f1os, que compr\u00f3 su trozo de finca por 300.000 pesetas de 1948. Inmediatamente inici\u00f3 un gran desmonte de encinas, que se prolong\u00f3 dos o tres a\u00f1os. Iban los vecinos de Calzada a arrancar encinas y a sacar carb\u00f3n. Se dice que con la le\u00f1a y carb\u00f3n que vendi\u00f3 pudo pagar la finca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Unamuno fue algunas veces a descansar a la casa de Carde\u00f1osa, que pertenec\u00eda a su amigo y tambi\u00e9n catedr\u00e1tico Luis Maldonado de Ocampo. Carde\u00f1osita ten\u00eda pocas encinas y carec\u00eda de casa grande; en ella hab\u00eda bastantes tierras labradas por calzudos. Lindaba por oriente con la alquer\u00eda de Torrej\u00f3n, donde hab\u00eda vacas bravas. A las fiestas de Calzada se tra\u00edan a veces vacas bravas de Santib\u00e1\u00f1ez para capearlas; los\u00a0<em>cabrestos<\/em>, en cambio, estaban en Torrej\u00f3n. Iban los mozos a buscar a vacas y cabestros, a caballo, y bajaban por el camino de la cuesta, muy orgullosos y cubiertos de polvo. Los vecinos sal\u00edan a la cuesta a verlos venir. Carde\u00f1osa ten\u00eda monte cerrado. La raya de Carde\u00f1osa con Huelmos ven\u00eda marcada por una pared de piedra suelta, que todav\u00eda subsiste muy desportillada. Por all\u00ed andaban los pastores llevando la\u00a0<em>porc\u00e1<\/em> en cuanto que la bellota empezaba a\u00a0<em>pingar<\/em>.<\/p>\n<p><em>Descabezar<\/em>: lindar por una parte peque\u00f1a del borde de una finca. Por ejemplo, se dice que tal tierra descabeza en el camino. En el\u00a0<em>DRAE<\/em> se registra \u00abcabecera: (10) Cada uno de los dos extremos de una tierra, adonde no puede llegar el surco del arado\u00bb.<\/p>\n<p><em>Descomarcado<\/em>: descomunal, muy grande.<\/p>\n<p><em>Desojao<\/em>: hueco del carro; plataforma sobre la que asienta la carga.<\/p>\n<p><em>Destajo<\/em>: algunas obras y faenas del campo se contrataban, no a jornal, sino a tanto alzado, mediante una previsi\u00f3n de costes que el trabajador hac\u00eda. Para ello se basaba en su experiencia, en funci\u00f3n del tama\u00f1o de la tierra o la dificultad prevista. El riesgo asumido cuando se trabaja a destajo se suple con empe\u00f1o, rapidez y habilidad del operario.<\/p>\n<p><em>Desurdir<\/em>: separar, lavando con agua caliente, las v\u00edsceras, las entretelas y la grasa del\u00a0<em>bandal<\/em><em> <\/em>o\u00a0<em>bandujo<\/em> (cavidad abdominal) de un cerdo en la matanza. A veces, la operaci\u00f3n de desurdir se hac\u00eda en las charcas; se llevaban en un cesto grande las tripas.<\/p>\n<p><em>Devental<\/em>: delantal o mandil que las mujeres colocaban sobre la delantera de la falda y la pechera para protegerla de manchas y salpicaduras.<\/p>\n<p><em>D\u00edas de cuarenta<\/em>: fiestas de segundo rango, que se celebraban pero no eran de precepto. Por ejemplo, los santos de capa, San Sebasti\u00e1n, San Fabi\u00e1n, San Blas, San Ant\u00f3n; tambi\u00e9n Santa \u00c1gueda. A principios del s. XX, se hac\u00eda baile todos los domingos y los d\u00edas de cuarenta.<\/p>\n<p><em>Di\u00e9ganos<\/em> (v\u00e9ase tambi\u00e9n\u00a0<em>ci\u00e9ganos<\/em>): limos o l\u00e9gamos procedentes del fondo de las charcas. Se aprovechaba como abono para las tierras de labor. Se iba extrayendo con pala y se descargaba en un carro. Normalmente se distribu\u00edan por las tierras mezclados con tierra liviana. Parece forma deturpada de\u00a0<em>li\u00e9ganos<\/em> o\u00a0<em>y\u00e9ganos<\/em>. Comp\u00e1rese el top\u00f3nimo menor\u00a0<em>Los Y\u00e9ganos de Valdemoro<\/em> en el Monte de la Torre (Salamanca).<\/p>\n<p><em>Diez, echar las<\/em>: tomar un peque\u00f1o refrigerio de pan y queso, o de pan y cebolla, o similar. Se daba a los segadores hacia las diez de la ma\u00f1ana, mientras descansaban un rato inferior a media hora y repon\u00edan fuerzas.<\/p>\n<p><em>Domingo gordo<\/em>: domingo de carnaval; es el inmediatamente anterior al mi\u00e9rcoles de ceniza. Era d\u00eda de estreno de trajes y vestidos, que se luc\u00edan en el baile. Antes de la guerra, el carnaval era muy sonado en Calzada. Se hac\u00eda mucha fiesta de m\u00e1scara, y los disfrazados invad\u00edan las casas y gastaban bromas a los vecinos. Se usaban pendientes de bogallas, y se hac\u00edan unos mu\u00f1ecos de trapo (monacos) y unas marionetas (baileles) que se llevaban en procesi\u00f3n. El entierro de la sardina tambi\u00e9n se celebraba (parece ser que el domingo primero de cuaresma), llevando una caja a modo de ata\u00fad en andas, y paseando por el pueblo con velas.<\/p>\n<p><em>Embaer<\/em>: andar perdiendo el tiempo o trabajando sin intensidad; embelesarse, ofuscarse. La forma est\u00e1ndar castellana,\u00a0<em>emba\u00edr<\/em>, tiene una acepci\u00f3n pr\u00f3xima a \u2018embaucar, enga\u00f1ar\u2019.<\/p>\n<p><em>Embelga<\/em>: amelga, franja estrecha de terreno labrado, compuesta por varios surcos en los que va esparciendo grano el sembrador para asegurarse del reparto homog\u00e9neo de la simiente. Es voz arraigada, que ya aparece en documentos medievales: \u00abet lo prado de susu cum duas emelgas de la terra\u00bb (donaci\u00f3n de heredad en Negrilla de Palencia, Mart\u00edn\u00a0<em>et al.<\/em>, 1977).<\/p>\n<p><em>Embernizo<\/em>: de uso sobre todo adverbial, se aplica para calificar a un estado de tiempo l\u00f3brego, de lluvia lenta y prolongada, cuando el d\u00eda se encapota y se mete en agua (\u00abest\u00e1 embernizo\u00bb). Suele tratarse de lloviznas de invierno, asociadas al cruce de frentes fr\u00edos. En Venialbo (Zamora), \u00abllueve a emberniza\u00bb es equivalente a \u2018cae llovizna\u2019 (<em>ALCL<\/em>).<\/p>\n<p><em>Embocar<\/em>: colar involuntariamente una pelota, una chirumba u otro juguete en el tejado. Ocurr\u00eda a menudo en los alrededores del front\u00f3n o en las traseras de la iglesia (<em>Las Capillas<\/em>).<\/p>\n<p><em>Embruciarse<\/em>: caer de bruces. En el monte de Casablanca, hay una fuente y charca del\u00a0<em>Abruzadero<\/em>, que probablemente alude en su nombre a la necesidad de coger el agua poni\u00e9ndose de bruces. En la charca grande del Bardal, cerca de la casa de Huelmos de Arriba, se\u00a0<em>embruci\u00f3<\/em> el caballo de un se\u00f1or de Calzada, Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez, padre de B\u00e1rbara y Paca, y no pudo salir: termin\u00f3 ahog\u00e1ndose. Por all\u00ed quedaba la\u00a0<em>Fuente del Moro<\/em>, muy famosa por sus buenas aguas; cerca se cog\u00edan\u00a0<em>bru\u00f1os<\/em> y moras de zarza. Tambi\u00e9n por all\u00ed pasaba, subterr\u00e1neo, \u2015dec\u00edan\u2015 el t\u00fanel que un\u00eda el castillo de Villanueva con el castillo de Santib\u00e1\u00f1ez.<\/p>\n<p><em>Embuelza<\/em>: medida aproximada de capacidad correspondiente al hueco que definen las dos manos puestas, adyacentes y c\u00f3ncavas; en castellano est\u00e1ndar se denomina almorzada. Unamuno recoge la locuci\u00f3n\u00a0<em>a embuelzas<\/em> \u00aba manos llenas\u00bb.<\/p>\n<p><em>Emperaile<\/em> (ant.): peraile, cardador de lana. Aparece en la documentaci\u00f3n antigua de la iglesia de Calzada. Por un lado, como apellido (Domingo Emperayle, muerto en 1626), por otro lado \u2015parece\u2015 como nombre de oficio, quiz\u00e1s en trance de petrificarse como apellido (Ana Texedora y Emperayla, muerta en 1630). Esta forma es conocida en la documentaci\u00f3n medieval: en 1477 se cita como testigo en una transacci\u00f3n de Valpara\u00edso a un \u00abFerrnando Fidalgo, enperayle, vesino de Pereruela\u00bb (Llera\u00a0<em>et al.<\/em>, 1998). Es voz que lleg\u00f3 al castellano desde Catalu\u00f1a, en tiempos ya remotos, originada en un \u00e9timo latino parator \u2018preparador, adobador\u2019 (<em>DECat<\/em>). A principios de siglo XX ya no quedaban tejedores en Calzada, pero en Torresmenudas s\u00ed: hac\u00edan alforjas y costales. Hab\u00eda en Calzada una se\u00f1ora, la t\u00eda Morita, que limpiaba la lana y la cardaba (\u00e9sta es la labor de\u00a0<em>peraile<\/em>), y la dejaba puesta en rollos. Luego, llevaban los de Calzada la lana a Torresmenudas para encargar las alforjas o los costales. A Pe\u00f1ausende se iba a por mantas sayaguesas.<\/p>\n<p><em>Empuntar<\/em>: dirigir o poner en camino a alguien, alej\u00e1ndolo, despidi\u00e9ndolo o expuls\u00e1ndolo.<\/p>\n<p><em>Encalcar<\/em>: apretar la paja que iba ech\u00e1ndose en el pajar por el bucar\u00f3n, a base de ir pisando. Era tarea de ni\u00f1os. El aire lleno de tamo irritaba los ojos. Tambi\u00e9n se encalcaba la paja al cargarla en el carro.<\/p>\n<p><em>Enca\u00f1ar<\/em>: tarea consistente en disponer ordenadamente, en formaci\u00f3n vertical, los sacos cuando se cargaban en el carro. El que enca\u00f1aba estaba situado sobre el\u00a0<em>desojao<\/em> del carro e iba situando los sacos en formaci\u00f3n compacta hasta llenar por completo el carro.<\/p>\n<p><em>Encinal<\/em>: encinar.<\/p>\n<p><em>Enconado<\/em>: infectado.<\/p>\n<p><em>Enfoscarse<\/em>: enfurru\u00f1arse, enfadarse.<\/p>\n<p><em>Enfurruscarse<\/em>: ponerse enfadado, enfurecerse, rega\u00f1ar.<\/p>\n<p><em>Enfusar<\/em>,\u00a0<em>enfusir<\/em>: embutir, al hacer la matanza.<\/p>\n<p><em>Engara\u00f1ao<\/em>: d\u00edcese del que est\u00e1 entumecido o encogido por el fr\u00edo.<\/p>\n<p><em>Engarrio<\/em>: se dice del que es un in\u00fatil, un estorbo; tambi\u00e9n del objeto inservible.<\/p>\n<p><em>Engorronao<\/em>: amancebado. \u00abLa montaraza de Grandes, \/ que Rosal\u00eda se llama, \/ mand\u00f3 matar al marido, \/ por vivir engorronada\u00bb (Ledesma, 1907).<\/p>\n<p><em>Enguarina<\/em>: especie de capa o gab\u00e1n sin cuello ni talle, con mangas largas y anchas, sin capucha, de burel (pa\u00f1o grueso de lana cruda, sin te\u00f1ir, que cog\u00eda con el tiempo color arratonado o parduzco). La usaban mucho los ga\u00f1anes para defenderse del fr\u00edo y la lluvia durante los trabajos del campo. Es prenda antigua, que combinada con las\u00a0<em>albarcas<\/em>, completaba la estampa del labriego. Ya la menciona Larruga en sus\u00a0<em>Memorias<\/em> (1795) como pieza destacada de la indumentaria r\u00fastica de la provincia de Salamanca. \u00abCuando sopla del Montalvo, \/ se echa la anguarina el charro\u00bb (Vergara). \u00abEn Garcihern\u00e1ndez, los mozos, \/ que se van a la taberna: \/ unos echan a cuartilla \/ y otros a cuartilla y media: \/ el que no tiene enguarina, \/ le fi\u00f3 la tabernera\u00bb (Ledesma, 1907). Una variante de Rodr\u00edguez (1956): \u00ablos que no tienen dinero, \/ dejan la anguarina en prenda\u00bb.<\/p>\n<p>Con las lluvias y el barro de las aradas y los caminos, las anguarinas iban criando una costra de tierra, que terminaba por hacerlas muy pesadas y casi impermeables. De vuelta a casa, cuando hac\u00eda calor o cuando se hab\u00edan cargado de agua con la lluvia, los labradores se las quitaban y las colgaban \u2015como en un perchero ambulante\u2015 del yugo de los bueyes, entre los cuernos. Si se pod\u00eda, de noche se dejaban secando delante de la lumbre; esto cuando la piedra de la lumbre no era acaparada para dormir por los criados. Otras veces, se tend\u00edan de noche en las cuadras. A veces, se hac\u00eda un nudo en la extremidad de las mangas y se usaban \u00e9stas como bolsones para guardar la merienda u otras cosas.<\/p>\n<p>En Calzada hac\u00eda anguarinas una se\u00f1ora que viv\u00eda en el Corrillo, la t\u00eda Chures<em>.<\/em> Su casa ten\u00eda un portalillo y un reloj de madera; all\u00ed cos\u00edan, a la puerta, ella y su marido. Hac\u00edan tambi\u00e9n ropa de bodas y bailes.<\/p>\n<p><em>Enjaquimar<\/em>: hacer el proyecto de una cosa, organizar.<\/p>\n<p><em>Enjarretarse<\/em>: se dec\u00eda de un buey, vaca o caballo que estaba\u00a0<em>enjarretado<\/em> cuando alguna de sus patas traseras hab\u00eda recibido cortes de la reja del arado. Para evitar el cojeo o la infecci\u00f3n, era preciso curar estas heridas en el potro.<\/p>\n<p><em>Entenado<\/em> (ant.): hijastro. Para el nuevo c\u00f3nyuge que reemplazaba al difunto, el hijo de un matrimonio anterior era su\u00a0<em>entenado<\/em>. Correas (1627): \u00abDios te guarde de antenado: es malo de kriar, i peor kriado\u00bb. En el Comendador (N\u00fa\u00f1ez, 2001): \u00abla madrastra y antenada, siempre son en baraja [=siempre andan de pelea]\u00bb.<\/p>\n<p><em>Ento\u00f1ar<\/em>: sepultar o hundir un objeto en tierra. Las gallinas que mor\u00edan de alguna enfermedad eran ento\u00f1adas al pie de las parras o las cepas de las vi\u00f1as para fertilizar el suelo.<\/p>\n<p><em>Entradiza, tierra<\/em>: terreno o heredad que, perteneciendo a propietarios de un pueblo, est\u00e1 ubicada dentro del t\u00e9rmino municipal de otro pueblo vecino. Calzada ten\u00eda en el s. XVIII tierras entradizas en Santib\u00e1\u00f1ez o en Valdunciel; incluso, era considerable la propiedad de los qui\u00f1ones de concejo (comunales de Calzada) fuera del t\u00e9rmino de Calzada. Tambi\u00e9n se aplicaba a las tierras que, perteneciendo a una heredad, estaban desperdigadas, sin conexi\u00f3n con el n\u00facleo compacto de \u00e9sta. En una carta de venta medieval (1430) referente a tierras de Torresmenudas, se expresa con la f\u00f3rmula: \u00abqualesquier tierras o prados entradizos que yo poseo con la dicha heredat\u00bb (S\u00e1nchez-Prieto, 1999).<\/p>\n<p><em>Entrehermano<\/em>: hermano por parte de un solo progenitor, hermanastro. No ten\u00eda buena fama esta relaci\u00f3n: \u00abhermano de por mitad, remiendo en costal\u00bb (N\u00fa\u00f1ez, 2001).<\/p>\n<p><em>Erecines<\/em>: cr\u00edas del erizo. Los erizos eran frecuentes, y sol\u00edan atraparse durante la siega. Tambi\u00e9n los pastores los cog\u00edan. Los que iban al monte a cortar jara los encontraban a veces entre las matas. Se dice que su carne era sabrosa. Para cocinarlos, una vez muertos (de un golpe), se met\u00edan directamente en el horno de piedra (y adobes) antiguo. Una vez asados, era f\u00e1cil retirar las p\u00faas, que saltaban sin esfuerzo. En Valdelosa, donde eran abundantes, exist\u00eda la pr\u00e1ctica supersticiosa siguiente: para que a un beb\u00e9 le salieran bien los dientes, se capturaba un erizo, se le quitaba la\u00a0<em>carrillera<\/em>y se le colgaba como amuleto al ni\u00f1o (<em>PCS<\/em>, p. 24). Con respecto a la forma popular,\u00a0<em>erec\u00edn<\/em>, la disimilaci\u00f3n aqu\u00ed registrada es com\u00fan en las hablas leonesas (v\u00e9anse topns. como\u00a0<em>Veguellina<\/em>,\u00a0<em>Fresnellino<\/em>;\u00a0<em>Velilla<\/em>).<\/p>\n<p><em>Esalaci\u00f3n<\/em>,\u00a0<em>salaci\u00f3n<\/em>: rayo. Estando refugiados bajo una encina del monte de Huelmos un labrador y su criado, de Calzada, con una jornalera, les cay\u00f3 encima un rayo. Esto ocurri\u00f3 hacia el a\u00f1o 1925. El labrador (Quico Merino) y el criado murieron. La jornalera, Fernanda, que estaba un poco apartada, se salv\u00f3 y m\u00e1s tarde se cas\u00f3 con el se\u00f1or Federico, que pon\u00eda un puesto de almendras y golosinas en la fiesta.<\/p>\n<p><em>Escabel<\/em>:\u00a0<em>esca\u00f1o<\/em> ligero, banco largo de madera para las cocinas y las entradas de las casas formado por dos tablas de madera, una horizontal y la otra inclinada haciendo de respaldo. El escabel no tiene apoyabrazos y da asiento a tres o cuatro personas. Entre las dos tablas referidas hay bastante distancia libre.<\/p>\n<p><em>Escaldarse las tierras<\/em>: perder productividad las tierras en barbecho cuando les da el sol en exceso. Era importante para evitarlo elegir bien la fecha de<em>quintar<\/em>, en agosto.<\/p>\n<p><em>Esca\u00f1o<\/em>: banco de las cocinas, con asiento muy ancho y respaldo alto. Se usaba para las comidas y, como sobraba asiento de fondo, era frecuente que hubiera objetos apilados detr\u00e1s de los comensales. El esca\u00f1o era el mueble por excelencia de las cocinas antiguas, con chimenea de campana. La comida se pon\u00eda sobre una mesilla de quita y pon, en la que apenas cab\u00eda una fuente grande de la que todos se serv\u00edan. De noche, el esca\u00f1o, una vez despejado de los enseres que hab\u00eda ido almacenando, era a veces utilizado para que durmiera el criado. Tambi\u00e9n se echaba la siesta en el esca\u00f1o. Compartir el esca\u00f1o era prueba de confianza: \u00abHaz lo ke te manda tu amo, i sentarte as kon \u00e9l en el eska\u00f1o\u00bb (Correas, 1627).<\/p>\n<p><em>Escarbar el borrajo<\/em>: remover la ceniza y las brasas en la\u00a0<em>lumbre<\/em> o en el brasero.<\/p>\n<p><em>Escarchar<\/em>: cascar un huevo. Es probablemente voz corrompida a partir de\u00a0<em>escachar<\/em>.<\/p>\n<p><em>Escardar<\/em>: limpiar de malas hierbas los surcos en las tierras sembradas. Es labor que se hac\u00eda hacia abril o mayo, despu\u00e9s de la aricada de marzo. \u00abEl que en mayo escarda, hace parva\u00bb (Mor\u00e1n, 1954). El canto del cuco avisaba de la temporada de escarda. La tarea reca\u00eda principalmente sobre las mujeres: \u00abcuando la escardadera \/ viene de escardar, \/ se entristecen los campos, \/ se alegra el lugar\u00bb (Ledesma, 1907); ocasionalmente se\u00a0<em>cog\u00eda<\/em><em> <\/em>una jornalera, y parece ser que por poco dinero: \u00abjornal de escardadera, si de \u00e9l come, no cena\u00bb (N\u00fa\u00f1ez, 2001). Si se adelantaba mucho la escarda, a veces era necesario repetirla a final de mayo; por eso, algunos labradores prefer\u00edan retrasar la escarda en lo posible para s\u00f3lo hacerla una vez. En tiempos pasados se hac\u00eda a mano. M\u00e1s recientemente se empez\u00f3 a usar guantes. No era recomendable usar una zacha, porque las ca\u00f1as de trigo pod\u00edan sufrir. En la etapa final antes de la mecanizaci\u00f3n, las mujeres sal\u00edan a la siega y a la escarda con sombrero de paja de ala ancha, y con la cara totalmente cubierta \u2013salvo los ojos- de pa\u00f1uelos. Con ello se intentaba preservar el preciado blanco de tez. La costumbre de taparse las mujeres la cara no es muy antigua. Todav\u00eda se recuerdan tiempos anteriores, cuando las escardadoras iban con la cara descubierta.<\/p>\n<p><em>Escardencha<\/em>: cardencha (<em>Dipsacus fullonum<\/em>). Este cardo, tambi\u00e9n llamado\u00a0<em>peine de lobo<\/em> en otras localidades (por ejemplo, en Negrilla de Palencia), es abundante en los prados de\u00a0<em>Carde\u00f1osa<\/em>, que tal vez derive de un nombre antiguo de esta misma planta (*<em>carde\u00f1a<\/em>). Antiguamente se usaba para cardar lana. Era incluso objeto de comercio; en la ficha de Morales de Toro, Madoz rese\u00f1a la venta \u00abde card\u00f3n o cardencha de que hacen los naturales gran comercio con B\u00e9jar [para la industria de los pa\u00f1os]\u00bb. Existe en la zona la superstici\u00f3n de que una cardencha colocada en el sombrero evita las escoceduras, muy habituales en los trabajos arduos de los antiguos segadores (se escoc\u00edan las axilas). Esta tradici\u00f3n se atestigua en El Arco y en Tard\u00e1guila (<em>MVP<\/em>, p. 46). Puede sin embargo dudarse si , espor\u00e1dicamente, el nombre\u00a0<em>escardencha<\/em><em> <\/em>no designa por confusi\u00f3n al cardo\u00a0<em>Eryngium tenue<\/em>, planta mucho m\u00e1s peque\u00f1a, con una florecita azul con cinco p\u00faas, al que tambi\u00e9n llaman\u00a0<em>abrojos<\/em>.<\/p>\n<p><em>Escobilla<\/em>: parece tratarse de la planta silvestre\u00a0<em>Agrostis castellana<\/em>, o su pariente\u00a0<em>Agrostis salmantica<\/em>, tambi\u00e9n llamadas en otras partes de la provincia<em>ceacilla<\/em>. Con ella se hacen escobas finas, de uso dom\u00e9stico para limpiar el polvo.<\/p>\n<p><em>Escri\u00f1a<\/em>: cesta redonda, tejida de paja larga (<em>b\u00e1lago<\/em>) o espada\u00f1a (<em>bay\u00f3n<\/em>). En algunos sitios se reforzaba con corteza de zarzamoras. Con la escri\u00f1a se med\u00eda la cantidad de\u00a0<em>cebo<\/em> (raci\u00f3n de cereal y leguminosas) que se administraba como pienso al ganado. Sol\u00edan tener una cabida peque\u00f1a, de unos 2 kg. Se forraban con telas para que no se perdiera nada del pienso.<\/p>\n<p><em>Escristianado<\/em>: harto, exhausto, al l\u00edmite de las fuerzas.<\/p>\n<p><em>Esgancha (a)<\/em>: en abundancia, copiosamente. En Villacorta (Le\u00f3n), se registra la locuci\u00f3n \u00aba esgaya\u00bb con el mismo sentido.<\/p>\n<p><em>Esganchar el cerro<\/em>: dar una vuelta de arado profundizando el surco de una vuelta anterior. La tercia y la quintada (vid.\u00a0<em>vueltas<\/em>) sol\u00edan estar destinadas a ello. El resultado era quitar la hierba de los surcos.<\/p>\n<p><em>Espada\u00f1a<\/em>: con las hojas de la espada\u00f1a (<em>Typha spp.<\/em>, anea o rabo de gato: planta junc\u00e1cea de los bordes de laguna o arroyo), tambi\u00e9n llamada en la provincia de Salamanca\u00a0<em>bay\u00f3n<\/em>, se rellenaban los jergones, una vez secadas.<\/p>\n<p><em>Esparav\u00e1n<\/em>: aspaviento.<\/p>\n<p><em>Espernacarse<\/em>: sentarse abierto de piernas, por ejemplo junto a la lumbre o a lomos de una caballer\u00eda.<\/p>\n<p><em>Espiga<\/em>: recolecci\u00f3n de regalos y dineros durante un convite. V\u00e9ase\u00a0<em>espigar<\/em>.<\/p>\n<p><em>Espigadero<\/em>: arriendo de las tierras del t\u00e9rmino municipal, cuando ya se ha segado, para el aprovechamiento de la rastrojera por reba\u00f1os de ganado ovino. Estas\u00a0<em>piaras<\/em><em> <\/em>de oveja vienen del sur de la provincia y pagan al concejo por el arriendo de las tierras. Antes se apuraba mucho las tierras, espigando directamente, por lo que las ovejas pastaban sobre todo las malas hierbas de las lindes; con las primeras lluvias de la oto\u00f1ada, que sol\u00edan caer por San Bartolom\u00e9 (24 de agosto), empezaba a salir en los surcos hierba fina. El Catastro de Ensenada (hacia 1750) atestigua la pr\u00e1ctica del espigadero, uno de los ingresos principales del concejo: \u00abcabezas de ganado lanar que se acogieron en los agostaderos\u00bb. Se recaudaban cantidades variables, en funci\u00f3n del n\u00fameros de cabezas de ganado transterminante que cada a\u00f1o se acog\u00edan. En 1747 vinieron 700 cabezas y se recaud\u00f3 650 reales para el concejo. En 1748, 325 reales; en 1749, 700 reales; en 1750, 350 reales; en 1751, 700 reales.<\/p>\n<p><em>Espigar<\/em>: recoger a mano restos de trigo u otra cosecha, semanas despu\u00e9s de la siega. Esta operaci\u00f3n apuraba la recolecci\u00f3n, evitando desperdiciar las espigas accidentalente ca\u00eddas en los surcos durante la siega a hoz. Antes se apuraba mucho en la siega y era poco lo que pod\u00eda cogerse espigando. Correas (1627): \u00abkien baxo siega, nunka espiga dexa; si siegas alto, no medrar\u00e1s en el trato\u00bb. Dado que la cantidad recolectada sol\u00eda ser peque\u00f1a, las espigas se\u00a0<em>machaban<\/em> y no se trillaban. Tambi\u00e9n se llama\u00a0<em>espigar<\/em> a recoger el regalo, dinero o aportaci\u00f3n en especie que los novios y reci\u00e9n casados recib\u00edan con motivo de la boda.<\/p>\n<p><em>Esposas<\/em>: campanadas sueltas que siguen al toque a muerto, y que avisan, en virtud de su n\u00famero, sobre la condici\u00f3n del difunto. Son dos si muere mujer, tres si hombre, cuatro si sacerdote, cinco si obispo y seis si papa. Para los ni\u00f1os se tocaba a repiquete con las esquilas (Llop y \u00c1lvaro, 1986). Se trata sin duda de una forma evolucionada por etimolog\u00eda popular a partir de la voz antigua\u00a0<em>posas<\/em>\u2018campanadas a muerto\u2019.<\/p>\n<p><em>Esquiliche<\/em>: esquilador de ovejas. A un esquiliche le echaron la culpa por la muerte aciaga de un tendero. El tendero volv\u00eda de Forfoleda hacia Castellanos por el Camino Travieso. Era vendedor de alfileres y puntillas y ven\u00eda con un burro. Qued\u00f3 muerto en el camino, y la gente de Calzada se sub\u00eda a la torre para otear hacia all\u00ed. El lugar de la muerte se sigue llamando\u00a0<em>La cruz del tender\u00edn<\/em>. Culparon a un esquilador de Castellanos, uno del que dicen que tambi\u00e9n mat\u00f3 a la novia en la v\u00edspera de la fiesta. Se dec\u00eda: \u00abel esquiliche mat\u00f3 al tenderiche\u00bb. Poco m\u00e1s tarde, el sobrino del muerto, estando en el sal\u00f3n de baile de La Mata, de noche, durante la fiesta de San Pelayo, identific\u00f3 al verdadero criminal, que llegaba al baile. Lo reconoci\u00f3 por el tapabocas con el que se embozaba. Apagaron el candil de lucilina para sorprenderlo. Era un mozo de Valdunciel, llamado Esteban. Apresado, muri\u00f3 en la c\u00e1rcel. Dej\u00f3 carta exculpando al esquiliche.<\/p>\n<p><em>Estacones<\/em>: palos verticales del carro, que serv\u00edan para sujetar la carga. En los carros antiguos, se pod\u00edan quitar con facilidad y, en caso de necesidad, se usaban para diversos fines improvisados, como sacar una rueda atollada. De un burro que se cay\u00f3 se cuenta que lo levantaron entre dos, meti\u00e9ndole un estac\u00f3n entre las patas y alzando de los dos lados.<\/p>\n<p><em>Estadal<\/em> (ant.): medida de extensi\u00f3n. Cuatrocientos estadales equivalen a una huebra o fanega. La medida, que se usaba en el s. XVIII en toda la Armu\u00f1a (CME), se obten\u00eda poniendo cuatro varas castellanas en cuadro, es decir, equival\u00eda a 16 varas cuadradas (11.1823 m<sup>2<\/sup>). Tambi\u00e9n se llamaba estadal a la medida de longitud de 4 varas (3.344 m).<\/p>\n<p><em>Estitar<\/em>: sacar los dientes a las cabezas de ajos o el grano a una vaina de legumbre.<\/p>\n<p><em>Estomagarse<\/em>: tener el est\u00f3mago vac\u00edo y reclamando comida.<\/p>\n<p><em>Estragarse<\/em>: como\u00a0<em>estomagarse<\/em>, tiene una acepci\u00f3n inhabitual, la de \u2018pasar hambre, estar apremiado por el apetito\u2019.<\/p>\n<p><em>Fajina<\/em>: se emplea exclusivamente en expresiones. \u00abTraer una fajina\u00bb, \u00abtraer mucha fajina\u00bb, equivale a llevar un excesivo ajetreo. Probablemente emparentado con el sayagu\u00e9s\u00a0<em>fagina<\/em> \u2018prestaci\u00f3n de trabajo colectivo exigido a los vecinos\u2019.<\/p>\n<p><em>Faldiquera; fratiquera; faltriquera<\/em>: bolso grande de pa\u00f1o que se ataba a la cintura o al cuello por dentro de la ropa para llevar a buen recaudo el dinero. \u00abDe Ledesma son los gatos, \/ que rebuscan las faltriqueras\u00bb (Sanz, 1953).<\/p>\n<p><em>Fanega<\/em>: medida de capacidad, de unos 55.5 litros o aproximadamente 43.5 kg de peso, si es de trigo, y 31 kg si es de cebada (G\u00f3mez Hern\u00e1ndez\u00a0<em>et al.<\/em>, 1992). Se usaba normalmente la media fanega, recipiente de madera en forma de artesa estrecha. En correspondencia con la fanega de capacidad, estaba la fanega de tierra, m\u00e1s propiamente denominada\u00a0<em>huebra<\/em> o\u00a0<em>g\u00fcebra<\/em>, medida de extensi\u00f3n (4472 m<sup>2<\/sup> aproximadamente). La fanega de sembradura o huebra equival\u00eda a 400 estadales cuadrados o 12 celemines. Cada estadal es de 3.344 m x 3.344 m, es decir, 11.18 m<sup>2<\/sup> (algo m\u00e1s de 11 centi\u00e1reas).<\/p>\n<p>La bondad de una tierra o una cosecha ven\u00eda expresada por la relaci\u00f3n simple entre fanegas sembradas y fanegas cosechadas; tambi\u00e9n por la relaci\u00f3n entre fanegas de extensi\u00f3n y fanegas recolectadas. En origen, se ven\u00eda a sembrar una fanega de trigo por fanega de extensi\u00f3n: de ah\u00ed la correspondencia del vocablo. Esta proporci\u00f3n se ajustaba al alza o a la baja seg\u00fan la bondad del terreno y seg\u00fan el tipo de grano. A igualdad de superficie se echaba m\u00e1s volumen de grano de trigo que de centeno, y m\u00e1s de cebada que de trigo. Como recoge Cabo Alonso (1955) de las<em>Relaciones<\/em> del CME, \u00aben la buena tierra, al sembrar se alarga el pu\u00f1o y se acorta el paso; en la mala se acorta el pu\u00f1o y se alarga el paso\u00bb. En la pr\u00e1ctica reciente, a comienzos de la mecanizaci\u00f3n, la cantidad que se sembraba era mayor que en el pasado. Se echaban unos 65 kg\/ fanega. Incluso en las tierras malas se echaba bastante grano, por encima de lo estrictamente recomendable, para asegurarse de que la mies saliera apretada, y con ello ahorrar faena de escarda y retirada de malas hierbas.<\/p>\n<p>El centeno era ya muy escaso en Calzada a principios del s. XX. S\u00f3lo se sembraba en tierras ligeras (antiguas vi\u00f1as) del C\u00ba Forfoleda y del c\u00ba Valdunciel.<\/p>\n<p><em>Fanfarria<\/em>: bravuconer\u00eda, jactanciosidad; a veces, se usa como sin\u00f3nimo de frusler\u00eda, cosa insignificante o de poca monta. \u00abEn Monforte, mortereros, \/ en Mogarraz, la fanfarria\u00bb (Puerto, 1992).<\/p>\n<p><em>Fardel<\/em>: esta voz, del espa\u00f1ol com\u00fan \u2018talega de lienzo o tela\u2019, era muy usada en Calzada. En los fardeles se llevaban garbanzos y alubias, entre otras cosas.<\/p>\n<p><em>Farraguas<\/em>: desali\u00f1ado.<\/p>\n<p><em>Fato<\/em>: mal olor. Intinto o intuici\u00f3n: \u00abtiene buen fato pa las setas\u00bb.<\/p>\n<p><em>Fideos<\/em>: un matrimonio procedente de la zona de La Vell\u00e9s iba casa por casa haciendo fideos. El due\u00f1o de la casa proporcionaba la harina, y ellos cobraban seg\u00fan la cantidad de fideos producida. La pasta sal\u00eda blanda; para secarla al salir de la m\u00e1quina que la moldeaba se le daba aire con un soplillo y se colgaban las hebras de un varal para orearse.<\/p>\n<p><em>Flautas<\/em>: con las ca\u00f1as del trigo y la cebada, a los ni\u00f1os les hac\u00edan en verano unos flautines de juguete. Tambi\u00e9n se hac\u00edan unos juguetitos de ca\u00f1as deslizantes: para ello se cortaban incisiones longitudinales en la funda exterior de la ca\u00f1a; y al deslizar la ca\u00f1a de fuera sobre la de dentro, los segmentos entre incisiones se abombaban y se formaba una especie de flor.<\/p>\n<p><em>Folgo<\/em>: bolsa de piel de oveja o de cabra curtida, en forma de borcegu\u00ed o de bota para abrigar los pies en invierno cuando no se tiene brasero o lumbre. Es voz del castellano est\u00e1ndar, aunque infrecuente.<\/p>\n<p><em>Fosco<\/em>: d\u00edcese del pelo ahuecado y rizoso.<\/p>\n<p><em>Fr\u00e9joles<\/em>: (1) Jud\u00edas verdes. (2) Jud\u00edas secas de color o pinta; a las jud\u00edas secas blancas se les llama\u00a0<em>alubias.<\/em> Sol\u00edan proceder de los pueblos de la Ribera de Ca\u00f1edo (Torresmenudas, Aldearrodrigo, El Arco). De Topas eran famosas las alubias. Era conocido un se\u00f1or que ven\u00eda de fuera y hac\u00eda estancia en una casa de Calzada para la venta de alubias. La compra de alubias y fr\u00e9joles se hac\u00eda para todo el a\u00f1o y en grande, dado lo numeroso de las familias antiguas. De Zorita ven\u00eda un hortelano con un carro de varas tirado por una mula o un burro. Vend\u00eda repollos, pimientos\u00a0<em>cuernocabros<\/em> y cebollas. De Almenara ven\u00eda, en un carro tirado por una mula, el se\u00f1or Remigio (gritaba: \u00abel hortelano\u00bb) y tra\u00eda cebollas (para las matanzas), pimientos, tomates y membrillos. El se\u00f1or Eliezer, de Castellanos, vend\u00eda cebollas coloradas. Tambi\u00e9n tra\u00edan ajos de Castellanos. Las patatas sol\u00edan proceder de Torresmenudas y de El Arco. Ya en el s. XVIII, seg\u00fan el CME, eran conocidos los trajinantes de cebollas de Valverd\u00f3n, que iban con su producto a la capital (en total, nueve vecinos de este pueblo se dedicaban a ello); posteriormente este cultivo fue siendo sustituido por el de las patatas (Cabo Alonso, 1955). Los aceiteros ven\u00edan de la sierra de Gata. Antes, el aceite ten\u00eda, entre otras funciones, la de conservante: en ollas y potes de barro se guardaban en aceite chorizos o lentejas. En tiempos, los aceiteros tra\u00edan el aceite en pellejos, y paseaban por el pueblo con el odre al hombro. Por eso, cuando a un ni\u00f1o lo sub\u00edan sus padres por juego a un hombro \u2013asent\u00e1ndolo con la barriga abajo y con los pies colgando por delante, de los que el ni\u00f1o era agarrado- le dec\u00edan: \u00abal aceitero\u00bb.<\/p>\n<p><em>Fresnera<\/em>: soto de fresnos (<em>Fraxinus angustifolia<\/em>). En los prados de la Rivera de Ca\u00f1edo hay fresnos, dispersos en su mayor\u00eda. Forman alineaciones en algunos puntos: en las cortinas de San Pelayo, en el regato de Torresmenudas, al pie del puente de Huelmos. M\u00e1s arriba ya hay formaciones m\u00e1s densas, especialmente en Izcala. Cerca de la casa de la Izcalina hay o hab\u00eda una densa fresnera, comparable a las de San Crist\u00f3bal del Monte, Mayalde y El Cubo. En puntos particularmente h\u00famedos de las fresneras hay a veces sauces. En El Maderal distingu\u00edan tres tipos de sauce: la<em>bimbrera<\/em>, el\u00a0<em>sa\u00faz<\/em> y la\u00a0<em>palera<\/em>. Parece tratarse respectivamente de\u00a0<em>Salix fragilis<\/em>,\u00a0<em>salix alba<\/em> y\u00a0<em>salix salvifolia<\/em>. Algunos a\u00f1osos ejemplares de\u00a0<em>sa\u00faz<\/em>, de gran porte,<em> <\/em>pueden verse todav\u00eda cerca del molino de San Pelayo y en las cortinas de Torresmenudas.\u00a0<em>Salix salvifolia<\/em> es abundante formando un cord\u00f3n fluvial en el arroyo que baja a la charca de Huelmos de Arriba.<\/p>\n<p><em>Fuerte, labrador<\/em>: propietario rural acomodado.<\/p>\n<p><em>Gaja<\/em>: rama grande de \u00e1rbol, de la que uno puede colgarse.<\/p>\n<p><em>Gajo<\/em>: colgante del pendiente. Las charras y armu\u00f1esas ricas luc\u00edan pendientes de tres gajos. Las menos ricas, pendientes de herradura. Tambi\u00e9n se llama\u00a0<em>gajo<\/em> al racimo de uvas. Esta acepci\u00f3n ya era conocida por Correas (1627): \u00abAlaben a Dios, i no korten gaxo\u00bb (refr\u00e1n de los que tienen las palabras bonitas pero el pu\u00f1o cerrado). El grano de uvas, en gran parte de la Tierra del Vino, se llama\u00a0<em>babo<\/em>.<\/p>\n<p><em>Gal\u00e1n<\/em>: vocativo de afecto. En otras zonas de \u00e1mbito leon\u00e9s se usa el mismo t\u00e9rmino, especialmente para dirigirse a los ni\u00f1os. As\u00ed en Priaranza de la Valduerna (Le\u00f3n); tambi\u00e9n en San Crist\u00f3bal de Entrevi\u00f1as (Zamora), como vocativo cari\u00f1oso de uso general.\u00a0<em>Gal\u00e1n<\/em>se generaliza a partir del s. XV con dos acepciones estrechamente emparentadas: \u2018galanteador, seductor, aspirante a novio\u2019 y \u2018cautivador, bonito\u2019. Juan del Encina, salmantino, emplea abundantemente ambas acepciones en su\u00a0<em>Cancionero<\/em>. Probablemente, el uso generalizado de\u00a0<em>gal\u00e1n<\/em> como comod\u00edn interpelativo tiene su ra\u00edz en la segunda acepci\u00f3n, de modo similar a como en otros lugares se usa el vocativo\u00a0<em>bonito<\/em>,\u00a0<em>guapo<\/em>. Es frecuente el uso popular de vocativos de afecto. Cela, en\u00a0<em>El Coleccionista de Apodos<\/em><em> <\/em>(1947), recoge el apodo de los de El Tiemblo (\u00c1vila), a quienes llaman\u00a0<em>queridos<\/em> por usar abundantemente esta coletilla cuando se dirigen el uno al otro. Los de Sepulcro Hilario (vulgo Sepelculario) se llaman unos a otros\u00a0<em>amantes<\/em>, mientras que los de Cabrillas usan mucho el\u00a0<em>compadre<\/em> (Iglesias Ovejero, 1992).<\/p>\n<p><em>Galguero<\/em>,\u00a0<em>galgo<\/em>: goloso; meloso. \u00abEn Pinedas matan chivos, \/en el Molinillo, cabras, \/ y en Los Llanos, las gallinas, \/\u00a0<em>pa<\/em><em> <\/em>los galgos de Miranda\u00bb (Cid, 1986). Llaman\u00a0<em>galgos<\/em> a los de Alba de Yeltes (Iglesias Ovejero, 1992).\u00a0<em>Galguer\u00eda<\/em> es \u2018golosina, dulce\u2019. Puede haberse hecho familiar este uso por antinomia ir\u00f3nica: el galgo es flaco pero el goloso es gordo.<\/p>\n<p><em>Gallego, aire<\/em>: se dice del aire que viene del noroeste. Se le supon\u00eda asociado con el tiempo templado. Ya Correas explica este t\u00e9rmino en 1627: \u00abEn tierra de Salamanka, ke kae Ledesma al gallego, entre Ozidente i Setentri\u00f3n; porke kon los aires de akel lado son ziertas las aguas\u00bb.<\/p>\n<p><em>Gallina ciega<\/em>: polla de agua (<em>Gallinula chloropus)<\/em>. Se ve\u00edan en las charcas y criaban en los ca\u00f1izales del borde.<\/p>\n<p><em>Gamarza<\/em>: parece tratarse de la misma planta, herb\u00e1cea y medicinal, que Sarmiento encontr\u00f3 en Toro (Zamora): \u00aben Toro es la\u00a0<em>gamarza<\/em> y\u00a0<em>magarza<\/em> de flor grande como de manzanilla con disco amarillo, y corona blanca. Huele mal y es amarga, y acaso de ah\u00ed el nombre\u00bb. Se corresponde con\u00a0<em>Anthemis cotula<\/em>. Crec\u00eda en las lindes del secano y en los barbechos.<\/p>\n<p><em>Ga\u00f1\u00e1n<\/em>: como en castellano est\u00e1ndar,\u00a0<em>ga\u00f1\u00e1n<\/em> es el que gu\u00eda el arado. Los labradores acomodados ten\u00edan criados, que se encargaban de hacer las aradas. Hab\u00eda dos estilos de arar: el\u00a0<em>ga\u00f1\u00e1n fino<\/em> sacaba pocos terrones y dejaba los cerros rectos y apurados, con perfecta geometr\u00eda. Garcilaso era conocido por la buena mano para el arado en fino. Para esta labor pod\u00eda valer el buey viejo: \u00abBuei viexo, surko derecho\u00bb (Correas). El\u00a0<em>ga\u00f1\u00e1n fuerte<\/em>, en cambio, met\u00eda la reja profunda, sacaba muchos terrones y dejaba la tierra revuelta y bien preparada. El se\u00f1or Zarza ten\u00eda reputaci\u00f3n de ga\u00f1\u00e1n fuerte. Al glosar el dicho \u00abarada kon terrones no la hazen todos onbres\u00bb, Correas indica: \u00absino los forzudos\u00bb; para esta labor, era aplicable el refr\u00e1n: \u00abbuei garrudo, i ga\u00f1\u00e1n barvudo\u00bb; es decir, buey de patas fuertes y ga\u00f1\u00e1n fornido (barbudo) (\u00abke el ga\u00f1\u00e1n sea forzudo, grande, i no rrapaz, para ke pueda hinkar i ahondar la rrexa\u00bb). En La Mata se recogi\u00f3 este cantarcillo: \u00abGa\u00f1anes los de Negrilla, \/ que por Palencia campean, \/ que rompen los arados \/ y traen mal labradas las tierras\u00bb (Sanz, 1953). Era muy importante el pundonor y orgullo del arador: los cantarcillos populares perpet\u00faan como ignominia los desali\u00f1os de la arada: \u00ablabradores los de Encinas, \/ que por no saber labrar, \/ la vega\u00a0<em>tuvon<\/em> perdida\u00bb (Ledesma, 1907). Los m\u00e9ritos del buen labrador lo revest\u00edan de prestigio er\u00f3tico: \u00absi echas el surco derecho a mi ventana, labrador de mi padre ser\u00e1s ma\u00f1ana\u00bb. El apodo\u00a0<em>ga\u00f1anes<\/em> referido colectivamente a los de Forfoleda probablemente alude a su condici\u00f3n de renteros, no propietarios: todav\u00eda a mediados del s. XVIII, el t\u00e9rmino completo de Forfoleda era propiedad de forasteros, especialmente el Cabildo de Salamanca.<\/p>\n<p><em>Garrapo<\/em>: (1) cr\u00eda de cerdo, de edad inferior a un a\u00f1o. De una canci\u00f3n de aguinaldo, recogida en Palacios del Arzobispo: \u00abno queremos la morcilla, \/ ni tampoco el farinato, \/ que queremos lomo fresco, \/ que es lo mejor del garrapo\u00bb (Carril Ramos, 1992). (2) Morat\u00f3n en la punta de los dedos causado por un golpe contuso.<\/p>\n<p><em>Garrieles<\/em>: apodo colectivo de los de Valdunciel. Tal vez su origen sea la rima\u00a0<em>Valdunciel \/Garriel<\/em>, combinada con la alusi\u00f3n a \u00abechar la garra\u00bb, es decir, apropiarse de cosas con excesivo ah\u00ednco o por procedimientos abusivos. An\u00e1logamente, a los de La Zarza de Granadilla (C\u00e1ceres) se les llama<em>garradores<\/em> (\u00aben La Zarza, garradores; \/ de cualquier cosa se agarran\u00bb (Ledesma, 1972)). Una rima similar justifica la referencia a la viga atravesada en conexi\u00f3n con los calzudos. El remoquete \u00ablos de la viga atravesada\u00bb rima con Calzada.<\/p>\n<p><em>Garrobas<\/em>: algarrobas, legumbre cultivada que se usaba como pienso de ganado (<em>Vicia articulata<\/em> Hornem.; sin\u00f3nimos:\u00a0<em>Cracca monanthos<\/em> Gren. &amp; Godron;\u00a0<em>Vicia monanthos<\/em> (L.) Desf.;\u00a0<em>Vicia multifida<\/em> Wallr.;\u00a0<em>Vicia smyrnaea<\/em> Boiss.). Se cultivaba ya en Calzada, en peque\u00f1a escala, en el s. XVIII. Como los guisantes, esquilman poco el terreno, y se pueden plantar en tierras arenosas y pobres. Su siembra se hac\u00eda a voleo; se sol\u00eda dar una sola aricada, de adviento. Se recog\u00edan entre San Antonio y San Juan, un poco antes de las lentejas, con cuadrillas de segadores o con mujeres; la recolecci\u00f3n se hac\u00eda a mano, usando hoces viejas a modo de gancho (Cabo Alonso, 1955). Su paja se mezclaba con otras de herbales para la lumbre y para alimento de ovejas y vacas. \u00abCada cosa para lo que es: las algarrobas para los\u00a0<em>bu\u00e9s<\/em>\u00bb (Mor\u00e1n, 1954).<\/p>\n<p><em>Garullo<\/em>: persona alta, grandona; a veces se aplica al adulto que hace cosas de ni\u00f1o; o al desgarbado.<\/p>\n<p><em>Gata<\/em>: agujetas; calambres y engarrotamientos musculares. Cuando se ha trabajado mucho o caminado una larga distancia y al d\u00eda siguiente se resiente el cuerpo se dice: \u00abtengo una gata&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p><em>Gatu\u00f1a<\/em>: hierba con muchos pinchos que crec\u00eda en las lindes y entre los surcos. Era un suplicio para los segadores y escardadores. Ten\u00eda una flor roja y blanca. Se trata probablemente de\u00a0<em>Ononis spinosa<\/em>. Correas cita el refr\u00e1n: \u00abel buei viexo, arranka la gatu\u00f1a del barvecho\u00bb. Y explica: \u00ab\u00abgatu\u00f1a\u00bb es ierva kon espinas a manera de u\u00f1as de gato\u00bb. En Sayago se dice: \u00aben abril, quita la gatu\u00f1a con la azada o con la u\u00f1a\u00bb (Panero, 2000): es decir, como sea. Antes se sacaban en invierno a golpe de azada las ra\u00edces y gatu\u00f1as de las tierras. Con ello se formaban montones o gavillas que eran luego quemadas. Al vagabundo Molina (principios del s. XX) le pagaban 5 reales por d\u00eda dedicado a quitar ra\u00edces de las tierras. Cuentan que, aburrido un d\u00eda de su labor, regres\u00f3 al pueblo y alert\u00f3 a los vecinos diciendo que se hab\u00eda topado con una serpiente grande \u00abal camino Castellanos\u00bb. Concurrieron los vecinos; Molina iba delante. Al llegar, se\u00f1al\u00f3: \u00ab\u00e9sa, \u00e9sa es la serpiente\u00bb. Lo que se\u00f1alaba era su propio azad\u00f3n, ca\u00eddo de trav\u00e9s sobre el camino, que, en su holgazaner\u00eda, contemplaba con tanta repulsi\u00f3n como a una serpiente.<\/p>\n<p><em>Gavancera<\/em>: zarza que da los\u00a0<em>gavanzos<\/em>.<\/p>\n<p><em>Gavanzos, -as<\/em>. frutos del escaramujo o rosal silvestre (<em>Rosa sp.<\/em>). Exist\u00eda uno en la loma al norte de Calzada, en un ribazo en La Casta\u00f1a, entre el camino Huelmos y la carretera. Tambi\u00e9n eran abundantes las\u00a0<em>gavanzas<\/em> en el camino de Forfoleda (actual carretera) y cerca del Pinar (<em>alameda primera<\/em>). Otro hab\u00eda en la Calle Carrascal yendo a los lavaderos. Se usaba un cocimiento, \u00abagua de gavanzos\u00bb, con fines medicinales poco definidos. En Retortillo, los gavanzos cocidos se usaban como remedio contra la tos (<em>MVP<\/em>, p. 77).<\/p>\n<p><em>Gavilucho<\/em>: cern\u00edcalo com\u00fan o primilla (<em>Falco tinnunculus<\/em> o\u00a0<em>Falco naumanni<\/em>). Criaban antes en la torre del campanario y en el tejado del herrero.<\/p>\n<p><em>Gozarse<\/em>: ponerse maduro, sazonarse.<\/p>\n<p><em>Graja<\/em>,\u00a0<em>grajo<\/em>: ave c\u00f3rvida de plumaje negro, que grazna mientras vuela. Habitualmente se llama as\u00ed en Calzada a la corneja (<em>Corvus Corona<\/em>).<\/p>\n<p><em>Grancias<\/em>: granzas; residuos de paja gruesa, nudos de ca\u00f1a, piedrecitas, espigas, granos sin descascarillar o todav\u00eda agarrados a la espiga (corzuelo) que quedan al t\u00e9rmino de la trilla, limpia y acribado del trigo y la cebada. \u00ablas grancias est\u00e1n formadas por espigas de trigo, en este caso algunas con arga\u00f1as, otras, medias, que no ha deshecho la trilla, granos de trigo con cascabullo, pajones y trozos de yerbas silvestres, que vienen en los haces de la mies\u00bb (Antonio Gordillo Asunci\u00f3n). Tambi\u00e9n se iban sacando grancias mediante el barrido con escobajos de la haz de los muelos. Se sol\u00eda echar a los animales, especialmente a bueyes y caballos. El Comendador recoge el refr\u00e1n: \u00abm\u00e1s valen gran\u00e7as de mi hera que trigo de troxe agena\u00bb (N\u00fa\u00f1ez, 2001).<\/p>\n<p><em>Grande<\/em>: mayor en edad. \u00abEs m\u00e1s grande\u00bb equivale a \u00abes m\u00e1s viejo\u00bb.<\/p>\n<p><em>Granz\u00f3n<\/em>: conjunto de\u00a0<em>grancias<\/em>.<\/p>\n<p><em>Gu\u00e1<\/em>: palabra com\u00fan en castellano, que designaba en Calzada el juego de las canicas y el hoyo; las canicas deb\u00edan dirigirse al hoyo o\u00a0<em>gu\u00e1<\/em>. Tambi\u00e9n se le daba el nombre de\u00a0<em>Cu\u00e1.<\/em><\/p>\n<p><em>G\u00fcera<\/em>: (gallina) que est\u00e1 empollando los huevos.<\/p>\n<p><em>Guinaldo<\/em>: aguinaldo. Lo piden los quintos en la v\u00edspera de Reyes; con lo conseguido postulando puerta por puerta, hac\u00edan una merienda copiosa, que val\u00eda de cena.<\/p>\n<p><em>Guindas<\/em>: eran conocidas en Calzada las guindas de Tierra del Vino, cultivadas en las\u00a0<em>josas<\/em><em> <\/em>o guindaleras de secano de El Maderal, Villamor de los Escuderos y otros pueblos cercanos. Tambi\u00e9n tra\u00edan de all\u00ed los peros de Toro (peras dulces, peque\u00f1as y jugosas). Una se\u00f1ora sol\u00eda venir de Villamor trayendo aguardiente y ten\u00eda que regresar ya de anochecida por las soledades del camino de Topas, monte de Huelmos, prados de Carde\u00f1osa, Topas y Valdehermoso hasta su pueblo. Era mujer recia, grande y fuerte, con maneras hombrunas. Le preguntaban: \u00ab\u00bfy no le da miedo volverse sola por esos montes?\u00bb; ella respond\u00eda: \u00abno, porque si me sale un lobo, le pongo el burro; y si me sale un hombre, me pongo yo\u00bb.<\/p>\n<p><em>Gui\u00f1apa<\/em>: d\u00edcese del vino que inesperadamente pica (porque se haya avinagrado ligeramente), que burbujea o hace gui\u00f1ar los ojos. Tambi\u00e9n se aplica a otras bebidas.<\/p>\n<p><em>Gui\u00f1arle [a una mujer] los santos<\/em>: tener aviso o presentimiento de embarazo. Un desvanecimiento durante la misa, un malestar u otro s\u00edntoma eran tomados como expresi\u00f3n p\u00fablica del comienzo de embarazo.<\/p>\n<p><em>Herbales<\/em>: cultivos de leguminosas (garbanzos, lentejas, yeros, algarrobas, muelas). Hasta principios del s. XIX era muy escasa la siembra de estas plantas, y muy limitada su diversidad. El cultivo de cereales era el dominante, y se hac\u00eda por a\u00f1o y vez, dejando descansar la tierra en a\u00f1os alternos. S\u00f3lo se sembraban de vez en cuando cebada,\u00a0<em>garrobas<\/em> y garbanzos, en \u00abmuy corta porzion\u00bb, aprovechando el a\u00f1o de descanso de las tierras de pan llevar. En otros pueblos, como La Mata, consta en los libros de Tazm\u00edas (Cabo Alonso, 1955) la producci\u00f3n escasa e intermitente de arvejas (desde 1760), lentejas (desde 1767) y yeros (desde 1782). La intercalaci\u00f3n de cultivos de leguminosas es pr\u00e1ctica que los redactores del CME (hacia 1752) parecen desaprobar, pues agota la tierra; se dice por lo tanto que tales cultivos se hacen \u00abcon deteriorazion de las especies de trigo\u00bb. En efecto, las lentejas o las\u00a0<em>garrobas<\/em> se sembraban antes de navidad e imped\u00edan dar a las tierras un reposo suficientemente prolongado.<\/p>\n<p>Cabo Alonso (1955) describe el proceso de intensificaci\u00f3n agraria que se inicia con el s. XIX basado en el intento de rentabilizar las tierras durante el a\u00f1o de descanso y, m\u00e1s tarde, introducir una rotaci\u00f3n compleja de cultivos. Para paliar la antes citada\u00a0<em>deterioraci\u00f3n<\/em> se buscaron especies de ciclo muy corto, que dejaran la tierra en descanso gran parte del a\u00f1o (<em>medio barbecho<\/em>). Los arrieros, abundantes en Negrilla, La Mata, Pedrosillo y La Vell\u00e9s (entre otros pueblos), introdujeron nuevas semillas, de siembra tard\u00eda pre-primaveral (alrededor de Santa \u00c1gueda): muelas, guisantes, yeros, arvejas tard\u00edas y garbanzos: \u00abLos guisantes en enero \/ suelen ser perecederos: \/ la siembra de los guisantes, \/ de febrero en el menguante\u00bb. En Valdunciel se sembraron guisantes por primera vez en 1832-33; muelas en la siguiente campa\u00f1a.<\/p>\n<p>Por tama\u00f1o, y ordenadas de menor a mayor, las semillas redondas eran: yeros, arritas, alverjas, guisantes. Las tres primeras se usaban s\u00f3lo para pienso de ganado. Las muelas eran m\u00e1s grandes, de color blancuzco o verdoso, de forma irregular (Franco y Ramos, 1996).<\/p>\n<p><em>Herbaliza, paja<\/em>: paja de\u00a0<em>herbales<\/em>, de alto poder combustible: se usaba para producir un fuego lento, muy apropiado para la cocci\u00f3n del puchero; tambi\u00e9n era buen alimento de vacas y ovejas. La paja de lentejas era la que mejor borrajo hac\u00eda y tambi\u00e9n la m\u00e1s apetecida por el ganado; por ello a veces se almacenaba aparte (Cabo Alonso, 1955).<\/p>\n<p><em>Hermandad<\/em>: junta de vecinos para decidir sobre la administraci\u00f3n de las propiedades de concejo, los prados, el arriendo de los rastrojos (<em>espigadero<\/em>). La reuni\u00f3n de concejo, en cambio, ten\u00eda funciones m\u00e1s pol\u00edticas, ligadas a la vida regular del municipio: elecciones, obras, arreglos de caminos.<\/p>\n<p><em>Herrada<\/em>: cubo de zinc para sacar agua del pozo. Antes ser\u00eda de duelas de madera sujetas con dos o m\u00e1s cinchos de hierro, y de ah\u00ed se derivar\u00e1 el nombre: \u00abla m\u00e1s ruyn cabra se caga en la herrada\u00bb (N\u00fa\u00f1ez, 2001).<\/p>\n<p><em>Herr\u00e9n<\/em><em> <\/em>(ant.): cebada en verde que se sembraba en las cortinas, todos los a\u00f1os, para cebar (en consonancia con la etimolog\u00eda de\u00a0<em>cebada<\/em>) al ganado. Esta voz, anticuada, fue reemplazada por\u00a0<em>verde.<\/em><em> <\/em>Seg\u00fan el Catastro de la Ensenada hab\u00eda tres calidades de herr\u00e9n en Calzada (seg\u00fan la bondad del terreno). La siembra en las cortinas requer\u00eda comparativamente muchas fanegas por huebra, porque la semilla de cebada es muy voluminosa, de baja densidad: si la cortina era de primera, se sembraban 2 fanegas (24 celemines) por huebra; si era mediana, 20 celemines; si era inferior, 18 celemines. La cosecha se med\u00eda en quintales: 12 quintales por huebra si la cortina era superior, 8 y 4 respectivamente si era mediana o inferior. En otros pueblos, las cortinas de herr\u00e9n eran sembradas con centeno (en Almenara, por ejemplo).<\/p>\n<p><em>Hijuela<\/em>: ajuar de la novia. Tambi\u00e9n es la parte de herencia o partija (en arras, vestidos, caudales, alhajas, tierras o animales) que recibe de sus padres el novio o la novia como ayuda para empezar su vida de casado.<\/p>\n<p><em>Hiscal<\/em>: mont\u00f3n de mieses de trigo o cebada sueltas en la era que se iba extendiendo para formar a su alrededor, conc\u00e9ntricamente, la parva de trillar. Hasta mediados del s. XX, el mont\u00f3n de\u00a0<em>b\u00e1lago<\/em> no era tendido uniformemente al descargar del carro los haces para la trilla, sino que se dejaba en el centro una prominencia o\u00a0<em>hiscal<\/em>, a cuyo alrededor giraba el trillo recorriendo una pista limitada hacia el centro por el\u00a0<em>hiscal<\/em>. A medida que las espigas iban siendo desgranadas por el trillo, se iba descargando del mont\u00f3n central (\u00abregando los haces\u00bb) para seguir alimentando la banda de trillado. Este procedimiento subsist\u00eda en Sayago a\u00fan al principio de los 1980s y tambi\u00e9n en la aleda\u00f1a tierra de Miranda.<\/p>\n<p>Las tareas del campo aparecen sintetizadas en los documentos legales del medioevo. As\u00ed en el fuero de Valle (Zamora): \u00abBarones de Valle faciant illa serna de palacio II dies ad relvare, et bimalla, et seminala, et secala, et carreala ad illa era, et trillala, et lexalla\u00bb (S\u00e1nchez Rodr\u00edguez, 1987). Tambi\u00e9n, en Almaraz de Duero: \u00abuna die in rebrar, alia in bimar, alia in seminare et postea segar et ducere ad aream et terere et ducere panem ad Zamoram\u00bb. Con otra formulaci\u00f3n, se indica en el caso de Bamba (1224; en S\u00e1nchez Rodr\u00edguez, 1987): \u00abEt illud quod relvaverint, biment, seminent, metant, ducant ad aream, terant et congregent\u00bb. Despu\u00e9s de la labor de\u00a0<em>terere<\/em><em> <\/em>\u2018trillar\u2019 ven\u00eda la de\u00a0<em>congregare<\/em> \u2018cambizar o juntar la parva\u2019. Tambi\u00e9n se especifican las comidas que recibir\u00edan los trabajadores: \u00abquando fuerit alimpiata, ducant eam Zamoram et minant ubi voluerit Episcopus. Et Episcopus det portatoribus panem, vinum et caseum. Quando sernam relvaverint, bimaverint et seminaverint, det eis Episcopus: in mane, panem, vinum et caseum; et in sero, panem, vinum et carnem. Quando segaverint et tribulaverint, det eis Episcopus: in iantare et in merenda, panem et aquam et caseum; in cena, panem, vinum et carnem, vel in die piscaminis, piscamen\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cuanto a los trillos, en Calzada exist\u00edan dos tipos: el m\u00e1s com\u00fan, de tablones con pedernales (\u00abla cuenta del trillo, en cada agujero su guijo\u00bb en N\u00fa\u00f1ez, 2001); y la trilladora para caballer\u00eda, una especie de caj\u00f3n sobre una base de ruedecillas de metal cortante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Hocicar<\/em>: cotillear, curiosear. Tambi\u00e9n se dice de cerdos, jabal\u00edes o perros cuando hozan.<\/p>\n<p><em>Hoja<\/em> (ant.): parte del t\u00e9rmino del pueblo que por acuerdo com\u00fan de los renteros y propietarios se cultivaba a la vez. El t\u00e9rmino divid\u00eda sus tierras de cereal en dos hojas. Dado que todas las tierras de cereal eran de a\u00f1o y vez, es decir, se sembraban s\u00f3lo una vez cada dos a\u00f1os, era deseable ponerse de acuerdo para que todas las tierras en descanso fueran contiguas. Ello permit\u00eda a los ganados pastar libremente sobre la hoja en barbecho. De este modo, una mitad del t\u00e9rmino en cada a\u00f1o estaba en producci\u00f3n y la otra mitad en descanso.<\/p>\n<p>En Calzada no hab\u00eda en 1750 divisi\u00f3n en dos hojas. Esto indica probablemente la incapacidad de los vecinos y propietarios (muchos de ellos absentistas) para ponerse de acuerdo; y acarrear\u00eda sin duda un esfuerzo mucho mayor de pastoreo y vigilancia. Tampoco hab\u00eda hojas en Palencia de Negrilla ni en Villares de la Reina (Cabo Alonso, 1955). En cambio, Valdunciel ten\u00eda sus dos hojas, separadas por el prado de la Vega: la hoja del Monte, al norte, y la hoja del camino de Salamanca, al sur. Tambi\u00e9n Valverd\u00f3n ten\u00eda la hoja de Valgrande y la de la Ermita. Forfoleda ten\u00eda la hoja de Arriba (al este de la poblaci\u00f3n) y la de Abajo (al oeste); aqu\u00ed se constata nuevamente, como en los aires, el uso de\u00a0<em>arriba<\/em> como \u2018valle arriba; remontando la corriente\u2019. En Castellanos de Villiquera, las dos hojas eran la del c\u00ba de Mozodiel de Sanchi\u00f1igo, hacia el oeste, y la del c\u00ba de La Mata, hacia el este.<\/p>\n<p><em>Holg\u00f3n<\/em>: d\u00edcese de las reses, principalmente vacunas, que no realizan labor.<\/p>\n<p><em>Horca<\/em>: peque\u00f1a trampa de resorte, hecha con alambre de metal, que se disimulaba en los montones de trigo o a ras de suelo para atrapar p\u00e1jaros. Las v\u00edctimas habituales eran pardales y tordos. Era entretenimiento com\u00fan de los ni\u00f1os. Luego las v\u00edctimas eran comidas en casa. Se compraban en las ferreter\u00edas en Salamanca. Tambi\u00e9n recib\u00edan el nombre de\u00a0<em>horcas<\/em> las tornaderas de dos o m\u00e1s puntas, de metal o de madera.<\/p>\n<p><em>Hornillo<\/em>: molde de metal, generalmente de cobre, que usaban las mujeres para dar forma y cocer el bollo maim\u00f3n o pan de bizcocho, a base de huevos batidos y almid\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Hostigo<\/em>: orientaci\u00f3n o flanco de las construcciones que se encuentra m\u00e1s combatido por las inclemencias (lluvia inclinada y viento). En Calzada, corresponde al poniente (hacia Forfoleda). Las casas antiguas proteg\u00edan los muros del hostigo con chapados de tejas, verticalmente alineadas y puestas en canal (sin tejas cobijas). Subsisten algunas paredes medianeras y\u00a0<em>soles de gato<\/em><em> <\/em>con este revestimiento de tejas. Estas tejas de resguardo eran especiales, porque se coc\u00edan con un agujero central, que serv\u00eda luego para asegurar su fijaci\u00f3n a la pared. En general, las tejas en Calzada se compraban en\u00a0<em>Los Tejares<\/em>, anejo de Villanueva de Ca\u00f1edo, situado a la izquierda de la carretera de Zamora. Es un paraje distinguido por sus suelos intensamente arcillosos.<\/p>\n<p><em>Huebra<\/em>: medida de extensi\u00f3n, igual a la fanega. Esta \u00faltima se usa indistintamente para capacidad o para extensi\u00f3n, pero huebra s\u00f3lo se aplicaba (s. XVIII) a la extensi\u00f3n. En las respuestas al Catastro de Ensenada se expresan las productividades de la huebra o fanega de tierra. Una pareja de bueyes pod\u00eda encargarse anualmente de la labor de unas 40 huebras.<\/p>\n<p><em>Hurgar<\/em>: remover el brasero o la lumbre. Figuradamente, se aplica, como es tambi\u00e9n com\u00fan en espa\u00f1ol est\u00e1ndar, a indagar y pesquisar en acontecimientos oscuros o pret\u00e9ritos.<\/p>\n<p><em>Igualas<\/em>: pagos prorrateados de los vecinos al m\u00e9dico y veterinario. Era una cantidad en especie o en dinero que se pagaba al m\u00e9dico y sobre todo al veterinario por sus servicios anuales. La cantidad pagada era proporcional al n\u00famero de personas o de animales cubiertos por la iguala. A mediados del s. XVIII, seg\u00fan el Catastro de Ensenada, el cirujano, Ysidro Valle, estaba \u00abygualado\u00bb entre los vecinos del lugar. Cada uno le pagaba una fanega de trigo al a\u00f1o; las viudas pagaban s\u00f3lo media fanega. El total estimado anual que cobraba era de 1680 reales. Aparte se contabilizaban pagos no reglados que le hac\u00edan al cirujano los \u00abmozos albarranes\u00bb, es decir, los solteros, cuando iban a consulta. Duraron, como tradici\u00f3n ya semi-extinta, hasta 1987. Las suprimi\u00f3 del todo el m\u00e9dico D. Enrique S\u00e1nchez, seg\u00fan el Bolet\u00edn\u00a0<em>Los Miliarios<\/em>, marzo 1987, n\u00ba 22.<\/p>\n<p><em>Implarse<\/em>: timpanizarse el ganado vacuno por comer en exceso hierba verde. Se les hinchaba la barriga y pod\u00edan morir.<\/p>\n<p><em>Jabet\u00e1<\/em>: herida con arma blanca en la cara o en otra parte del cuerpo; corte de una loncha de jam\u00f3n con cuchillo.<\/p>\n<p><em>Jardo<\/em>: d\u00edcese del ganado vacuno cuya capa es de dos colores, negro y blanco. Equivale al t\u00e9rmino est\u00e1ndar\u00a0<em>berrendo en negro<\/em>. A los bueyes jardos a veces se les pon\u00eda por nombre\u00a0<em>Golondrino.<\/em><\/p>\n<p><em>Jera<\/em>: faena, tarea. Habitualmente se usa en sentido ir\u00f3nico: \u00abha hecho una buena jera\u00bb, es decir, ha cometido una fechor\u00eda o causado un desperfecto considerable. Antes se usar\u00eda en sentido recto, como \u2018labor de un d\u00eda\u2019: \u00abla gera de mayo vale los bueyes y el carro; y la de junio, los bueyes y el yugo\u00bb (N\u00fa\u00f1ez, 2001).<\/p>\n<p><em>Jerg\u00f3n<\/em>: colch\u00f3n relleno de paja o espada\u00f1a cuya funda era de tela gruesa y r\u00fastica o jerga.<\/p>\n<p><em>Jijas<\/em>: endeble.<\/p>\n<p><em>Jirijear<\/em>: echar relinchos los mozos y las mozas en medio y al final de las canciones o cuando iban de camino a alguna romer\u00eda. Por Santa \u00c1gueda, las mujeres jirijeaban. Es voz que ya recoge Unamuno a principios de s. XX<em> <\/em>(Llorente, 1998), a\u00f1adiendo \u00abse dice en La Armu\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p><em>Jollos<\/em>: ciza\u00f1a de los sembrados. Se parece al trigo; tiene una espiga alargada y sale en manojos. Juan del Encina ya usa este t\u00e9rmino: \u00abEn lugar de trigo davan \/ magar\u00e7a, jollo y avena \/ yervas que flores llevavan \/ cardos y espinas mostravan \/ fruto de dolor y pena\u00bb (Cancionero, siglo XV).<\/p>\n<p><em>Juego de pelota<\/em>: es de tradici\u00f3n antigua en la zona. Larruga, en sus\u00a0<em>Memorias<\/em><em> <\/em>(1795) dice que hab\u00eda dos juegos de pelota en la ciudad de Salamanca (Rup\u00e9rez y Lorenzo, 1994). El front\u00f3n de Calzada no es mencionado, sin embargo, en el CME.<\/p>\n<p><em>Ladero<\/em>: de verticalidad imperfecta. \u00abEsa torre est\u00e1 ladera\u00bb.<\/p>\n<p><em>Lamber\u00f3n<\/em>: goloso.<\/p>\n<p><em>Larga<\/em>,\u00a0<em>familia<\/em>: familia numerosa.<\/p>\n<p><em>Lavadero<\/em>: tabla restregadera de madera que se llevaba para lavar al r\u00edo o a los lavaderos. La operaci\u00f3n, con lavadero (para lavar y para escurrir), ba\u00f1o y tajuela, se hac\u00eda sobre todo en los lavaderos tras del cementerio, alimentados por el arroyo que mana en la fuente del Valle. Tambi\u00e9n, y de modo m\u00e1s excepcional, se recurr\u00eda a los lavaderos de la fuente de Miguel Vida, pr\u00f3ximos a la llamada tercera alameda o\u00a0<em>Alameda Grande<\/em>. De \u00e9stos, que son m\u00e1s peque\u00f1os, se dec\u00eda que eran usados por las mujeres que hab\u00edan tenido enfermos o muertos en casa, para evitar la propagac\u00ed\u00f3n del mal. Finalmente, se recurr\u00eda en d\u00edas aislados a lavar en la chopera de Zorita, sobre el Tormes, sobre todo al t\u00e9rmino del verano.<\/p>\n<p>Antes se iba por el\u00a0<em>Camino la ace\u00f1a<\/em> o por el\u00a0<em>camino Valcuevo<\/em> a moler al Tormes, cerca de la ace\u00f1a de Zorita. Se llevaba una caballer\u00eda, y cuando se aprovechaba para excursi\u00f3n, se unc\u00eda a veces el carro con los bueyes. Los hombres iban a su negocio y las mujeres se quedaban lavando sobre la corriente. Las idas a la ace\u00f1a de Zorita tuvieron continuidad incluso despu\u00e9s de que en Calzada se pusiera el molino el\u00e9ctrico de la carretera (construido por Bernardo Olivera en 1911). Se cuenta de una moza que, yendo sola con un burro cargado de trigo, se le cay\u00f3 \u2013por ir mal sujeto- el costal al suelo lejos del pueblo, en el camino la Ace\u00f1a. Como el peso de los costales era muy grande (a veces de 80 kg), ella sola no pod\u00eda volverlo a cargar a lomos del burro. Para salir del paso tuvo la siguiente ocurrencia: at\u00f3 las cuatro patas al burro, dej\u00e1ndoselas muy juntas entre s\u00ed; luego empuj\u00f3 al animal, hasta que \u00e9ste cay\u00f3 tumbado al suelo. Entonces fue empujando y moviendo el costal a tirones, hasta que logr\u00f3 pas\u00e1rselo por encima del espinazo al burro. At\u00f3 firmemente el costal, y deslig\u00f3 las patas del burro, que se levant\u00f3 con la carga a cuestas.<\/p>\n<p><em>Lecheriegas<\/em>. Plantas verdosas, de flor amarillenta, ricas en l\u00e1tex, del g\u00e9nero\u00a0<em>Euphorbia<\/em>. Probablemente, en Calzada se trata de\u00a0<em>Euphorbia serrata<\/em>(S\u00e1nchez-Barbudo, 1991).<\/p>\n<p><em>Legua<\/em><em> <\/em>(ant.): medida itineraria que usaban los viejos. En Valdelosa perdur\u00f3 su uso hasta la posguerra. Equival\u00eda a 5.57 km .<\/p>\n<p><em>Lenguas de buey<\/em>: planta espont\u00e1nea de los sembrados. Es una boragin\u00e1cea de flor azul, y tiene n\u00e9ctar dulce en el c\u00e1liz.<\/p>\n<p><em>Libra<\/em>: unidad de peso antigua, equivalente a la cent\u00e9sima parte de un quintal o a 1\/25 de arroba; es decir, 460 gramos. Cada libra se divid\u00eda en 4 cuarterones o en 16 onzas. La lana, el pan, la carne y el queso se vend\u00edan por libras. Las ofrendas antiguas en las misas por un difunto sol\u00edan ser de una o m\u00e1s libras de pan; y tambi\u00e9n se daba cerillas y vino para los responsos.<\/p>\n<p><em>Limpiar<\/em>: aventar las mieses, una vez trilladas y juntadas, volteando el grano y la paja revueltos mediante bieldos de madera, primero, y luego con palas de madera, cuando ya se ha ido eliminando la paja. Para ello hac\u00eda falta viento suave y sostenido. El resultado era una especie de separaci\u00f3n aerodin\u00e1mica, que creaba dos montones alargados en la perpendicular del viento y paralelos entre s\u00ed: uno de grano (el muelo) y otro de paja (la parva o\u00a0<em>pez<\/em>). Luego se cribaba el grano, mientras el muelo iba siendo\u00a0<em>abaleado<\/em> por las mujeres con escobajos y se recog\u00eda para darle forma c\u00f3nica. Las<em>grancias<\/em> y piedrecillas producto del abaleo, y las que sal\u00edan al barrer la era, se reun\u00edan en un montoncillo adicional y se usaban para cebo de gallinas y cerdos. A este montoncillo se le llamaba\u00a0<em>barreduras<\/em> en Calzada y\u00a0<em>terraguero<\/em> en El Cubo (\u00c1lvarez Tejedor, 1989). La limpia era hecha por cuadrillas de hombres, normalmente el labrador, sus hijos y alg\u00fan vecino o criado. Era trabajo jovial, que se acompa\u00f1aba de relatos y chascarrillos.<\/p>\n<p><em>Lisca<\/em>;\u00a0<em>lizca<\/em>: caspa del pelo de la cabeza. Para limpiarla se empleaba una\u00a0<em>peina<\/em> o peine \u00abespeso\u00bb, es decir, de dientes apretados y finos.<\/p>\n<p><em>Lucera, -o<\/em>: hueco de luz en el tejado. En las casas antiguas m\u00e1s pobres, carentes de chimenea (cuando no hay le\u00f1a o paja abundante, una chimenea da m\u00e1s fr\u00edo que calor), el humo sal\u00eda por peque\u00f1os huecos definidos por una teja levantada. M\u00e1s tarde se usaron las tejas trasl\u00facidas con fin iluminador. En las casas m\u00e1s acomodadas, los tragaluces se generalizaron acompa\u00f1ando a la aparici\u00f3n de la chimenea francesa (separaci\u00f3n de hueco de luz y hueco de humo).<\/p>\n<p><em>Lucilina<\/em>: petr\u00f3leo que se quemaba en los candiles antiguos. Tambi\u00e9n se utilizaba para matar piojos.<\/p>\n<p><em>Lumbre<\/em>: fuego del hogar.\u00a0<em>Estar a la lumbre<\/em> es estar al arrimo de la chimenea.<\/p>\n<p><em>Lumia<\/em>: mujer descarada o aprovechada. No tiene localmente el sentido fuerte que le atribuye la Academia: lumia \u2018ramera\u2019.<\/p>\n<p><em>Llovediza, agua<\/em>: se recog\u00eda agua de lluvia de los canalones o tejas por considerarla muy buena para cocer gabanzos, lentejas y otras leguminosas. Las casas antiguas m\u00e1s pobres eran tan bajas (el barro para las tapias se sacaba del propio solar) que los aleros estaban al alcance de la mano. De un vecino se cuenta que, siendo mozo, ten\u00eda una novia vaquera o carbonera que viv\u00eda en el monte en un chozo, y cuando regresaba de noche de cortejarla, si ven\u00eda con sed y providencialmente estaba lloviendo, se pon\u00eda de puntillas al llegar a casa para beber a bocateja agua de lluvia de su tejado.<\/p>\n<p><em>Machao (a):<\/em><em> <\/em>modo de arrancar las plantas a golpe de hacha o azuela. El\u00a0<em>machao<\/em> era tambi\u00e9n un instrumento cortante compuesto de pieza cortante de acero y astil de madera.<\/p>\n<p><em>Machar<\/em>: machacar. En la fragua, se machaba el hierro caliente encima de la bigornia. Cuando, pasada la siega, iba la gente a espigar los restos, el desgranado se hac\u00eda en casa, en los corrales: sobre una piedra o madero se\u00a0<em>machaban<\/em> las espigas, golpe\u00e1ndolas cuidadosamente con un mazo de madera, para separar el grano. Un\u00a0<em>machao<\/em> de ajo se hace moliendo en un mortero ajo y sal.\u00a0<em>Machar la uva<\/em>: se hac\u00eda tras la vendimia con pies, manos o mazo, en una pila.\u00a0<em>Machar el ajo<\/em>: crotorar de las cig\u00fce\u00f1as en el nido.<\/p>\n<p><em>Machimbre<\/em>: ensamblaje entre piezas de madera a caja y espiga o a ranura y leng\u00fceta; uni\u00f3n machihembrada.<\/p>\n<p><em>Macoca<\/em>: coscorr\u00f3n. V\u00e9ase el recuerdo anotado por A. Gordillo (<em>Vivencias<\/em>).<\/p>\n<p><em>Madre [de las cubas]<\/em>: heces del vino o vinagre que se asientan al fondo de las cubas.<\/p>\n<p><em>Malingrarse<\/em>: gangrenarse.<\/p>\n<p><em>Mamola<\/em>: ment\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Manada<\/em> o\u00a0<em>man\u00e1<\/em>: manojo de hierba o de cualquier cereal (trigo, cebada). A cada golpe de hoz se cog\u00eda una manada. Se dejaban en el suelo en grupos de dos o tres manadas (en El Cubo, a esto le llaman un\u00a0<em>barcao<\/em> \u2015ALCL\u2015; en Calzada, un\u00a0<em>brazao<\/em>). Por detr\u00e1s de los segadores ven\u00edan los\u00a0<em>atillos<\/em> atando y formando haces.<\/p>\n<p><em>Mancornao<\/em>,\u00a0<em>malcornao<\/em>: persona o animal que, al caerse, se ha lastimado seriamente en alguna extremidad.<\/p>\n<p><em>Mandas<\/em>: d\u00e1divas y ofertas peri\u00f3dicas de dinero o en especie que las familias hac\u00edan para sostenimiento de fiestas y gastos de im\u00e1genes veneradas: el Cristo de la Piedad, la Virgen de la Misericordia, las diversas cofrad\u00edas. Es voz que ya figura en el Fuero de Salamanca (Alvar, 1982). En Calzada, la mayor parte de las donaciones piadosas registradas en el Libro de Difuntos eran a advocaciones pr\u00f3ximas: la Virgen de la Encina (santuario demolido hacia 1860), el Cristo del Arco (actual de la Piedad), Valdejimena, Santo Cristo de Morales, N\u00aa Sra de Francia, N\u00aa Sra de los Remedios (s. XVIII). En \u00e9poca anterior, las cuatro ermitas del t\u00ba municipal eran tambi\u00e9n objeto de devoci\u00f3n, as\u00ed como San Miguel en Valdunciel.<\/p>\n<p>En los testamentos antiguos,\u00a0<em>mandar<\/em> es fijar una donaci\u00f3n particular a cambio de que el beneficiario (generalmente un pariente pr\u00f3ximo, mujer casi siempre) se encargue de asistir a la ofrenda en las misas por el difunto. Estas ofrendas sol\u00edan ser muy numerosas el primer a\u00f1o tras la muerte: a menudo, se hac\u00edan en todas las fiestas del a\u00f1o. Al cumplirse exactamente un a\u00f1o de la muerte, se celebraba con m\u00e1s solemnidad la misa llamada\u00a0<em>cabo de a\u00f1o<\/em>(locuci\u00f3n que ya aparece en el Fuero de Salamanca, Alvar, 1982). La ofrenda consist\u00eda en una o m\u00e1s libras de pan; por el responso se pagaba vino y cerillas. De testamentos del s. XVIII se entresacan a t\u00edtulo de ejemplo las siguientes d\u00e1divas a familiares: vara y medio de lienzo; media fanega de trigo; una faja, mandil y manteo; un veintidoseno; un manto de pa\u00f1o garrovillano (o de Garrovillas); una vaca; una caballer\u00eda menor; \u00ablos pa\u00f1os de la cama y\u00a0<em>sobre-cielo<\/em>, una delantera de red y dos almohadas\u00bb; \u00abuna sabana de lienzo de tres piernas\u00bb. En 1759, Ines, la hija del difunto, es objeto de la siguiente donaci\u00f3n: \u00able mando una faxa de pa\u00f1o de Cuenca y un manteo que trahia los domingos\u00bb. Las mandas a familiares varones son m\u00e1s raras: Feliz Ramiro manda en 1762 a su hijo Miguel \u00abun jubon verde y otro negro y una enguarina\u00bb.<\/p>\n<p><em>Manga parroquial<\/em>: cruz parroquial que preside y abre los entierros y las procesiones. En su recto uso, el t\u00e9rmino designaba al adorno de tela o al pa\u00f1o de color que recubre parte de la vara de la cruz parroquial.<\/p>\n<p><em>Maquil\u00f3n<\/em> (ant.): molinero. En el Catastro de Ensenada, al describir el oficio de un vecino de Calzada, Joseph Garcia Aguadero, en una relaci\u00f3n se indica \u00abmaquilon\u00bb (tachado) y \u00abmolinero\u00bb. Era el apodo colectivo de los de Zorita: \u00abde Almenara, las vi\u00f1as, \/ de Valverd\u00f3n, las ace\u00f1as, \/ maquilones, de Zorita, \/ de Valcuevo, la alameda, \/ de Muelas son las cebollas \/ y de El Pino las ciruelas\u00bb (Ledesma, 1907). Las Ordenanzas de Salamanca (1719) muestran que la maquila (parte de lo molido que se entregaba al molinero a t\u00edtulo de pago por su trabajo) era variable; sal\u00eda m\u00e1s caro moler en verano y oto\u00f1o: \u00abdesde el d\u00eda de Todos Santos al de San Juan maquilen de catorce uno, y desde San Juan al de Todos los Santos, de doce uno\u00bb (Rup\u00e9rez y Lorenzo, 1994). Correas recoge este refr\u00e1n de fuerte carga er\u00f3tica: \u00abA la ahixada, mol\u00e9rselo, i makilalla; i a la madrina, sin makila\u00bb; y a\u00f1ade: \u00aben lugar de \u00abhaz\u00e9rselo\u00bb se puso \u00abmol\u00e9rselo\u00bb, porke sonava desonesto\u00bb.<\/p>\n<p>Hab\u00eda molinos de aprovechamiento ocasional (cuando la represa del arroyo se llenaba) en Topas, en Espino de la Orbada y en San Pelayo de Guare\u00f1a. La voz\u00a0<em>ace\u00f1a<\/em> se reservaba a los molinos accionados por una corriente permanente, como los muy numerosos del Tormes. Hasta el s. XIX se conservaron algunos molinos de viento no lejos de Calzada. Madoz rese\u00f1a la existencia de un \u00abmolino harinero de viento\u00bb en El Pi\u00f1ero (Zamora).<\/p>\n<p><em>M\u00e1quina<\/em>: \u00abarar a la m\u00e1quina\u00bb era utilizar el arado brab\u00e1n, de dos ruedas y vertedera, fabricado en \u00c1lava por la familia Ajuria. Se tiraba con dos o m\u00e1s parejas de bueyes. \u00abA la raya del monte de Palomares \/ hay un ga\u00f1\u00e1n arando con cuatro pares\u00bb (Ledesma, 1907). Si un labrador no ten\u00eda tantos bueyes, se ped\u00edan en pr\u00e9stamo para la arada. Para asegurar una labor m\u00e1s profunda, a veces se montaba uno o dos ayudantes del ga\u00f1\u00e1n sobre la m\u00e1quina, mientras \u00e9sta avanzaba: uno sobre el eje de la rueda, otro sobre la vertedera. S\u00f3lo se usaba el brab\u00e1n en tierras buenas, con suelos profundos. El esfuerzo exigido a los bueyes era enorme. Por eso a menudo el buey de los labradores ricos viv\u00eda menos que el buey de los labradores pobres.<\/p>\n<p>Antes de que las ferrer\u00edas vascas (los Ajuria) empezaran a producir brabanes, exist\u00eda un tipo de arado de madera con ruedas que constituye el antepasado directo de las\u00a0<em>m\u00e1quinas<\/em>. En portugu\u00e9s se le denominaba\u00a0<em>vessadouro<\/em>. De un labrador se cuenta que, arando con m\u00e1quina en una tierra (\u00bfdel camino de las Monjas?), un buey se le cay\u00f3 muerto de golpe. Vino el veterinario y exigi\u00f3 que el buey fuese enterrado all\u00ed mismo, en prevenci\u00f3n de posibles riesgos de enfermedad contagiosa. As\u00ed se hizo. Pero de noche, algunos vecinos regresaron furtivamente, desenterraron el animal y lo hicieron cuartos all\u00ed mismo para llev\u00e1rselo a casa como comida.<\/p>\n<p><em>Marea<\/em>: roc\u00edo al atardecer o al amanecer.<\/p>\n<p><em>Maruja<\/em>: pamplina (<em>Stellaria media<\/em>); planta acu\u00e1tica comestible en ensalada que se cr\u00eda en los arroyos. Es m\u00e1s fina que el berro.<\/p>\n<p><em>Marrano<\/em>: cerdo. Se usa muy poco esta \u00faltima palabra y menos o nada la voz\u00a0<em>guarro.<\/em><\/p>\n<p><em>Marrano porrero<\/em>: cerdo peque\u00f1o que se mataba, en algunas familias, por los Santos. Era consumido en fresco, aunque algunos hac\u00edan con \u00e9l longanizas. Serv\u00eda para cubrir la temporada final antes de la matanza de diciembre. Desde los Santos a Navidad, hasta llegar la matanza, era \u00e9poca de escasez, y apenas se com\u00eda carne.<\/p>\n<p><em>Masar<\/em>: amasar el pan; hacer pan. \u00abVete a por pan hoy, no siendo que ma\u00f1ana no masen\u00bb.<\/p>\n<p><em>Matar<\/em>: sin otra especificaci\u00f3n, suele usarse en forma intransitiva refiri\u00e9ndose a la matanza del cerdo, que se hace en diciembre; o a la matanza semanal de vacuno en la carnicer\u00eda. Correas (1627) registra este uso al comentar el refr\u00e1n \u00abtres a\u00f1os \u00e1 ke no mat\u00e9: este a\u00f1o i el pasado, i el a\u00f1o ke me kas\u00e9. I no av\u00eda m\u00e1s de tres ke era kasado\u00bb, explicando: \u00ab\u00abMatar\u00bb es: matar puerko\u00bb. Antes ocurr\u00eda a veces que, por falta de recursos, la matanza se aplazaba hasta despu\u00e9s de navidad. Algunos vecinos, ahogados por las deudas, esperaban a pedir un pr\u00e9stamo en enero para terminar de cebar un marrano. Los prestamistas (en el molino, por ejemplo, se prestaba) conced\u00edan subvenciones en verano y en enero. En verano, los prestamistas a menudo iban a las eras a cobrarse en especie las deudas. Hac\u00edan la medida del grano \u00aba cog\u00fcelmo\u00bb y los labradores ten\u00edan que callar. Algunas tierras y solares se malvend\u00edan para afrontar la presi\u00f3n de los prestamistas.<\/p>\n<p><em>Matraca<\/em>: carraca grande de madera que se usaba en el triduo sacro de la Semana Santa para convocar al pueblo a los cultos, en sustituci\u00f3n del repique de campanas, que deb\u00edan permanecer mudas en se\u00f1al de luto. Es palabra com\u00fan en castellano, pero progresivamente empujada al olvido.<\/p>\n<p><em>Maya<\/em>: juego parecido al escondite. Tambi\u00e9n se le llamaba\u00a0<em>esconderiche<\/em>.<\/p>\n<p><em>Mayo<\/em>: \u00e1rbol esbelto y adornado que plantaban los mozos el 30 de abril en la plaza. A su alrededor se formaban jolgorios varios. Es voz antigua, que ya registra Correas en el refr\u00e1n: \u00abel maio de Portugal, ke le kargaron de xoias i se alz\u00f3 kon todas\u00bb (le colgaron joyas y alguien se qued\u00f3 con todas ellas).<\/p>\n<p><em>Mayores, a<\/em>: adem\u00e1s<\/p>\n<p><em>Melapios<\/em>: manzanas alargadas, de peque\u00f1o tama\u00f1o; su sabor era parecido a la verde doncella pero m\u00e1s dulce. Algunos de los manzanos inmediatos al alcornocal \u00abdel t\u00edo Manuel Merino\u00bb eran de esta variedad.<\/p>\n<p><em>Mell\u00f3n<\/em>: carga de le\u00f1a menuda atada en haz, que se lleva a lomo de caballer\u00eda; cada bestia llevaba dos mellones. Probablemente desde los or\u00edgenes del pueblo ha existido en Calzada la tradici\u00f3n de ir al monte para coger hornija. Unas cuantas familias se manten\u00edan yendo muy de ma\u00f1ana (se sal\u00eda a las tres de la madrugada) hacia Huelmos y siguiendo luego a Valencia de la Encomienda. El camino era a oscuras y con grandes fr\u00edos, sobre todo en los amaneceres invernales. Para calentarse, los que iban en carro pon\u00edan a veces un calderete de brasas en el\u00a0<em>desojado<\/em>. Tambi\u00e9n se llevaban buenas mantas. Antes de Huelmos, se pasaba por el Ventorro, que quedaba a la derecha en la subida desde Valdenegrillos. Posiblemente, parte de la clientela de esta venta estuviera compuesta por calzudos en paso hacia el monte. Con una azuela se cortaba la jara, haciendo haces que se ligaban con un<em>vencejo<\/em> de junco. La jara preferida era la pringosa (<em>Cistus ladanifer<\/em>); aunque en Valencia y Huelmos de Arriba abunda otro tipo de jara, de mejor madera pero m\u00e1s recia: la\u00a0<em>jara-cepa<\/em>, con hojas m\u00e1s anchas y verdes y tronco grueso que desprende cortezas retorcidas (<em>Cistus salvifolius<\/em>). Los haces se pod\u00edan cargar en un carro, normalmente tirado por uno o dos burros. Como la capacidad del carro es limitada, la faena s\u00f3lo duraba la ma\u00f1ana completa. Seguidamente, se emprend\u00eda el regreso a Calzada y al d\u00eda siguiente se volv\u00eda a madrugar para ir a vender la carga a Salamanca, a los hornos de las panader\u00edas.<\/p>\n<p>Otra modalidad de viaje era con caballo o burro, sin carro. En este caso, la carga se distribu\u00eda en dos haces equilibrados en la grupa del animal. Esto se denominaba un\u00a0<em>mell\u00f3n<\/em> de le\u00f1a. La conexi\u00f3n de Calzada con el monte de Valencia probablemente se origin\u00f3 antes, cuando Santib\u00e1\u00f1ez estaba vinculado al pueblo. Al desprenderse Calzada de posesiones en el monte, la gente que antes ir\u00eda a recoger le\u00f1a por el Camino Ancho y Camino Santib\u00e1\u00f1ez, alargar\u00eda su desplazamiento para ir hasta la siguiente dehesa, Valencia. De hecho, alguna vez se iba por la tarde, a pie, desde Calzada hasta el monte de Valencia, para dejar preparados los haces que a la ma\u00f1ana siguiente habr\u00edan de ser acarreados.<\/p>\n<p>El aprovechamiento de la le\u00f1a menuda para hornos de pan y tejares era oficio de antigua tradici\u00f3n. En el dicho \u00abvalentones, de Calzada, \/ y en Valdunciel, la le\u00f1era\u00bb se alude a ello. Una sentencia de 1492 proh\u00edbe a las aldeas pr\u00f3ximas al monasterio de Valpara\u00edso que saquen le\u00f1a: \u00abde aqu\u00ed adelante non entren nin puedan entrar adentro de los dichos t\u00e9rminos del dicho monesterio e de Cubo e de Cubeto a coger ni arrincar, ni tomar, ni sacar los tomillos ni escobas, ni fornija ni ro\u00e7os susodichos\u00bb (Lera\u00a0<em>et al.<\/em>, 1998). En el Catastro de Ensenada de Calzada se registra esta profesi\u00f3n de trajinante de le\u00f1a. De Juan Andres Martin, jornalero, se especificaba: \u00absu trato, de llevar le\u00f1a a Salamanca\u00bb. Para ello contaba con cinco burras. El mismo oficio ejerc\u00eda Juan S\u00e1nchez, con cuatro burras.<\/p>\n<p>En Ca\u00f1edino hay un top\u00f3nimo (consta en los apeos de 1752 de las propiedades del Cabildo, Archivo catedralicio) presuntamente derivado de la voz<em>mell\u00f3n<\/em>: se trata de la Calzada Mellonera. Estaba al este del Cerrito de los Robles y al oeste de Las Zorreras y El Majal de la Fuente. Por este camino ir\u00edan las caballer\u00edas cargadas de mellones hacia Salamanca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Palabras y cosas L\u00c9XICO DE LA ZONA Aspectos aqui mostradas son \u00a0copia del libro : Pascual RIESCO CHUECA (2003)\u00a0Calzada de Valdunciel. Palabras, cosas y memorias de un pueblo de Salamanca, 346 p\u00e1ginas. 24 x 17 cm. R\u00fastica. ISBN: 84-7797-209-5, ediciones &hellip; <a href=\"http:\/\/xn--mozodieldesanchiigo-b4b.es\/?page_id=293\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":300,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-293","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/xn--mozodieldesanchiigo-b4b.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/293","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/xn--mozodieldesanchiigo-b4b.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"http:\/\/xn--mozodieldesanchiigo-b4b.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/xn--mozodieldesanchiigo-b4b.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/xn--mozodieldesanchiigo-b4b.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=293"}],"version-history":[{"count":7,"href":"http:\/\/xn--mozodieldesanchiigo-b4b.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/293\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":386,"href":"http:\/\/xn--mozodieldesanchiigo-b4b.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/293\/revisions\/386"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/xn--mozodieldesanchiigo-b4b.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/300"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/xn--mozodieldesanchiigo-b4b.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=293"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}